La transformación con el color – parte I

The Deco Life

La elección de color para un ambiente resulta un ítem de lo más estresante para varios, a decir verdad, para la gran mayoría. Y no es para menos, ya que los colores transmiten nuestra personalidad y nuestros gustos, y nos ayudan a crear el efecto que deseamos lograr en ese espacio.

No existe una regla de correcto e incorrecto en la elección de la paleta de colores y sus combinaciones, ya que, como dijimos, es una preferencia totalmente personal. A través de ellos podemos comunicar nuestros intereses y sentirnos identificados con nuestro entorno. Pero sí hay una serie de cuestiones a tener en cuenta para que haya cierta armonía entre un ambiente y otro, siguiendo la casa una lógica para que se sienta ordenada. 

Es recomendable que a lo largo de los ambientes uno vaya encontrando una conexión entre uno y otro, de esa manera se logrará un balance entre un espacio y el siguiente. En un ambiente, por ejemplo, encontrando el color elegido en las paredes y luego ese mismo color o similar en una alfombra u objeto de arte en el lugar contiguo.

Otro de los puntos que se debe respetar es seguir la regla de 60-30-10. En qué consiste entonces esta regla? Es una clásica ley en la decoración para lograr una paleta de colores en el ambiente estableciendo que el 60% de la habitación debería tener un color básico dominante, luego un 30% de color secundario y el 10% restante con aquel color que logre acentuar tu personalidad. Y no es solo el color el que se debe tener en cuenta en esta regla ya que existen otras variables como las texturas, el mix de materiales y demás patrones que, en conjunto, convierten el lugar en acogedor y placentero. Ese 60% se debe elegir para los grandes muebles y elementos centrales de la habitación como sillones, mesa ratona y alfombras. El 30%, como color secundario, se puede colocar en cortinas, pies de cama, algún sillón individual, etc. Y, por último, ese 10% faltante se puede utilizar en los elementos más pequeños como almohadones, objetos de arte, lámparas de mesa, entre otros. 

Esta regla es muy útil para aquellos que quieren sumar mucho color a su ambiente y no saben cómo equilibrarlo para que no se sienta sobrecargado. Si bien no es el único esquema para combinar los colores, ya que existen otros que luego detallaremos, es el más utilizado. 

Si no estás seguro del color que quisieras para tus ambientes una buena manera de reconocer aquellos que te dan sensación de bienestar es ver lo que está a tu alrededor. Pasear por jardines y calles y ver cuáles son los colores que llaman tu atención, ya que todos percibimos los colores de manera diferente. Y todos tenemos un color favorito. La ropa que llevamos puesta también es una gran aliada para ver cuáles son tus colores elegidos a la hora de vestirte y poder replicarlos en tu hogar. 

Los colores también modifican la percepción visual de los ambientes, los cuales pueden parecer más grandes o más pequeños de lo que son en la realidad. Y otra ventaja es que con su aporte en el espacio podemos lograr centrar la atención en una zona determinada del ambiente al crear un efecto óptico.

Una vez que se define el color es importante hacer pruebas en el ambiente donde vamos a implementarlo, para ver si estamos acertados con la elección, ya que recordemos que la incidencia de la luz natural en los colores que elegimos es clave, al generar un impacto en ellos que puede llegar a modificar el color y que no luzca como deseábamos. 

Incluso cuando se trata del color en las paredes, hay quienes prefieren pintar todos los ambientes de blanco o neutro inicialmente y que la definición del color sea un proceso que se vaya realizando con el tiempo. Y no es una mala idea ya que nos da la posibilidad de vivir cada ambiente y poder saber entonces cuál va a ser la función de ese espacio y qué necesitamos entonces que transmita.

Existe un término en decoración que es el colorterapia, y esto se explica al ser los colores los que nos influyen en nuestro estado de ánimo y nos transmiten calma, felicidad, e incluso frío o calor. Está demostrado el impacto de los colores en nuestros sentimientos y comportamientos.

Es por esto que para sumar colores a nuestros ambientes también podemos tener en cuenta el clima del lugar donde vivimos. Si estuviéramos en una zona calurosa, encontrarnos con colores más fríos dentro del hogar nos aportará frescura y nos dará un respiro del agobio exterior. Si en cambio, viviéramos en una zona donde las lluvias son frecuentes y el sol se esconde la mayoría de los días, entonces una buena elección de colores sería volcarnos hacia unos más cálidos para darle a nuestra casa una sensación agradable y acogedora.

Los colores hablan por vos y se entiende entonces que la tarea de elegirlos pueda resultar difícil para definir. Sin dudas, el color es uno de los grandes pilares en la decoración.