La moda durante la Época Eduardiana

Eduardo VI fue el rey de Reino Unido desde 1901 hasta 1910, año de su fallecimiento. Ese período se lo conoce como la era Eduardiana, que se extendió hasta fines de la Primera Guerra Mundial, en 1918. Estos casi 20 años estuvieron marcados por diferentes contextos sociales y la Primera Guerra Mundial como eje que aceleró varias cosas, entre ellas la industria de la moda.

La moda tuvo cambios significativos tanto para los hombres como para las mujeres. Si bien el sistema de clases era rígido, el ascenso de Eduardo flexibilizó gran parte de la clase alta y baja, con la aristocracia en su auge mediante el lujo y los deportes como forma de ocio. Por otro lado, la clase baja, alejada del lujo y de aquella vida.

La moda femenina durante la época eduardiana

La moda femenina durante este período se relaciona con la silueta en “S”. Durante la época, algunos resaltaron que las mujeres que llevaban esta silueta vivían una “vida de lujo y ocio”. Esta herramienta estilizó el cuerpo de la mujer, con un tono más “erótico” y que proporcinaba caderas más anchas. Generalmente la silueta se veía en vestidos, además de algunos detalles como las cintas o el encaje.

Los cuellos altos también acompañaron en la época, sobre todo con cintas y encajes. Las faldas, en primera instancia eran anchas y con un tiro alto. Las mujeres también utilizaban mangas largas para aparentar una figura más refinada y dar una sensación de longitud.

En los vestidos largos, o las faldas de campana había tejidos realizados a punta de aguja. La marca que proporcionó la mayoría de los tejidos fue “Liberty”, que se caracterizó por sus diseños de flores. La época eduardiana en la moda también recibió influencia de otros países como Francia y Rusia, que brindaron colores más brillantes y distintos estampados.

Los accesorios también predominaron el reinado de Eduardo. Los sombreros grandes, con plumas y cintas, fueron los más populares. Las mujeres adaptaron sus peinados a los distintos sombreros, de gran tamaño. Las pulseras de plástico color metal también aparecieron después de la Primera Guerra Mundial. Las flores y los moños también tuvieron su lugar en los sombreros.

Dejando de lado un poco la rigidez, los corsés y las faldas largas disminuyeron a medida que crecieron las actividades de ocio para las mujeres. La ropa se fleixibilizó e introdujo nuevas prendas femeninas como faldas más liberadas, vestidos o incluso pantalones.

Durante la Primera Guerra Mundial, varias mujeres reemplazaron a sus maridos en los puestos de trabajo y utilizaron los trajes o monos de las fábricas. Está claro que Eduardo redujo la moda estricta de su madre Victoria. Introdujo nuevos conceptos y escuchó la expresión femenina de un salto más libre y sensual. 

¿Cómo fue la moda masculina durante el reinado de Eduardo VI?

La época eduardiana aceleró rotundamente la demanda de la moda. ¿Por qué? Las actividades al aire libre y los deportes como forma de ocio aumentaron los niveles de demanda en ropa más flexible y cómoda. Los uniformes militares, en período de guerra y posguerra también acrecentaron sus números. 

Los uniformes militares tantearon la producción de ropa en serie, que luego sería oficializada con el nivel de producción “pret-á-porter”, el mecanismo de ropa “lista para llevar”. Muchos artículos de la época señalan que el rey era amante de los viajes y de la aristocracia estricta, por lo que los códigos de vestimenta, en su gran mayoría, se mantuvieron.

La moda masculina, durante la etapa de Eduardo VI como rey del Reino Unido, se vio influenciada por el uso del “smoking” como alternativa para vestir. Con el paso del tiempo y la flexibilidad impuesta por el rey, el smoking fue aceptado en cenas informales o durante reuniones en casas. 

Es por ello que para los eventos más formales, como citas en los teatros o acontecimientos de gala, los hombres usaban el “frac”, el atuendo más formal y que superaba con creces al smoking. El frac consistía en una chaqueta con colas, con un chaleco adicional y una camisa blanca. La utilización del frac significaba un evento específico nocturno. Los peinados con aceite también frecuentaban la época. 

Tanto la ropa masculina como la femenina se vieron envueltos en una etapa distinta de la moda entre 1900 y 1920. Un período de reinado de Eduardo VI de diez años, una guerra mundial que duró cuatro años y alteró el contexto y realidad social de la población. 

Una etapa de mayor flexibilización, con diferencias de clases y un rey que era apasionado por los viajes y el lujo aristocrático. Eduardo VI fomentó la liberación y la comodidad de la ropa, sin dejar de lado las bases como el frac para los hombres o la silueta en las mujeres. Luego llegó el pret-á-porter, que cambió la dinámica en la industria.