
Por esta razón, la marca Matthew Williamson ya no desfila en la London Fashion Week. Velosa explica que escogieron Nueva York para presentar sus colecciones porque las pasarelas de París y Milán están dominadas por las “gigantescas marcas con presencia editorial y por las marcas tradicionales. Con los pesos pesados controlándolo todo, es prácticamente imposible conseguir un horario decente en la agenda de desfiles y, si no lo consigues, eres inmediatamente considerado como un secundario. Nueva York está menos abarrotado, por lo que es más fácil conseguir un horario adecuado para tu desfile, así que todo el mundo asiste a él. La London Fashion Week es considerada innovadora y excitante, pero también se toma como un divertimento; debido a que, tras un primer estallido de entusiasmo, los jóvenes diseñadores reciben poco apoyo en el Reino Unido, son pocos los que consiguen posicionarse a nivel internacional. Por tanto, Londres es considerada interesante, aunque no significativa”.
Matthew Williamson ha sobrevivido adoptando inteligentes tácticas de marketing que no han comportado, con todo, grandes desembolsos. Y, lo que es más importante, ha utilizado su encanto natural y su destreza para atraer el apoyo de bellas jóvenes, la primera de las cuales fue Jade Jagger, cuyo papá es un Rolling Stone, aunque en la actualidad es más conocida por sus gemas, ya que se dedica a diseñar joyería. Jagger fue fotografiada para la revista de sociedad Tatler luciendo un vestido de Williamson de color rosa neón, tras lo cual la joven telefoneó al diseñador para averiguar si podía hacerse con otro de los vestidos de Williamson. Velosa, quien contestó al teléfono, informó ingenuamente a Jagger sobre el precio del vestido, y aún recuerda la reacción de su socio: “Cuando se lo comenté a Matthew, me dijo: ‘Estás loco? (Jagger) necesita este vestido. Y deberíamos darle unos cuantos más’. Así que (Matthew) preparó un encuentro con ella, que sólo puede ser descrito como una total coincidencia de pareceres”.
Williamson admite que era consciente del potencial de esta relación, pero subraya que todos sus vínculos con las famosas están motivados por una genuina admiración. “La gente que tiene un cierto sentido del estilo y una cierta forma de vida constituye para mí una inspiración, así que he creado esta especie de ‘colectivo’, si quieres llamarlo así. Cuando conocí a Jade, se produjo una chispa creativa, nos encantaban nuestras respectivas creaciones y nos sentíamos atraídos por las mismas cosas.” Cuando Helena Christensen (que había visto el mismo vestido en Tatler) telefoneó, Velosa ya se había aprendido la estrategia: “Le pregunté si, a cambio de algunos modelos, estaría dispuesta a lucirlos para nosotros”. Otro miembro de la camarilla es Bay Garnett, estilista de los desfiles de Williamson, y la actriz Sienna Miller también es seguidora del diseñador. Williamson añade: “Relacionarme con estas chicas e indagar sobre sus opiniones ha sido crucial para mí, porque, obviamente, como hombre que diseña prendas para mujeres, necesito entenderlas y conocer sus reacciones, aunque éstas no provengan necesariamente de mujeres famosas: la opinión de mi madre o la de mi hermana son igualmente válidas”.
Lejos de esta relación con las famosas que lo sitúan en primera plana, Williamson se ha embarcado en algunas colaboraciones empresariales diseñadas para obtener cierta liquidez de sus patrocinadores y para generar cobertura en lo tocante a las relaciones públicas; algunas de estas colaboraciones incluyen una botella de edición limitada diseñada para CocCola, una gama de alfombras para The Rug Company y una serie de artículos exclusivos de papelería para Smythson of Bond Street, así como una línea de prendas diseñadas por Williamson para los grandes almacenes Debenhams. Williamson y Velosa mantienen un estricto control sobre la imagen de marca, y no tienen intenciones de lanzarse a la aventura de las licencias como hizo Pierre Cardin aunque, al mismo tiempo, imaginan un porvenir lleno de gafas de sol, zapatos, bolsos y otros accesorios de la marca Matthew Williamson. Su propia tienda ya comercializa velas perfumadas, y el lanzamiento de un perfume en el año 2005 (apoyado por una campaña publicitaria a nivel internacional) indica que la marca está preparada para dar el paso hacia un nivel superior.
Ocho años después de su primer encuentro en Vogue, Williamson sigue viéndose con Plum Sykes de manera habitual, y continúa trabajando con las mismas fábricas en la India aunque, en la actualidad, su empresa tiene veinticinco empleados y sus prendas se venden en todo el mundo. “En la superficie, sigue tratándose de mí, aunque sólo soy una pieza más en este engranaje comenta el diseñador, casi como una disculpa. Joseph siempre me dice que las cosas que producimos son mejores y más puras cuando provienen directamente de mí, así que soy consciente de que debo permanecer involucrado en gran medida en el proceso de diseño. Pero, a medida que la empresa va creciendo, mi labor se va fragmentando y debo ocuparme de muchas otras cosas. Resulta romántico en exceso imaginar que me paso las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana diseñando; ni siquiera estoy seguro de que esto fuese de mi agrado, porque para mí, desarrollarla empresa es algo importante, ya que me considero un hombre de negocios.” Sin duda, Williamson es un hombre con los pies en la tierra, aunque afirma poseer un carácter más fashion que hace aflorar a la superficie cuando es necesario, y comenta que no es un diseñador intelectual “cuyo propósito es cambiar nuestra manera de vestir”, sino que diseña para mujeres que desean parecer sexy y contemporáneas, y eso es todo. “No creo que la moda sea teatro y, por tanto, mis prendas no son disfraces ni piezas de vanguardia. Un crítico podría decir de ellas que no tienen otro cometido que ser caprichosas, femeninas y decorativas, pero esto no representa ningún problema para mí. En mi opinión, uno debe averiguar en qué aspecto está más capacitado y dedicarse a ello con toda su pericia.” Williamson tampoco presta demasiada atención a los caprichos de la moda ya que, como sucede con muchos diseñadores de su nivel, su propósito es crear su propio estilo: “Yo no sigo las tendencias; en todo caso, creo que mi trabajo consiste en crearlas”.
