{"id":1005,"date":"2025-12-10T06:16:00","date_gmt":"2025-12-10T06:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1005"},"modified":"2025-12-26T18:18:34","modified_gmt":"2025-12-26T18:18:34","slug":"moda-personal-ser-y-estar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/moda-personal-ser-y-estar\/","title":{"rendered":"MODA PERSONAL: SER Y ESTAR"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"759\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/woman-trying-clothes-store-1024x759.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1006\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/woman-trying-clothes-store-1024x759.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/woman-trying-clothes-store-300x222.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/woman-trying-clothes-store-768x569.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/woman-trying-clothes-store-1536x1138.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/woman-trying-clothes-store-2048x1517.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/woman-trying-clothes-store-16x12.jpg 16w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No se \u00abhabla\u00bb en un vac\u00edo, sino en un espacio y un tiempo espec\u00edficos, cuyo significado puede verse alterado por cualquier cambio que se produzca en ellos. Como ocurrir\u00eda con la frase \u00abSigamos con este maldito asunto\u201d, el traje de calle marr\u00f3n de dos piezas con camisa y corbata a rayas muy marcadas, que en la oficina significan energ\u00eda y determinaci\u00f3n, en un funeral o en una comida campestre tendr\u00eda una resonancia muy distinta. Seg\u00fan Irving Goffman, el concepto de \u00abropa apropiada\u00bb depende por completo de la situaci\u00f3n. Cuando se dan otros signos de profunda implicaci\u00f3n, las normas sobre la ropa apropiada pueden quedar en suspenso. A las personas que acaban de escapar de un incendio o de una inundaci\u00f3n no se las censura por ir en pijama o sin peinar; a cualquiera que irrumpa en un acto social de etiqueta para dar una noticia importante se le disculpa por ir vestido con una camiseta y pantalones vaqueros. En la lengua distinguimos entre alguien que dice bien una oraci\u00f3n claramente y con seguridad y dignidad y quien la dice mal. Puede que la limpieza no siempre est\u00e9 pr\u00f3xima a la santidad, pero normalmente se la considera un signo de respetabilidad o al menos de respeto a uno mismo. Tambi\u00e9n es un signo de<em> status,<\/em> pues ir limpio y aseado siempre supone un gasto de tiempo y dinero. No obstante, por lo general llevar la ropa sucia, arrugada o rota es se remonta de hecho a los albores de la humanidad. En la mayor\u00eda de las especies, un animal extra\u00f1o en malas condiciones-con sarna o con el pelo enmara\u00f1ado y lleno de barro tiene m\u00e1s posibilidades de ser atacado por otros animales. De igual manera, a las personas vestidas con andrajos es m\u00e1s f\u00e1cil que se las trae mezquinamente. Un hombre con un traje limpio y bien planchado que se caiga en una calle del centro de Londres o de Manhattan tiene m\u00e1s probabilidades de que le ayuden a levantarse que otro vestido con harapos mugrientos.<\/p>\n\n\n\n<p>En ciertos momentos y lugares una noche cerrada, un callej\u00f3n solitario la suciedad y los harapos, como hablar entre dientes con gru\u00f1idos, pueden causar alarma. En la novela<em> Grandes <\/em>esperanzas de Dickens, estos dos elementos forman parte del terror que siente Pip cuando ve por primera vez al presidiario Magwitch en el cementerio: \u201cUn hombre horrible, con una ropa basta de color gris, con un gran hierro encima de la pierna. Un hombre sin sombrero, y con los zapatos rotos, y con un trapo viejo alrededor de la cabeza\u00bb. Una prenda no s\u00f3lo aparece en un lugar y un momento concretos, debe \u00abhablarla\u00bb esto es, vestirla una persona concreta. Al juzgar una prenda de vestir tambi\u00e9n tendremos en cuenta los atributos f\u00edsicos de la persona que la lleva puesta, evalu\u00e1ndola en aspectos como su altura, su peso, su postura, su tipo racial o \u00e9tnico y los rasgos y la expresi\u00f3n de su cara. El mismo vestuario lucir\u00e1 diferente en una persona cuyo caray cuyo cuerpo nos parezcan atractivos que en otra que nos parezca fea. Por supuesto, la idea misma de \u00abatractivo no s\u00f3lo es subjetiva, sino que adem\u00e1s est\u00e1 sujeta a los caprichos hist\u00f3ricos y geogr\u00e1ficos de la moda, como ha demostrado Sir Kenneth Clark en <em>The<\/em> <em>Nude.