
Correspondería iniciar este capítulo con el retrato del gobernador del Río de la Plata don José de Andonaegui (16851761), pues de los anteriores, como he escrito, se ignora si tuvieron un pintor, más o menos hábil, que trasladara a las telas, con mayor o menor fidelidad, la apariencia real de sus rostros. Aunque no podría afirmar que sea de Andonaegui el cuadro del Museo Fernández Blanco, por tal se lo tiene, y así figura en el catálogo de 1924, donde se indica que proviene de las Colecciones Lamas y Migoya García, lo cual no es ninguna garantía. No existe retrato español de este personaje, de manera que no hay posibilidad de comparación, como le oí decir al conde de Motrico, antiguo embajador de España en la Argentina, quien es descendiente de este militar. La pintura puede ser trabajo local; pero también de algún otro centro provincial. No es muy buena ni muy mala: en todo caso, discreta. Estoy seguro de que es pintura de la época, y la examiné a fondo hace años, cuando se la restauró.
Es interesante reproducir un párrafo de un escrito de Carlos I. Salas, de antes de 1910, que puede servir para aclarar algunos aspectos acerca de la autenticidad de los Dice ast: antiguos retratos rioplatenses. Historia de la dominación española en el Uruguay, de Francisco Bauzá (Montevideo, 189597)] va un pretendido retrato de don Bruno de Zavala, fundador de Montevideo, inventado en Buenos Aires por el pintor Contrucci y adquirido por don Andrés Lamas como auténtico. El retrato fue publicado en varias obras uruguayas, y ha sido consagrado por el público como la verdadera efigie del fundador de Montevideo. No andaba descaminado Carlos I. Salas cuando pronosticaba la aparición de una pintura figurando a Juan José de Vértiz y Salcedo, porque al año siguiente publicó una monografía sobre el tema, donde estableció definitivamente que no se conocía retrato verdadero de nuestro Virrey, y que el reproducido en el Censo municipal 1810-1910, primero, y en Memoria de la Asistencia Pública, después, era falso. Ese retrato estuvo entre los muchos cuadros que fueron vendidos en el taller del pintor Antonio Contrucci, en remate efectuado después de su muerte. Invocamos al respecto el testimonio de los que concurrieron”. El cuadro guardaba sorprendente parecido con el del virrey del Pino, que fue publicado por Alejandro Rosa en Estudios históricos numismáticos (Buenos Aires, 1898), sacado de una acuarela que fue de Ángel J. Carranza. “Este retrato continúa Salas fue adquirido más tarde, cuando la casa que lo poseía se había trasladado de la calle Florida a la de Tacuarí, donde existe actualmente, por el señor Fernández Blanco”.
Que este retrato del Virrey de las Luminarias no fuese auténtico, no significa que no existiera otro u otros que sí lo fueran. Juan María Gutiérrez, en 1868, manifestó que había uno en las salas del antiguo Fuerte, pero que esa galería fue dispersada en los primeros años de la Revolución, y que no hacía mucho que, “sobre la tela en que estaba representada la imagen de la digna y meritoria persona de Vértiz, se hizo el retrato de un cualquiera por la brocha inhábil de un pintor principiante” . Por su parte, Ángel J. Carranza, en 1865, al hacer la crítica bibliográfica de los Anales del Museo Público de Buenos Aires, escribió que en 1835. fueron expulsados del Fuerte todos los retratos de los virreyes y subastados a vil precio. ¡Una persona de nuestra relación tuvo en venta por mucho tiempo el del mejicano Vértiz y Salcedo, en un gran cuadro al óleo, y no hubo un interesado que lo salvara de aquella profanación! Por mi parte, debo agregar que he visto mencionado un segundo retrato de este Virrey, que estuvo colocado en el Cabildo de Luján, y que fue del señor Durand Savoyat, propietario de la litografía “La Minerva”. De allí, por donación de éste, pasó a poder del señor A. Eugenio Puibus que, presidente de la Sociedad Tipográfica Bonaerense, perdiéndose entonces su rastro. La pintura que bajo el rótulo de Virrey Don Juan de Vértis y Salcedo entró en la Colección Isaac Fernández Blanco, y que con el número 229 se identifica en la guía del año 1924, no se encuentra actualmente en las colecciones del Museo, ni se sabe cuándo fue dada de baja. De cualquier modo, como por lo expuesto no era obra auténtica, no debe lamentarse su desaparición. Queda entendido, pues, que de nuestro Virrey no se conserva efigie representativa alguna en la Argentina, ni en Europa, ni en México, donde había nacido. Del magistrado que lo antecedió en el cargo tampoco se halla pintura antigua en nuestro país, a pesar de que el Cabildo propuso confeccionar una cuando se creó el Virreinato del Río de la Plata y se nombró a don Pedro de Cevallos.
