Yohji Yamamoto presentó su primera colección en París en 1981. La crítica de sus primeros pasos fue adversa. La prensa manifestó que Yamamoto evocaba el fin del mundo, al igual que Rei. Sin embargo, en 1983, comenzaron a comprender sus ideas innovadoras y su verdadera dimensión poética. Su estilo era, de todas maneras, muy sofisticado. Lo logró gracias a su tratamiento de los géneros y los materiales, que buscaban que la ropa pareciera usada. Yamamoto también eligió la forma de la ropa de trabajo como punto de partida de su vestimenta. Sus mamelucos (salopettes), estilizados, reformulados y orientalizados mediante accesorios y sombreros de cultivadores de arroz, lograron un chic oriente occidente de gran impacto. Wim Wenders, fotógrafo de modas, cautivado por su estética, realizó un filme consagrado a Yamamoto, “Carnets de notas sobre vestidos y ciudades”. La mujer Yohji era refinada, reservada y elegante, mezcla de extremismo y funcionalidad, con un estilo de gran creatividad. Hacía referencia junto con una propuesta vanguardista-al gran estilo de la alta costura francesa y europea. El negro casi absoluto, los zapatos sin taco, las formas amplias, las caras blancas: en el fin de los ochenta, el estilo de Yohji se afianzó como un creador de vanguardia, un artista.
Sybilla
Entre las creadoras más interesantes que inauguraron la última década del siglo XX, está Sybilla, española por adopción, quien a fines de los ochenta, en Madrid, iluminó con talento y originalidad la famosa movida ibérica. Sybilla fue uno de los casos más notables de lo que podía llamarse moda poética. Su lenguaje y estilo eran únicos e irrepetibles, con imaginación en los detalles para reemplazar botones y cierres, en especial en una de sus primeras colecciones, cuando cerró abrigos con picos de golondrinas recortadas en terciopelo, o adornó camisas con sobres de carta imitando bolsillos. Sus colecciones “de cámara”se venden en Tokio y en Nueva York. Su colección invierno 2000-2001 tenía combinaciones insólitas como el rojo sangre con el azafrán, en vestidos con chales que emergían desde los pies y recreaban árboles, flores, insectos, tentáculos de pulpo.
Romeo Gigli
Romeo Gigli, de familia de anticuarios especializados en libros de los siglos XVI y XVII, pasó su infancia con esas influencias. Estudió arquitectura, hasta que dejó sus estudios y comenzó a diseñar. Su estilo: telas refinadas y lujosas, colores y formas renacentistas, zapatos chatos. Presentó su primera colección en París, en 1988. La prensa internacional lo aceptó como nuevo talento.
Montana
Claude Montana se destacó por su pronunciado toque teatral, detectado en siluetas enfundadas en pantalones y abrigos con cuello alto, que tenían, en parte, el aire de una armadura militar. Los cinturones de cuero blando en colores vivos cortaban la severidad de los tapados con inmensas hombreras y lograban, en cambio, una hiperfeminización mediante el talle avispa y, en los pies, zapatos de altísimos tacos finos. El bitde Montana fueron los tapados de cuero de inspiración militar, de carácter agresivo y espectacular.
Marc Audibet
Estudió en la escuela de arte francesa Penninghen. Fue uno de los primeros diseñadores que comenzó a trabajar con las firmas de Elasthanne/lycra, utilizándola en gabardinas, crepes y materias naturales como el lino. Su diseño estaba relacionado con la tela stretch, líneas asimétricas que se adaptaban al cuerpo siguiendo la línea de la persona, y no lo utilizó ajustando el cuerpo, sino como una tela blanda y con volumen. Es un diseñador industrial al igual que un diseñador de moda. Audibet piensa que la moda es una historia de anatomía y que todo comienza con la tela.
Industrial chic

Miuccia Prada, que en 1985 presentó su primera colección pret-a-porter, fue quien además mostró sus colecciones de ropa lograda con procesos de alta calidad de fabricación industrial, con materiales inéditos y diseñada con corte preciso y pureza de líneas. En suma, un resultado minimalista que respondía, según los críticos, a la cultura del sobreentendido. Moda que fue mal copiada hasta el hartazgo. En 1994, Miuccia obtuvo el Oscar de la Moda, en Nueva York. Por otra parte, dentro del corriente técnico industrial, otros emblemas de este siglo fueron las zapatillas Reebok, que revelaron el avance de la técnica y el confort, amén de simbolizar la vida moderna y activa. Éxito similar al de las Nike, famosas en los años ochenta por la calidad técnica que reveló la inclusión de un colchón (o almohadón) de aire en la plantilla, como estrategia de confort eficaz.
