Decidir qué es lo que deseamos transmitir en nuestro hogar, y definir cuál es el estilo decorativo que más se acerca a nuestro gusto personal, son las primeras preguntas que debemos responder para poner luego manos a la obra y personalizar el ambiente.
Siendo fiel a nuestro estilo y buscando un equilibrio con el diseño se logrará que cada ambiente sea el reflejo de nuestra personalidad, convirtiendo a nuestro hogar en un espacio singular e irrepetible.
Los siguientes cuatro consejos serán de gran utilidad para lograr este objetivo y así evitar que nuestro hogar se sienta como extraído de un catálogo de un local de decoración.
Que los textiles hablen por vos
Los textiles cuentan con la gran ventaja que con sus diseños y texturas es posible afirmar el carácter y la personalidad de quien vive en ese hogar. Es un elemento decorativo que posee un gran protagonismo también cuando se quiere otorgar una mayor calidez a los ambientes.
La elección de los almohadones en los distintos espacios, con sus colores, tramas y estampados, son una fuente de información sobre lo que el dueño de casa quiere manifestar en ese lugar. Las cortinas y las mantas se suman también a este recurso que habla íntimamente de las preferencias y gustos personales de cada individuo, logrando que el propietario se sienta totalmente a gusto al ingresar en su pequeño refugio.
Las alfombras son otra manera de personalizar un lugar, gracias a sus materiales, dibujos y colores. Tal vez no se les preste demasiada importancia a los pisos a primera vista, pero las sensaciones agradables que puede generar el uso de una alfombra son únicas. Y pueden también delimitar espacios, aportar suavidad y textura al tacto y son grandes aliadas para mejorar el aislamiento acústico de una habitación. Ciertamente la alfombra es un elemento que se debe tener en consideración por sus múltiples beneficios.
Foco en la iluminación
Cambiar las lámparas preexistentes cuando se trata de un espacio alquilado, es de las primeras inversiones que se deberían hacer para lograr que el lugar comience a sentirse como propio. Esto se debe a que, en espacios convencionales y sin personalidad, generalmente se utiliza un solo foco de luz, o una luz fluorescente, para iluminar todo un ambiente, y muy posiblemente con un modelo de lámpara disponible que no encaje con el estilo de diseño.
La clave está en elegir una lámpara de luz cálida que represente la estética que se desea transmitir, o la que más nos moviliza por las razones que sean. Puede ocurrir que una lámpara tenga un significado particular como, por ejemplo, que sea una pieza heredada de algún familiar, por lo que tendrá una carga emocional muy fuerte.
Sumando, además, lámparas de pie y de mesa se podrán crear distintos rincones dentro de un mismo ambiente. Así la iluminación permitirá armar áreas separadas, como podría ser un rincón de lectura o una zona de trabajo, entre otras posibles situaciones cotidianas.
Resolver la funcionalidad
Uno de los conceptos básicos para que un hogar resulte cómodo y funcional es contemplar que cuente con el espacio de almacenamiento suficiente para cubrir todas las necesidades. Poder contar con un sector que nos permita mantener el orden, hará que la estética que se haya elegido se pueda lucir, al poder tener cada cosa en su lugar, y lograr así un ambiente armónico.
Utilizando la creatividad y el ingenio es posible dar con soluciones estéticas que conserven la coherencia con el diseño establecido para el espacio. Unos estantes flotantes en L, por mencionar un ejemplo, pueden generar un lugar perfecto para guardar objetos traídos de distintos viajes, o piezas decorativas que tengan un significado muy especial. Ya sean exhibidos para dejar en evidencia los detalles que importan, o contenidos dentro de unos canastos de fibras naturales, como el mimbre, podría ser la oportunidad para incorporar los elementos que le dan un aspecto más acogedor al ambiente, y transmiten las preferencias y gustos de los dueños de casa.
Prestar atención a los detalles
Sin lugar a dudas los detalles son con los que más fácilmente se puede hacer una lectura del estilo de vida de quienes habitan el hogar, sus pasiones, y su estilo decorativo favorito. Los complementos o piezas de arte son los encargados de darle un cierre al espacio y que éste se sienta como una unidad.
Esto no quiere decir que un ambiente deba estar abarrotado de todos los objetos que guarden un significado, ya que no lograrán destacarse. Se debe realizar una selección de aquellos que comunican nuestra impronta, o historia individual, para personalizar el espacio que los rodea y que sean los elementos que no nos cansaremos de ver todos los días.
Darle un lugar en las paredes a piezas de arte que movilicen tu interior es otro de los grandes aciertos. Puede tratarse de una obra realizada por un artista que provoca admiración, o una fotografía de un paisaje que inmediatamente traslada a muy gratos recuerdos, la consigna es elegir vestir a las paredes con un tipo de arte que resulte especial, y que nos despierte sensaciones muy placenteras.
