Francia era el paraíso. ¡Ah, los mercados, las tiendas, la arquitectura de la Francia de provincias! En los cafés todo era tan sencillo y hermoso: un mantel blanco; unos sencillos platos de porcelana con una rodaja de embutido; un poco de verdura; un robusto frasco de vino… las cosas cotidianas tenían la calidad de lo que en Inglaterra considerábamos artístico. Creo que si hay algo de lo que estoy orgulloso es que a través del diseño y de las tiendas he sido capaz de traer conmigo a Gran Bretaña parte de mis experiencias de la Francia de la posguerra. Sin embargo, esas lecciones que aprendí hace treinta años las podría haber aprendido cualquiera.
El enorme impacto de Francia procedía del hecho de que yo me encontraba en el extranjero y de vacaciones. Cuando esté de vacaciones, siéntese tranquilamente durante un rato y reflexione sobre qué es exactamente lo que le está haciendo disfrutar. Por supuesto, está usted libre de las tensiones normales del trabajo, el tiempo es sin duda magnífico y la gastronomía de la región es interesante, pero yo soy de la opinión de que el ambiente es igualmente importante. Escogemos los paisajes más hermosos para nuestro descanso, ya sea en México o en el Pacífico Sur, en Escocia o en Nueva Inglaterra, pero creo que hay algo más aún. El Mediterráneo me atrae de una forma muy particular; las culturas mediterráneas tienen una comprensión del entorno y la naturaleza a un nivel muy profundo, y por esta razón disfruto tanto cuando visitó Francia, Italia, Grecia o España.
¿Cuáles son las cualidades que hacen que un determinado lugar sea maravilloso? Sentado bajo un vasto cielo azul sobre un hermoso embaldosado de ladrillo y apoyado en una pared rugosa de un blanco inmaculado, considere si los objetos que tanto aprecia en su casa mejorarían el entorno de sus vacaciones. Es posible que se sintiera mejor rodeado de sus posesiones, aunque lo dudo. Creo que si es sincero consigo mismo se dará cuenta, al volver a casa, de que es ridículo tener una alfombra cuyos dibujos parecen hechos ex profeso para que se pueda vomitar sobre ella sin que se note. (No entenderé nunca por qué hay gente que dice que los dibujos complicados son prácticos, porque ocultan la suciedad. Personalmente, prefiero ver la suciedad, para poder deshacerme de ella.) En lugar de traerse recuerdos de viaje, que sólo contribuirán a abarrotar aún más su casa, lo que debería llevarse consigo de las vacaciones es el recuerdo del entorno del que ha disfrutado.
Las experiencias de las vacaciones pueden ser una saludable lección de interiorismo. Con excesiva frecuencia, los arquitectos modernos han olvidado algo que los constructores artesanos del Mediterráneo han sabido desde siempre: la importancia de utilizar materiales que envejezcan bien, de modo que con los años los edificios adquieren estilo y calidad. La experiencia nos dice que nos gusta la pátina del tiempo, tanto por ella misma como por lo que nos sugiere. Es probable que las grandes casas solariegas tuvieran un aspecto horrible cuando eran nuevas: imagínese una reluciente mansión recién pintada y con los jardines acabados de plantar. Una parte del encanto de las casas viejas proviene no sólo de las ricas y variadas texturas debidas al paso del tiempo y a la acción de los agentes atmosféricos, sino también de la reconfortante sensación de estabilidad que nos inspira su propia edad. El problema, cuando se estrena una casa, es que la única sensación que nos proporciona es la de que se está haciendo vieja y se está ensuciando, que pierde su aspecto de nueva. Pero no hay que desanimarse. Recuerde que los edificios están vivos y que incluso los materiales modernos más inverosímiles mejoran con el tiempo. Hoy valoramos los primeros objetos de plástico y los coches antiguos; incluso la herrumbre puede resultar hermosa.
No está en mi ánimo, por supuesto, criticar la arquitectura moderna puesto que los grandes arquitectos de los años veinte y treinta fueron los descubridores de muchos de los valores más destacados del diseño moderno. Las reglas que establecieron sobre el empleo de los materiales sin disimulación y la dependencia de la forma respecto de la función son directrices válidas y útiles para lograr un diseño agradable.
