{"id":1042,"date":"2026-01-05T07:43:00","date_gmt":"2026-01-05T07:43:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1042"},"modified":"2026-01-05T15:44:44","modified_gmt":"2026-01-05T15:44:44","slug":"aussies-y-canucks","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/aussies-y-canucks\/","title":{"rendered":"AUSSIES Y CANUCKS"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"731\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/retrato-de-reina-medieval-en-vestido-real-1024x731.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1043\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/retrato-de-reina-medieval-en-vestido-real-1024x731.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/retrato-de-reina-medieval-en-vestido-real-300x214.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/retrato-de-reina-medieval-en-vestido-real-768x549.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/retrato-de-reina-medieval-en-vestido-real-1536x1097.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/retrato-de-reina-medieval-en-vestido-real-2048x1463.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/retrato-de-reina-medieval-en-vestido-real-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aunque el traje t\u00edpico de Gran Breta\u00f1a est\u00e1 empezando a difuminarse, el vestido colonial brit\u00e1nico contin\u00faa siendo sumamente caracter\u00edstico. A los australianos, por ejemplo, a menudo se los puede reconocer por su afici\u00f3n a las prendas que sugieren la b\u00fasqueda de canguros por el interior. Camisas y chaquetas caqui, chabacanos chalecos de piel de oveja, botas altas de piel y el famoso sombrero de monte. Estas ropas las pueden llevar igual mujeres que hombres. Otra peculiaridad de quienes proceden de \u00aball\u00e1 abajo\u00bb es su afici\u00f3n a los pantalones cortos, prenda que no s\u00f3lo usan cuando salen de su pa\u00eds, sino que, seg\u00fan cuentan quienes han estado all\u00ed, da al paisaje urbano de Australia un aspecto \u00fanico. No es raro que empresarios y trabajadores acudan a sus puestos de trabajo con las rodillas al descubierto durante los meses de verano, y hay quien dice haber visto a m\u00e9dicos con bata blanca y pantalones cortos, a catedr\u00e1ticos con toga y pantalones cortos, y a abogados vestidos formalmente con chaqueta oscura, cuello duro y corbata de regimiento, bomb\u00edn y pantalones cortos. Donde termina la musculosa, peluda y morena pierna australiana estos hombres llevaban convencionales zapatos Oxford negros y a veces hasta ligas. Presumiblemente no es s\u00f3lo un deseo de comodidad lo que lleva al uso de esta indumentaria, sino tambi\u00e9n la necesidad de recordar a los observadores que hasta el asuste m\u00e1s respetable es esencialmente un varonil guerrillero.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estilos canadienses, l\u00f3gicamente, son m\u00e1s sutiles y, como el acento canadiense, a menudo son dif\u00edciles de distinguir de los Estados norte\u00f1os de los Estados Unidos. Se tiende a las bufandas largas de lana, a los jerseys grandes (a menudo con dibujos de renos cubistas y copos de nieve) y a los chalecos acolchados. Cuando hace buen tiempo el canadiense angl\u00f3fono se parece individualmente a un estadounidense del Medio Oeste, aunque en grupo a veces se los puede identificar por su afici\u00f3n a los cuadros. Los canadienses franc\u00f3fonos, por su parte, lucen un estilo algo m\u00e1s europeo, y las mujeres en especial tienden a vestir de forma m\u00e1s elegante o m\u00e1s llamativa; incluso en los d\u00edas de invierno, con temperaturas bajo cero, se las puede ver abri\u00e9ndose paso entre los montones de nieve de las heladas calles de Montreal con las piernas enfundadas en medias de nailon y con botas de tac\u00f3n con clavos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">BRIT\u00c1NICOS Y ESTADOUNIDENSES EN EL EXTRANJERO<\/h2>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el estereotipo popular, la moda estadounidense y la brit\u00e1nica son dos lenguajes independientes y mutuamente incomprensibles. En la realidad, no obstante (como la lengua estadounidense y la brit\u00e1nica), no son m\u00e1s que dialectos diferentes, no muy dif\u00edciles de entender una vez que se han asimilado los principios ling\u00fc\u00edsticos b\u00e1sicos. El malentendido ha surgido sobre todo porque la gente se fija m\u00e1s en los nativos de otros pa\u00edses cuando hacen turismo, y los turistas brit\u00e1nicos visten de forma muy distinta a los estadounidenses, en gran medida porque su idea de lo que significa viajar al extranjero es profundamente distinta. Los Estados Unidos tienen una historia de aislamiento pol\u00edtico y autosuficiencia econ\u00f3mica; sus ciudadanos normalmente han considerado al resto del mundo como una zona catastr\u00f3fica de la que las personas afortunadas o atrevidas emigran a la \u00abtierra prometida\u00bb. Alternativamente, tambi\u00e9n pueden ver a otras naciones como meros lugares de inter\u00e9s tur\u00edstico caracterizados por su pintoresquismo, por el exotismo de la flora y la fauna y por la existencia de extra\u00f1as costumbres. El turista estadounidense de viaje por el extranjero se pone, por consiguiente, ropa apropiada para visitar una zona catastr\u00f3fica, o para una visita a un museo o a un zoo: c\u00f3moda, informal, de colores vivos, relativamente barata, que no vaya a suscitar envidia y en la que no se note la suciedad. Gran Breta\u00f1a, por su parte, sigue siendo imaginariamente un imperio mundial. Sus ciudadanos viajan al extranjero como representantes de la metr\u00f3poli, preocupados por mantener la reputaci\u00f3n de su pa\u00eds y por dar un buen ejemplo a las razas inferiores. Los brit\u00e1nicos, por tanto, en lugar de vestirse informalmente para viajar se ponen de tiros largos, sean cuales fueren las condiciones locales. Hoy en d\u00eda a\u00fan se pueden ver turistas brit\u00e1nicos (especialmente si nacieron antes de la segunda guerra mundial) sudando callada y valerosamente con sus trajes de tres piezas y sus corbatas o con vestidos de manga larga, pantis y zapatos cerrados en los extremos climas veraniegos de Atenas, Roma, Los \u00c1ngeles y Washington D.C. La legendaria costumbre brit\u00e1nica de cambiarse de ropa para cenar bajo las adversas condiciones de las colonias tambi\u00e9n sobrevive como una tendencia a vestirse con ropa a\u00fan m\u00e1s inc\u00f3moda despu\u00e9s del anochecer. Por supuesto hay muchos turistas brit\u00e1nicos y estadounidenses que no se visten de una manera especial y por tanto no se les puede distinguir de los nativos de la naci\u00f3n hermana. Pero, como son indistinguibles, no se les distingue, y el estereotipo contin\u00faa prosperando. En consecuencia, muchos estadounidenses asumen que los brit\u00e1nicos son estirados y ceremoniosos, mientras que algunos brit\u00e1nicos, igualmente desencaminados, esperan que todos los estadounidenses sean relajados y simples, incluso ordinarios. El grado de incomprensi\u00f3n depende, por supuesto, de la regi\u00f3n de los Estados Unidos de la que se trate, como ocurre con el habla. Para un bostoniano corriente es mucho m\u00e1s dif\u00edcil entender la forma de hablar de alguien de Atlanta, por ejemplo, que entender a un ingl\u00e9s de clase media. El lenguaje bostoniano de la indumentaria es, tambi\u00e9n, mucho m\u00e1s parecido al de Londres que al del Profundo Sur.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque el traje t\u00edpico de Gran Breta\u00f1a est\u00e1 empezando a difuminarse, el vestido colonial brit\u00e1nico contin\u00faa siendo sumamente caracter\u00edstico. 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