Las Guerras Mundiales y su influencia en la moda

Las Guerras Mundiales marcaron un quiebre en todo sentido para la historia de la humanidad. La Primera, desde 1914 a 1918, y la segunda, desde 1939 a 1945, arremetieron a nivel global y afectaron a miles de personas e industrias. Uno de los rubros influenciados por las batallas fue la moda, con cambios en la indumentaria y la aparición de nuevos niveles de producción.

Nuevos contextos sociales que presionaron a las mujeres a utilizar los trajes o monos de trabajo de sus maridos, quiénes habían partido rumbo a la guerra. O durante la Segunda Guerra Mundial, con la implementación del pret-á-porter (listo para llevar) o la reutilización de prendas viejas ante el límite de cupones en las prendas nuevas en Gran Bretaña.

El vestuario de la mujer durante la Primera Guerra Mundial

Durante el conflicto bélico desatado entre 1914 y 1918, varios hombres tuvieron que ir a combatir y dejaron vacantes sus puestos de trabajo. Las mujeres fueron las que asumieron los roles de sus maridos, lo que provocó un nuevo cambio de atuendo. La figura femenina se vio envuelta en un nuevo cambio social, con monos de trabajo y trajes que tuvieron que utilizar en reemplazo de sus hombres en el trabajo.

Para la época no era común ver a mujeres trabajar en fábricas, en autobuses u otros puestos similares. Varios artículos destacaron que cuando los hombres fueron permitidos a regresar, muchos de ellos no reconocieron a sus mujeres debido al atuendo masculino. 

La moda eduardiana, iniciada en 1900 y culminada a la par del cierre de la primera guerra, terminó de cerrarse con el nuevo contexto social. Este tipo de indumentaria se caracterizó por la silueta en “S”, faldas ajustadas, sombreros grandes, corsés rectos, bordados y vestidos largos. Todo eso quedó en un segundo plano ante las necesidades de elaborar indumentaria acorde al conflicto bélico.

La alta costura, que se asentó en Francia en el siglo XX, también se vio afectada ante las dificultades en la cadena de suministro, el encarecimiento en la exportación de la lana y una dura realidad social que restringió la presencia del lujo y la exclusividad. Con la época eduardiana totalmente consumida, las faldas se estilizaron y se ajustaron a las pretensiones prácticas de la mujer. 

La etapa de la primera guerra también experimentó un aumento notable de mujeres en las Fuerzas laborales. Las faldas anchas y los pantalones reemplazaron lo anterior. Los corsés también disminuyeron en masa  e irrumpieron los tirantes y los vestidos negros. Varios desfiles organizados durante la época sirvieron para recaudar fondos.

Ante la escasez postguerra, los uniformes y equipos militares fueron utilizados por la mayoría de la población. También, el término pret-á-porter modificó la escena en la moda. Debido a las complicaciones sociales, el período post guerra evaluó una moda “lista para llevar”, sin tanta confección y con talles estándares y modelos similares. 

¿Y la Segunda Guerra Mundial cómo influyó en la moda?

La Oficina de Comercio, en 1942 y en plena disputa de la Segunda Guerra Mundial, habilitó la reutilización de prendas. Debido a que las tiendas dispusieron de cupones limitados, la sociedad optó por reciclar viejas prendas escondidas en los armarios y darle un nuevo valor y uso. Varios trajes fueron reciclados por mujeres como también los monos de trabajo, que en la actualidad tienen un gran uso.

Los monos adoptaron un enfoque más elegante y las tiendas fueron las que ofrecieron estos vestuarios más refinados. Gran Bretaña encabezó este tipo de cambios, sobre todo con diseñadores que popularizaron sus prendas en el extranjero. La Segunda Guerra Mundial estuvo más asociada a un reciclado de productos y recursos que experimentaron los jóvenes y adultos.

Los trajes sirena, las camisas, los abrigos y las chaquetas fueron los más populares. Los uniformes militares aumentaron su presencia y se tornaron más flexibles y cómodos, con más bolsillos. Incluso, la particularidad es que durante este segundo conflicto, se confeccionaron diseños especializados para los países. Gran Bretaña se apuntó con el azul, Estados Unidos con el beige y en Alemania los trajes eran grises.

Las mujeres también reemplazaron los sombreros grandes por tirantes y pañuelos más accesibles. Las chaquetas, los bolsos y los accesorios se pusieron de moda. Pulseras de plástico y bolsos iluminados durante los apagones protagonizaron la escena. Varios botones y flores fluorescentes fueron empleados por mujeres para relucir durante la oscuridad. Algunos gobiernos aconsejaron la vestimenta blanca para evitar accidentes nocturnos.

Los contextos sociales y las nuevas realidades obligaron a la industria de la moda a cambiar sus enfoques. La Primera Guerra Mundial condicionó el trabajo de los hombres e impulsó a las mujeres a cubrir sus puestos con la indumentaria masculina. 

Y la Segunda Guerra Mundial estableció el pret-á-porter, con ropa más accesible, uniformes militares, faldas y siluetas más relajadas y colores primarios y patrióticos que diferenciaron a los países.