El vestido de novia marca algo que durará toda la vida y esto es algo que Benito Fernández sabe muy bien. Creador de diseños distintos, originales y personales, conoce a la mujer y busca sacar lo mejor de ella manteniendo siempre la esencia. En esta nota, destaca la importancia de dar vida a ese vestido que habla por sí misma.

Emigrar a París

“Cuando era chico no existía la carrera de Diseño en Argentina y tuve que tomar la decisión de irme afuera persiguiendo mi deseo de aprender de lo que me gustaba. Me fui a París hasta el 86 que volví para abrir mi primera boutique en la calle Arroyo. Así, empecé a bucear esta carrera, primero haciendo vestidos de fiesta para las hermanas de las novias. Hacía ropa de noche, más juvenil, y después esas mismas clientas me pedían que les hiciera sus propios vestidos de novia”.

A la par de la moda

“Siempre me gustó crear ropa. Me di cuenta de chico, por el tipo de programas que veía, por la gente que idealiza o por como yo mismo intervenía mi ropa. Pero me fue difícil canalizarlo porque al no haber una carrera para estudiar no sabía bien qué estaba sintiendo. La verdad es que fui creciendo junto con la moda en la Argentina”.

Hora Clave

“Hubo varios momentos que me indicaron que estaba yendo por buen camino: mi primer desfile temático en el 98, el casamiento de Máxima, trabajar con la vestuarista de Sex & The City y Ugly Betty fueron puntos de inflexión que me hicieron dar cuenta de que estaba logrando algo interesante. Más allá de hacer vestidos, sentí que estaba transmitiendo un concepto, una forma de vida”.

Vestidas por Benito

“La mujer que me viene a ver está buscando un valor agregado. Vienen con miedos, a veces aferradas a un plan que luego no llevamos a cabo, pero siempre buscando que las asesore, que las modernice, que les dé un plus a eso que tienen en la cabeza. Buscan el consejo permanente y siempre les digo que empiecen por fijarse qué tienen en el ropero, qué usan y con qué se sienten cómodas”. 

Fiel a vos misma 

“Me gusta tener en cuenta la personalidad de la novia, y también el estilo del evento y hasta el del novio. Trato de que los vestidos tengan que ver con ellas, mujeres jóvenes, relajadas, que quieren ser novias, pero no sentirse disfrazadas. La mujer que quiere vestirse por Benito Fernández busca vestidos sexys pero femeninos, estar cómoda, seducir, pero siempre siendo ella misma”.

La calle manda

“No miro tanto la moda de afuera, me gusta más nutrirme de lo que pasa acá, en la calle, y así ver por dónde va la tendencia. Miro, interpreto y creo. Hoy el vestido de novia está más cerca de la realidad de la gente y estar cerca de la mujer me hace más creativo y me ayuda a interpretarla mucho mejor”.

Prejuicios afuera 

“Yo mismo las entrevistas y les boceto qué es lo que sería para mí lo mejor para ellas. Les propongo que nos saquemos los prejuicios para que el vestido vaya fluyendo. A veces la mujer argentina es prejuiciosa y viene muy esquematizada. Trato de que trabajemos juntos viendo qué nos gusta y qué no, y entre los dos ir descubriendo el vestido perfecto. En este trabajo personalizado surgen cosas muy interesantes. Es un proceso de interacción permanente y las incentivó a que se animen a probar”.

Tendencia 2012

“Se vienen los vestidos lánguidos, géneros como muselinas, gasas y tules bordados, pero no típicos, sino con la incorporación de elementos como el metal. No es una novia rockera pero sí es más jugada dentro de un lineamiento clásico. Hoy se animan a los tules en la cabeza o a vestirse de blanco”.

Novias seguras

“La novia argentina es sexy, se anima a los escotes, transparencias, brillos y propone. Afuera son más tradicionales porque además los casamientos son una ceremonia y no tanto una fiesta. Eso determina cómo será el vestido. La novia nuestra quiere ser ella misma, no sentirse muy lejos de lo que es. Son mujeres más seguras que eligen desde otro lugar y me encanta ser parte de eso”.