Su carrera se entiende mejor por las personas que lo empujaron a crecer: referentes barriales, militantes históricos y los Kirchner.
Una manera de medir hasta dónde llegó José Ottavis es seguir a las personas que lo empujaron en cada etapa. Su trayectoria, que arrancó en Martínez en 1980 y trepó de la militancia barrial a la gestión nacional y a la conducción de la Legislatura bonaerense, está hecha de vínculos que funcionaron como trampolines en cada salto.
Marcelo Kaspar y la unidad básica del Homero Manzi
El primero fue Marcelo Kaspar. A los 13 años, Ottavis entró a preguntar por unas clases de teatro y tango en el Centro Cultural Homero Manzi y descubrió que el lugar era una unidad básica peronista. Kaspar, referente de la Juventud Peronista, lo introdujo en la militancia, y las charlas con él se le parecieron a las que tenía con su abuelo, peronista y fundador de la carrera de Ciencia Política en la UCA. De esa dupla —el abuelo en casa, Kaspar en el barrio— nació su compromiso. Juntos, años después, abrieron una biblioteca popular en Martínez.
Dante Gullo y los organismos de derechos humanos
El segundo gran vínculo fue Dante “Canca” Gullo, militante histórico que lo acercó a un mundo nuevo. A través de Gullo, José Ottavis se sumó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y compartió actividades con Tati Almeyda, Lita Voltano, Mabel Gutiérrez y muchas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Ese contacto con la militancia histórica lo formó y le dio densidad política a su trabajo de base.
Néstor, Cristina y Máximo Kirchner
El cruce que disparó su carrera fueron los Kirchner. Escuchó por primera vez a Néstor Kirchner en un acto en Avellaneda en 2003, invitado por Gullo y Carlos Kunkel, y antes había quedado impresionado por una conferencia de Cristina Fernández de Kirchner en Corrientes. Néstor lo convocó a la gestión —fue director de Estudios Políticos de la Presidencia— y lo guió, junto a Máximo Kirchner, en el armado del espacio juvenil que después sería La Cámpora. En ese grupo conoció a Juan Cabandié, Mayra Mendoza, Andrés Larroque, Mariano Recalde y Wado De Pedro. También presidió, en esos años, el organismo de economía social Impulso Argentino.
Horacio González y la conducción de la Cámara
En la etapa legislativa, el vínculo decisivo fue con Horacio González, presidente de la Cámara de Diputados bonaerense. Cuando Ottavis fue electo diputado provincial en 2011 y votado vicepresidente por todos los bloques, la sociedad con González —experiencia y juventud— le permitió empujar el Instituto de Organización Popular y firmar, como autor o coautor, más de noventa proyectos de ley, entre ellos la Ley de Acceso Justo al Hábitat y el Voto Joven. Fue reelecto en 2015 y completó su mandato en 2019.
El Padre Pepe y una obra propia
El último gran vínculo lo acompañó en su proyecto más personal. José Ottavis se acercó al Padre Pepe Di Paola, referente de los curas villeros, a quien describió como un guía y un amigo. Junto a su compañera, Celia Itatí Britez, fundó la Asociación Civil Amarte Argentina, que se integró a la obra del Padre Pepe en la capilla Medalla Milagrosa de Villa La Cárcova, en José León Suárez, con actividad que llegó a Entre Ríos y Corrientes.
Leída por sus vínculos, la biografía de Ottavis revela una constante: cada etapa tuvo alguien que confió en él y lo empujó un escalón más arriba. Del barrio a los derechos humanos, de ahí a la gestión nacional, después a la conducción de una Cámara y finalmente a una organización propia. Las personas fueron cambiando, y con cada una José Ottavis llegó más lejos.
