De ferias y otras citas

Entre bienales y ferias de galerías, el calendario internacional del arte está colmado de compromisos imposibles de cumplir. De alguna manera, lo mismo ocurre en Buenos Aires. Muchas ciudades organizan bienales de arte y, en donde éstas no existen, las ferias abordan cuestiones que van más allá de lo comercial. Un listado de The Art Newspaper consigna por lo menos 120 encuentros comerciales y eso que, de Buenos Aires, solamente mencionan a ArteBA, que cumple 15 años. Generalmente, los artistas invitados a las bienales renombradas tienen su lugar en las mejores ferias. Si hasta el Louvre, por primera vez, alquiló la Cour Carrée a la parisina FIAC (Feria internacional de arte contemporáneo), que levantará carpas en ese patio para 80 galerías (otras, en el Grand Palais). Pero si en materia de bienales Buenos Aires se queda corta (salvo por la Bienal de Grabado), existen otras confluencias como Estudio Abierto (del Gobierno de la Ciudad, con centenares de artistas) y la Semana del Arte (que incluye la noche de los museos), organizada por la Ciudad, junto con Arte al Día que realiza las Gallery Nights. Esto se agrega a la actividad de museos, fundaciones, galerías y sitios no tradicionales de exhibición (restaurantes, pubs, casas de diseño y de ropa), especialmente en Palermo. Buenos Aires tiene cinco muestras de arte contemporáneo y clásico (ArteBA, Expo trastiendas, Arte clásica, Buenos Aires Photo, Periférica) y dos ferias de antigüedades (Feria de Anticuarios y Antiquaria, que incluyen galerías) y un nutrido calendario de remates.  

La seriedad y la formación de más coleccionistas. Con la presencia de 63 galerías, ArteBA 2006 se propone cumplir con tales premisas: transparencia en el negocio (con la Aduana y la Secretaría de Cultura en el predio para acelerar las exportaciones), seriedad en las propuestas estéticas (a través de un comité de selección) y aportes a la conformación de un coleccionismo consistente (conferencias con invitados internacionales y visitas a colecciones). Además de los premios estímulos tradicionales (donde se lucen los auspiciantes que aportan ideas y dinero al circuito y cada vez mejor organizada y presentada. ArteBA alberga por primera vez una bienvenida suscripción de fondos para que el público (con la Asociación Amigos del MNBA) contribuya a la adquisición de obras para el Musco Nacional de Bellas Artes, que es de todos. ArteBA apuesta a integrarse aI calendario internacional. Aprovechando los innegables atractivos de la ciudad de Buenos Aires, como un polo de oferta cultural y de negocios para el arte latinoamericano. 

Con la experiencia de haber estado presente en todas las ediciones de la Feria ArteBA, Natalio Povarché, director de la Galería Rubbers Internacional, sabe que ése es el ámbito donde está germinando la semilla más prodigiosa del arte latinoamericano. Así, este año apuesta nuevamente a tener un espacio central, dividido en dos áreas. La primera, dedicada íntegramente a Antonio Seguí, quien expone allí sus obras más recientes. La otra mitad, con piezas de Xul Solar, Luis Felipe Noé, Tulio De Sagastizábal, Jorge Gamarra y Eduardo Medici, entre otros artistas exclusivos de su galería. Para Povarché, América latina está gestando a los próximos nombres que se consagrarán Internacionalmente. “En ese escenario, los creadores argentinos tienen el nivel más alto, que se corresponde con nuestro origen cultural”, opina el marchand, quien además lee el creciente apoyo que la producción artística del país está recibiendo por parte del Museum of Fine Arts de Houston, por ejemplo, como síntoma del futuro que se aproxima. Pero la pasión de Povarché por el arte no se agota en la pintura y la escultura. Las librerías ya exhiben los primeros ejemplares de El Viaje, su segundo libro de poesías. “Para mí, el arte es una necesidad que te convierte en un adicto. Luego, ese consumo se vuelve cada vez más selectivo. Es aquello que alimenta el espíritu y, en consecuencia, enriquece al hombre de una manera plena”, concluye. 

La reina de las ferias

La Feria International de Arte y Antigüedades de Maastricht (TEFAF)cerró la edición más exitosa de su historia, ratificando su propio liderazgo y el momento extraordinario que atraviesa el mercado del arte a nivel global.

U na vez más, el bellísimo y nevado pueblito de Maastricht, en Holanda, se convirtió por unos días en la hospitalaria residencia de los mayores coleccionistas del mundo. Más de 100 aviones privados aterrizaron la semana del evento en el aeropuerto local. 84 mil visitantes acudieron durante los diez días que duró la muestra, lo cual significa un 8%más que en la versión 2005, que ya había sido extraordinaria. Representantes de más de ciento diez museos visitaron la feria. Un récord por donde se la mire. Hay que destacar la presencia, por tercer año consecutivo, de los hermanos Eguiguren, únicos expositores de América Latina, que llevaron los temas de su respectiva especialidad: platería criolla en el caso de Javier y José, y pintura antigua y antigüedades en el caso de Jaime.