LA INDUMENTARIA A LUNARES Y FLORES

Igual que las líneas rectas sugieren orden y control, las líneas curvas, los círculos están dispuestos en una cuadrícula rectangular. El efecto de esta paradoja, quizá los, más grande y más físico es el humor. Los lunares de tamaño grandes, del tipo que tradicionalmente llevan los disfraces de payaso, sugieren farsa y bromas pesadas, sin embargo los lunares de forma medio o de la forma de una moneda implican alegría y vitalidad, los estampados de esta extensión se utilizan a menudo en los vestidos de fiesta, los pijamas y la ropa infantil y los lunares más pequeños parecen estar asociados con un humor en gran medida verbal, que puede ser sencillo o sofisticado dependiendo de los colores que se usen. Comediantes teatrales y televisivos de ambos sexos optan por este tipo de estampados; para los cómicos varones la corbata de lunares (con frecuencia corbata de lazo) es casi un distintivo de su profesión. Cuando los lunares son muy pequeños, predominan los ángulos rectos, y lo que se proyecta es simple buen humor o (especialmente cuando se usan el blanco y el negro) ingenio, sátira e ironía de una notable sofisticación.

Los estampados figurativos suelen combinar las líneas rectas y las curvas en una cuadrícula que puede ser evidente o puede estar oculta, dependiendo del diseño, combinando así una cierta cantidad de libertad e individualidad con una cierta cantidad de orden convencional. La mayoría de estos estampados consisten en pequeñas imágenes de forma irregular (una raqueta, un barco, un ramo de flores) que se repiten a través de seres o de conceptos. Así, el pescador deportivo puede llevar una mental una con las letras del abecedario. Otra posibilidad es que con la imagen de un oso puede verse sí misma como una persona cálida, fuerte y cariñosa; los banderines de una universidad en la chaqueta de un adolescente pueden proclamar que él (o sus padres) se contó, que un estampado puede no significar lo mismo para quien lo lleva que para el observador no informado. El hombre que lleva una camisa con un estampado de peces puede haber nacido en febrero bajo el signo astrológico de Piscis; la mujer que lleva a Bruin en el pecho puede que no se esté presentando a sí misma como un oso, sino como una amante de los animales salvajes o una persona cuyo nombre es Baer.

En la ropa de mujer los diseños representativos más solicitados y comunes son, los botánicos. Los estampados de flores, especialmente, parecen mostrar o simbolizar la feminidad y los hay de tantas variedades como mujeres los llevan. Las flores pueden ser diminutas y delicadas o descomunales y atrevidas, para adaptarse así a una amplia diversidad de encanto femenino, desde la pequeña Nell hasta Carmen. Pueden ser conocidas o extrañas: rosas para la belleza clásica, hibisco para la mujer fatal. Las margaritas pueden sugerir que quien las lleva es una sencilla muchacha de campo, las orquídeas una sofisticada flor de invernadero. Árboles, helechos, hierbas, frutas y verduras ofrecen más posibilidades simbólicas. (La frecuencia con que aparecen las manzanas en la ropa, por ejemplo, no puede ser fortuita.) Y todas estas plantas se pueden representar en muchos estilos, desde el botánico exacto (a veces acompañadas de sus nombres latinos) hasta el totalmente decorativo e impresionista. 

La observación sugiere que las mujeres prácticas y realistas, con alguna experiencia como jardineras, prefieren las plantas auténticas con sus colores naturales. Las manchas abstractas que no crecen ni en la tierra ni en el mar son más habituales en la ropa de mujeres que, por las circunstancias que sea o por inclinación, están un tanto aisladas del mundo natural. Hubo un tiempo en que los hombres y también las mujeres llevaban ropa cubierta con diseños florales. No obstante, desde aproximadamente 1800, salvo algún chaleco floreado, la decoración botánica fue bastante limitada al sexo femenino durante más de ciento cincuenta años. La explosión contracultural de los sesenta, con su relajamiento de las normas en la ropa de hombres, hizo que estuviesen permitidas las camisas y las corbatas de flores, e incluso que se pusieran de moda para todos los hombres, excepto los más conservadores con la revolución sexual de los sesenta, y celebraron la libertad del hombre para expresarse indumentaria mente además de emocionalmente. El reinado del pavo real resultó ser breve. ¿Adónde han quedado todas las flores? En las estanterías de las tiendas de ropa usada, casi todas. Hoy en día la única oportunidad que tienen la mayoría de los hombres para llevar ropa con estampados botánicos es en sus vacaciones en los centros turísticos, donde se estilan las llamadas camisas hawaianas. Allí pueden elegir los estampados que mejor expresen la parte femenina de su personalidad, y aparecer en público como la ingenua remilgada, la sirena tropical o la mamaíta cariñosa que habrían sido si hubiesen tenido la suerte de nacer mujeres.