Decoración al estilo de fines del siglo XVIII

A fines del siglo XVIII, y bajo la influencia de los estilos Luis XVI y Directorio, se impone la severidad del neoclásico, produciéndose entonces algunos muebles de notable belleza: sofás con asientos de rejilla, canapés de caoba, escribanías lacadas, burós y librerías, cómodas, etc., que demuestran la despersonalización del mueble español, el cual deja de ser tal para convertirse en un mueble al gusto imperante en Europa. Ello es debido a la sugestión de las formas francesas e inglesas, que en este tiempo alcanzan su máximo esplendor.

En la actualidad existen dos tipos de mueble español: el auténtico, compuesto por piezas de los siglos XVI y siguientes, junto con las piezas hechas por hábiles artesanos —que son reproducciones exactas—, y el de fabricación contemporánea. Este último es el que mayor interés tiene para nosotros, pues es el más asequible y extendido. Todas las piezas que podemos encontrar están pensadas para contrastar con otro tipo de muebles y podemos hacerlas conjugar perfectamente con diseños de vanguardia, ya sean funcionales u organicistas, teniendo como único cuidado la selección a la hora de comprar. Existe en el mercado gran variedad de diseños, desde los que incorporan en su ornamentación motivos góticos, platerescos y renacentistas hasta los definidamente barrocos.

Normalmente empleados como complemento de un ambiente, no hay que olvidar, sin embargo, la necesidad de una función definida. Un arcón en la sala de estar puede servir como asiento provisional en las reuniones, o bien para incorporarle un tocadiscos y un amplificador, quedando todavía espacio suficiente para archivo de discos. Aparte, naturalmente, en su primigenia función de guardarropa puede servirnos como ampliación de un armario no demasiado grande, conservando en él la ropa que no corresponda a la estación. Puede estar situado a la entrada de la casa, sustituyendo a la tradicional consola.

Sus gustos y necesidades le orientarán en la forma de colocar y combinar las piezas de estilo español que adquiera.

Una recomendación importante es el cuidado en la selección de la madera al comprar una pieza de este tipo. Aunque cueste un poco más, es preferible que sea de madera de nogal o, en último caso, de roble. La calidad que con el tiempo va adquiriendo esta madera hará del mueble un objeto valioso, mientras que, si por economía adquiere uno de madera inferior, verá transformarse lo que en principio era una bonita pieza en un trasto inútil y sin valor.

Entre las piezas más extendidas y que tienen un mayor predicamento se encuentran los sillones fraileros, el sillón Felipe II, la sillería Felipe V y gran cantidad de canteranos, arcas de todas clases y mesas consola. No muy importantes por su extensión, pero sí por su belleza, son las mesas de estilo catalán y aragonés, de patas inclinadas abiertas en la parte inferior y con bellos tirantes de hierro forjado que van del tablero a los travesaños.

Aparte de estos, existen gran cantidad de elementos de nuestro tiempo, como librerías de salón-comedor, mesas plegables, etc., cuyo diseño está inspirado en las líneas y los motivos antes mencionados. Si se decide por alguno de ellos, elíjalos lo menos recargados posible de ornamentación y, sobre todo, cuide la selección de los herrajes. Que un mueble imite el estilo del siglo XV no le autoriza a llevar unos herrajes defectuosos que dejarán de funcionar al poco tiempo. Lo mismo se podría indicar con respecto a la terminación de puertas, cajones, estantes, etc. La impresión rústica o vetusta debe venir del diseño del mueble, nunca de sus imperfecciones de fabricación. Elija estos muebles no como piezas exóticas o de museo, sino como elementos de mobiliario con una función específica y determinada que cumplir.

Los canteranos, tan útiles para sentarse a redactar una nota, repasar una cuenta o para que el niño prepare sus deberes escolares, deben ser elegidos con soporte retráctil bajo la puerta abatible. Las bisagras, por fuertes que sean, no ofrecen garantías de seguridad para un uso continuado de una puerta de esta clase. Existe un tipo de mueble de extracción popular que está teniendo gran aceptación por sus enormes posibilidades decorativas: son los muebles comúnmente llamados de anea.

Muy extendidos todavía como elementos autóctonos por grandes áreas de nuestra geografía campesina —Extremadura, Andalucía, Castilla, Levante y Cataluña—, han conseguido su reincorporación en las viviendas modernas. Merecen destacarse, por tener características propias muy definidas, las sillas de Olot, en Gerona: de patas torneadas, con respaldos muy altos y tres o cuatro travesaños, de los cuales el superior suele ser más ancho y va ligeramente tallado. Normalmente están policromadas en colores rojos, verdes y azules, con blancos y oro. Partiendo de esta base y empleando en su construcción pino natural o lacado en colores puros, se puede encontrar en el mercado gran variedad de sillería de este tipo, que combina perfectamente en habitaciones infantiles, recibidores, cocinas, salas de estar, terrazas, chalets, etc. Como última recomendación, y dada la gran cantidad de fabricantes de este tipo de mueble, es conveniente pedir consejo a un mueblista de reconocida solvencia, quien nos indicará la pieza más afín a nuestra decoración, gustos o necesidades.