Hacer un croquis del plano de la casa le ayudará a afianzarse con la situación de partida. Sin embargo, el plano solo muestra la distribución del edificio, no su funcionamiento. Para ello, lo mejor es inspeccionar la casa, planteándose diversas cuestiones sobre los espacios que hay en su interior. En primer lugar, averigüe cuánto espacio necesitan usted y su familia. ¿Qué tipo de actividad se desarrolla en cada habitación?, ¿Quién la usa, para qué y cuándo? Intente determinar cuáles son las actividades que coexisten sin problemas y cuáles entran en conflicto. Compruebe también si se aprovechan todas las posibilidades de las habitaciones. Calcule los itinerarios que se siguen dentro de la casa. ¿Cuánto espacio se utiliza para circular? ¿Es excesivo el espacio ocupado por las escaleras, vestíbulos y rellanos y, si es así, podrían utilizarse para otros fines, como armarios o áreas de trabajo?
Averigüe el modo en que los diversos espacios interactúan. ¿Qué habitaciones están aisladas y cuáles deben estar próximas entre sí para realizar actividades complementarias, como cocinar y comer? ¿Hay habitaciones contiguas con actividades incompatibles? ¿La circulación molesta en las habitaciones o al revés? A continuación, piense en lo que le gusta de cada habitación. ¿Tienen una forma y un tamaño agradables? ¿Tienen luz suficiente?, ¿son satisfactorios los niveles de ruido? Quizás existan adornos bonitos en la escayola del techo o alrededor de la chimenea. Considere luego si estas características positivas están complementadas o realzadas por la decoración y el mobiliario. ¿Encajan bien los muebles?
Haga una lista de los elementos menos atractivos de cada habitación. ¿Falta luz?, ¿hay una ventana fea o da sensación de estrechez y atiborramiento? La decoración deberá adaptarse a los fines de la habitación. ¿Son lavables las superficies de la cocina y de las habitaciones de los niños? ¿Aparece con frecuencia en sus pesadillas el papel con manchas púrpura y naranja del techo de su dormitorio? La decoración externa deberá adaptarse al estilo arquitectónico del edificio. ¿Lo complementa el interior? Vuelva a pensar en el carácter global de la casa, en si todo se complementa y produce una sensación de conjunto satisfactoria.
Posibilidades de cambio
Este proceso de evaluación le dará una idea bastante clara de lo que puede haber de malo, si es que hay algo, en el aspecto y el funcionamiento de su casa. El siguiente paso consiste en decidir cómo resolver su particular problema de diseño. Familiarícese con el mayor número posible de ideas; consulte libros y revistas; hable con vendedores, decoradores profesionales, arquitectos y constructores; pregunte a amigos que tengan experiencia de primera mano en cómo mejorar la casa.
No es tan difícil como parece. No se trata de ver cuánto sabe usted de diseño, sino de detectar los fallos de su propio hogar a la luz de las opciones posibles. Piense que usted rediseña su casa para que el espacio que contiene le sirva mejor, tanto desde el punto de vista funcional como estético. Deberá intentar una utilización óptima del espacio del modo más sencillo posible y, sean cuales fueren los cambios, las molestias y los costes tienen que ser los mínimos.
En términos generales, existen cuatro opciones básicas para diseñar una casa:
Modificar la función de las habitaciones. Hay soluciones fáciles, como, por ejemplo, convertir un trastero en cuarto de juego para los niños o ganar un dormitorio aprovechando el cobertizo del jardín. Solo hará falta cambiar el mobiliario.
Modificar el aspecto de las habitaciones. El espacio es un elemento vital en el aspecto de las habitaciones. Intente imaginárselas desprovistas de muebles e introduzca mentalmente por la puerta solo aquellas piezas que le gustan y utiliza. La modificación en el tipo de iluminación o los cambios en el color y la textura de los acabados de las paredes, los techos y los suelos pueden contribuir mucho a mejorar un espacio. Un cambio de decoración puede transformar su hogar, a menudo con unos gastos y esfuerzos considerablemente inferiores a los que requeriría un cambio estructural.
Cambiar la forma de las habitaciones. Las habitaciones estrechas o de forma incómoda pueden mejorarse a menudo tirando tabiques intermedios; es posible crear nuevas habitaciones mediante particiones. Los techos y los suelos pueden elevarse o bajarse para mejorar la calidad espacial del edificio.
Ampliar. Si lo que necesita es simplemente más espacio, no tendrá más remedio que ampliar, ya sea dentro del edificio, por ejemplo en un sótano no utilizado, o en el exterior, incorporando edificaciones auxiliares o añadiendo un piso.
Final de la valoración
En otros capítulos se trata en detalle de cómo cambiar la casa; de momento, utilizando el cuadro de necesidades prácticas y analizando el aspecto y el funcionamiento de la casa, usted podrá decidir con exactitud qué quiere cambiar. Ahora solo tiene que dibujar unos planos aproximados, obtener créditos, llamar a arquitectos, albañiles, fontaneros y carpinteros, lidiar con permisos y autorizaciones, comprar materiales, tolerar niveles imposibles de ruido y suciedad y luego limpiarlo todo antes de reanudar la vida normal. Felicidades: lo más difícil ya ha pasado.
