MEDIO OESTE Y SALVAJE OESTE. COLONIZADORES Y VAQUEROS

Los Estados del Medio Oeste norteamericano y de las grandes llanuras fueron colonizados por hombres y mujeres que tenían que hacer su trabajo por sí mismos y que se enorgullecían de ello. Eligieron ropa fuerte y práctica en la que no se notaba la suciedad, que se lavaba muy bien, era resistente y necesitaba pocos planchados, hecha de guinga, de linsey-woolsey y de lona. De esta ropa desciende la indumentaria actual del habitante del Medio Oeste. Este estilo lo puede ver cualquiera en la televisión estadounidense, donde lo llevan la mayoría de los presentadores de informativos, políticos, entrevistadores y actores de anuncios de productos de cocina. Pero aun cuando sea cara, la moda del Medio Oeste no lo es tanto como la del este; normalmente también es más deportiva e informal. El interés de los colonizadores por la actividad física y el ejercicio aún es intenso en esta parte del país, y como resultado los participantes en nuestra convención que procedan del Medio Oeste parecerán más sanos y más atléticos -y también algo más fornidos-que sus colegas del frío y húmedo noreste y del caluroso y húmedo sur. Sus trajes tenderán hacia los colores tostados y marrones de los maizales arados en lugar de hacia los grises de los cielos del este. La mayoría llevarán camisas blancas lisas o con adornos también en blanco, y sus corbatas a rayas o tipo pañuelo serán de colores más vivos e irán estampadas con dibujos a mayor escala que las compradas en las sobrias tiendas de Nueva York y Boston. El traje tradicional del oeste era, por supuesto, el del vaquero de la pradera. Quizá por el aislamiento de aquellos amplios espacios abiertos, éste es el estilo que se ha visto menos influido por los de otras regiones. En cualquier convención nacional las personas procedentes del Salvaje Oeste serán las más fáciles de identificar. En primer lugar, suelen ser más altos, ya sea por causas genéticas o por la ayuda de unas botas. Algunos pueden llevar la indumentaria occidental completa, el equivalente de una voz cansina, de una forma de hablar arrastrando las palabras; pero hasta el más conservador revelará, o más bien proclamará, por medio de su vestido, su lealtad regional, igual que en la conversación utilizará de vez en cuando una metáfora que tenga que ver con la vida en los ranchos, o te llamarán pal o pardner.* Un hombre vestido con el uniforme convencional de los negocios llevará un calzado que nos recordará las botas de vaquero o un sombrero de ala ancha y amplia copa. También es posible que las mujeres lleven botas, y sus chaquetas y faldas pueden tener un corte occidental, especialmente vistas por detrás. Puede que algunas lleven camisas o vestidos con apliques de color rojo o azul marino imitando un pañuelo, o un auténtico pañuelo estampado de algodón anudado alrededor del cuello.

EL LEJANO OESTE. AVENTUREROS Y BEACH BOYS

Los hombres y mujeres que colonizaron el Lejano Oeste constituían un grupo variado y bastante disoluto. La inquietud, el deseo de emociones, la esperanza de conseguir una fortuna en oro y a veces una necesidad de burlar la ley los llevó a emprender el largo y peligroso viaje a través de montañas y desiertos, o por mar, rodeando el cabo de Hornos En más de un sentido eran aventureros, y con frecuencia desperrados, gente desesperada. California era un territorio en donde nadie les iba a preguntar sobre su pasado, donde se aceptaban fácilmente los caracte.res y las conductas poco convencionales. Todavía hoy en que, como dice la canción country, «todo el oro de California está en un banco en pleno Beverly Hills a nombre de otro», el lugar tiene la reputación de un Eldorado. Hombres y mujeres dispuestos a jugárselo todo en apuestas arriesgadas con la esperanza de sacar una buena tajada, o deseosos de dejar atrás líos legales, financieros o personales, a menudo se van al Oeste. Las modas californianas actuales son en muchos sentidos modas de aventureros y excéntricos. Sea cual fuere la moda en un determinado momento, la versión californiana será más extrema, más variada y posiblemente por la influencia de la numerosa población hispana-con más colorido. La ropa suele ser más ceñida de lo que se considera apropiado en otros lugares y tiende a dejar al descubierto más carne: es común en ambos sexos la incapacidad para abotonarse la camisa por encima del diafragma. Las virtuosas amas de casa de clase trabajadora pueden llevar ropas que en cualquier otra parte del mundo las identificaría como putas baratas; acreditados empresarios y profesionales pueden vestirse de una forma que más al este les haría perder la mayoría de sus clientes y que llamaría la atención de Hacienda, cuando no de la policía. A los naturales de California del Sur, y muchos otros de lo que ahora se llama el Cinturón del Sol (una franja imaginaria de tierra que se extiende a lo largo del sur de los Estados Unidos desde Florida a Santa Bárbara, pero excluyendo la mayor parte del Viejo Sur), también se los puede identificar por sus bronceados perpetuos, que con frecuencia hacen que la piel de las personas de mediana edad tenga un aspecto de cuero viejo pero caro y bien bruñido. Los hombres pueden también llevar la indumentaria conocida como «Sun Belt Cool»: traje de color beige pálido, camisa con el cuello abierto (a menudo de un tono más oscuro que el traje), mocasines de color crema y gafas de sol de aviador. La versión femenina de esta indumentaria es similar, excepto el calzado, que serán sandalias de tacón alto.