<\/em> En la Inglaterra y los Estados Unidos del siglo XX, por ejemplo, tener un peso por encima de la norma se ha considerado poco atractivo y como una merma de dignidad y status; como dijo Emily Post en 1922, \u00abla grasa tiende a restarnos distinci\u00f3n; por tanto, quien sea propenso a la obesidad debe ser ultraconservador, para as\u00ed contrarrestar el efecto\u00bb. La persona con exceso de peso que no observa esta regla corre el peligro de parecer vulgar o incluso repugnante. En la obra <em>Lord <\/em>Jim, de Joseph Conrad, la verg\u00fcenza del corrupto capit\u00e1n holand\u00e9s la subraya el hecho de que, pese a su excesiva gordura, viste en p\u00fablico pijamas con rayas de color naranja y verde.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">DISCURSO EXC\u00c9NTRICO Y CONNVENCIONAL<\/h2>\n\n\n\n<p>En un extremo del espectro se encuentra aquella vestimenta cuyos elementos individuales o \u00abpalabras\u00bb son sumamente incongruentes, definiendo a quien la lleva (a no ser que est\u00e9 subido a un escenario o inmerso en un desastre natural) como una persona muy peculiar o posiblemente trastornada. Imaginemos, por ejemplo, una blusa transparente de lentejuelas sobre unas enaguas victorianas de algod\u00f3n sucias y unos chanclos negros de goma. Si esta misma indumentaria la usase un hombre, o si el orden gramatical normal de la oraci\u00f3n se viese alterado uno de los chanclos puesto al rev\u00e9s encima de la cabeza, por ejemplo, el efecto de locura ser\u00eda a\u00fan mayor. En el extremo opuesto del espectro est\u00e1 la indumentaria que es el equivalente de un clich\u00e9; sigue un estilo establecido en cada detalle e identifica instant\u00e1neamente a quien la lleva como m\u00e9dico, bippie o prostituta. Estas vestimentas no son infrecuentes, pues como han se\u00f1alado dos soci\u00f3logos brit\u00e1nicos, \u00abla identificaci\u00f3n con un grupo social y la participaci\u00f3n activa en \u00e9l siempre implican al cuerpo humano y a su adorno y su vestido\u00bb. Cuanto m\u00e1s significativo es un rol social para un individuo, m\u00e1s probable es que se vista de una manera especial para desempe\u00f1arlo. Cuando dos roles se contrapongan, la indumentaria reflejar\u00e1 el m\u00e1s importante o los conjugar\u00e1, a veces con resultados incongruentes, como en el caso de la secretaria cuyo sobrio traje oscuro que le da aspecto de eficiencia no oculta m\u00e1s que parcialmente una escotada blusa ce\u00f1ida de color claro. No obstante, por lo general estas vestimentas s\u00f3lo parecen uniformes a los extra\u00f1os; los miembros del grupo sabr\u00e1n apreciar diferencias significativas. La corbata del hombre de negocios londinense revelar\u00e1 a sus colegas la escuela a la que asisti\u00f3; el corte y el tejido de su traje les permitir\u00e1 adivinar su nivel de ingresos. Los estudiantes de secundaria son capaces de distinguir, de un solo vistazo, unos vaqueros nuevos de los desgastados, los que llevan parches funcionales o decorativos de los que est\u00e1n hechos jirones por la dejadez de quien los lleva; captan las sutiles indumentarias parece ser un signo de que en sus naturalezas m\u00e1s elementales o f\u00edsicas son iguales, por muy diferentes que puedan ser social o culturalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>diferencias de significado que transmiten unos \u00abpata de elefante\u00bb (o acampanados), de si son anchos por arriba y ce\u00f1idos por abajo. Cuando dos pantalones vaqueros son id\u00e9nticos a simple vista una etiqueta convenientemente cosida al bolsillo trasero aporta \u00fatil informaci\u00f3n, identificando la prenda como cara (los llamados vaqueros de dise\u00f1o). E incluso dentro de esta \u00faltima categor\u00eda hay tambi\u00e9n distinciones: en nuestro instituto local, seg\u00fan nos cuenta uno de sus alumnos, \u00ablos colgados siempre llevan Lee, los horteras llevan Wranglers y los dem\u00e1s llevan Leviss. Por supuesto, para el observador atento todos estos estudiantes s\u00f3lo son id\u00e9nticos de cintura para abajo; arriba pueden llevar cualquier cosa, desde una camisa de le\u00f1ador hasta una blusa de encaje. Gramaticalmente, esta indumentaria parece ser un signo de que en sus naturalezas m\u00e1s elementales o f\u00edsicas estas personas son iguales, pese a lo distintas que puedan ser social, intelectual o est\u00e9ticamente Ie perdemos imaginar lo contrario, y de hecho mis propias compete tambi\u00e9n Si esto es as\u00ed, hemos id\u00e9nticos jerseys anchos sobre un amplio surtido de pantalones das de punto, pantalones de esquiar y berudas. Somos todas buena clamaba esta indumentaria, apero como mujeres somos absolutamente distintas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No se \u00abhabla\u00bb en un vac\u00edo, sino en un espacio y un tiempo espec\u00edficos, cuyo significado puede verse alterado por cualquier cambio que se produzca en ellos. 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