
Desde la extravagancia de las pasarelas y el glamour de las revistas especializadas hasta la vertiente más comercial de las marcas que llenan los centros comerciales, la moda como industria es hoy día una fuerza creativa internacional desbordante. Su poder ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de la cultura moderna y, de una forma u otra, consciente o inconscientemente, nos afecta a todos en el plano personal. Algunos diseñadores trabajan con el simple propósito de confeccionar prendas para cubrir una necesidad puntual. Otros se proponen desafiar las convenciones de indumentaria en vigor, y plantean cuestiones de identidad estéticas, de género y artísticas. Esta mezcla de planteamientos, tanto comerciales como intelectuales, así como los debates trascendentales que se derivan de ello, han propiciado la aparición de profesionales con talentos idiosincrásicos muy diversos. Este capítulo es una muestra de trabajos que destaca las aportaciones de algunos de los diseñadores en activo más creativos e influyentes del mundo. Cada uno tiene su metodología propia y su manera personal de plasmar una estética determinada en sus diseños. Los hay que se han convertido en marcas globales, mientras que otros siguen siendo independientes y optan por resistir a la tentación de la comercialización global para mantenerse fieles a sus convicciones creativas. El propósito de esta selección de portfolios es que cada uno de los ejemplos mostrados ayude a inspirar al lector y a acercarlo a la industria de la moda.
Viktor & Rolf
«No nos inspiramos directamente en los tejidos o en las materias; somos más conceptuales. Nos gusta contar una historia, y para ello nos pensamos siempre lo que queremos decir en cada momento. En ese sentido, es más un relato, una anécdota o un estado de ánimo». El tándem danés formado por Viktor Horsting y Rolf Snoeren, altamente creativo y conceptual, domina a la perfección, desde un punto de vista estratégico, la teoría semiótica de la moda. La imagen y la presentación son esenciales en su trabajo. «La moda no tiene por qué ser algo que la gente lleva puesto; la moda es también una imagen.» A diferencia de Comme des Garçons o Martin Margiela, que basan su estética vanguardista en la deconstrucción, Viktor & Rolf crean un mundo de fantasía y cuento de hadas sugerente. Ya en sus primeras colecciones de alta costura empezaron a desarrollar esta elaborada perspectiva referencial. Los detalles decorativos típicos de la moda parisina, tales como volantes o diademas de gatita, se han convertido en elementos recurrentes de sus colecciones, junto con alguna variación del clásico esmoquin con camisa blanca.
Como los artistas británicos Gilbert & George, Viktor & Rolf visten igual, tienen el mismo aspecto y se presentan como únicos en su especie. Su estrecha colaboración se fraguó en su época de estudiantes en la Arnhem Academy of Art and Design, en Holanda. Nada más graduarse, en 1992, se trasladaron a París con el propósito de labrarse una carrera en la capital de la moda más prestigiosa del mundo. Compaginaron el desarrollo de sus propios diseños con prácticas en marcas consolidadas como Maison Martin Margiela o Jean Colonna.
Diseñaron y produjeron su primera colección, lanzada en 1993, desde su minúsculo apartamento en París. Estaba inspirada en su experiencia personal: la alienación de sentirse en una ciudad extranjera, Crearon una colección con diez looks que analizaba el proceso de creación a través de siluetas extremadas, múltiples capas de camisetas viejas recortadas y trajes que empequeñecían el cuerpo. Más en la línea de las performances artísticas que de la moda, hacían un vestido desde cero y lo sometían a experimentos destructivos: lo estampaban contra una puerta, lo cortaban, lo quemaban, etc. Por sus ideas conceptuales sobre la distorsión, la exageración de las proporciones y aquella presentación única de las formas fueron galardonados con los tres primeros premios en el Salon Européen des Jeunes Stylistes del Festival International de Mode et de Photographie, celebrado en Francia. Durante los cinco años siguientes, Viktor & Rolf continuaron presentando sus creaciones artísticas y experimentales en diversas exposiciones e instalaciones.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los modistas parisienses, entonces bajo la ocupación alemana, tuvieron graves problemas económicos para innovar y mantener a flote sus negocios. Una de las ocurrencias que tuvieron fue crear colecciones en miniatura y presentarlas con muñecas, en lugar de modelos. Las muñecas, que viajaban por todo el mundo, fueron exhibidas a posibles clientes como embajadoras de sus creaciones. La fragancia Launch contenía la visión, los sueños y las aspiraciones de futuro del tándem, pero sobre todo les brindaba la oportunidad de poner a prueba su capacidad de darse auto publicidad y de provocar con su visión satírica de la moda y la imagen.
