{"id":1239,"date":"2026-02-23T07:09:00","date_gmt":"2026-02-23T07:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1239"},"modified":"2026-02-23T15:10:21","modified_gmt":"2026-02-23T15:10:21","slug":"moda-y-posicion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/moda-y-posicion-social\/","title":{"rendered":"Moda y posici\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/group-islamic-girls-using-smart-phone-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1240\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/group-islamic-girls-using-smart-phone-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/group-islamic-girls-using-smart-phone-300x169.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/group-islamic-girls-using-smart-phone-768x432.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/group-islamic-girls-using-smart-phone-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/group-islamic-girls-using-smart-phone-2048x1152.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/group-islamic-girls-using-smart-phone-18x10.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La ropa dise\u00f1ada para mostrar la posici\u00f3n social de quien la lleva tiene una larga historia. Igual que en las lenguas m\u00e1s antiguas abundan los t\u00edtulos y las f\u00f3rmulas de tratamiento rebuscadas, tambi\u00e9n las modas han indicado durante miles de a\u00f1os el alto rango de sus usuarios o su pertenencia a la realeza. Muchas sociedades aprobaron leyes conocidas como suntuarias para prescribir o prohibir el uso de estilos espec\u00edficos de ropa por parte de clases espec\u00edficas de personas. En el antiguo Egipto s\u00f3lo las personas de alta posici\u00f3n pod\u00edan usar sandalias; los griegos y los romanos controlaban el tipo, color y n\u00famero de prendas de vestir que se usaban y los tipos de bordado con que se pod\u00edan adornar. Durante la Edad Media pr\u00e1cticamente todos los aspectos del vestido estuvieron regulados en alg\u00fan lugar o momento, aunque no siempre con mucho \u00e9xito. La caracter\u00edstica com\u00fan a todas las leyes suntuarias como los edictos contra el uso de ciertas palabras parece ser la dificultad para imponerlas durante mucho tiempo. En Europa se siguieron aprobando leyes sobre lo que pod\u00eda ponerse cada tipo de persona hasta alrededor de 1700. Pero a medida que se fueron debilitando las barreras distinciones, el siguiente esquema social por medio del color y la forma comenz\u00f3 una indumentaria: ricos tejidos, adornos superfluos y me sumo Ostentoso, Derroche Ostentoso y Ocio Ostentoso. Como con tanto lujo como les permitiese su nivel de ingresos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la obra de por su vestimenta y los trata en consonancia, y esto se presenta como exacta el vestido, desde los harapos de Molly, la hija del guardabosque hasta el traje de montar de Sophia Western, \u00abque iba adornado con tan rico encaje\u00bb que \u00abPartridge y el postill\u00f3n saltaron al instante de sus sillas, y mi patrona se le deshizo en reverencias y en llamarla se\u00f1or\u00eda, con gran ansia\u00bb. Las complicadas pelucas de este periodo confer\u00edan esta tus en parte porque eran a un mismo tiempo caras de comprar y caras de mantener. A principios del siglo XVIII las ventajas sociales del vestido ostentoso eran tales que hasta quienes no se lo pod\u00edan permitir econ\u00f3micamente a menudo se gastaban el dinero en engalanarse. Como es natural, los defensores del mantenimiento del statu quo deploraron esta tendencia. En la \u00e9poca colonial el Tribunal General de Massachusetts declar\u00f3 su \u00abtotal aborrecimiento y aversi\u00f3n a que hombres y mujeres de humilde condici\u00f3n tomen para s\u00ed la indumentaria de los caballeros, que lleven encaje de oro o plata, o botones, o puntas en las rodillas, o que caminen con grandes botas; o que mujeres de igual rango lleven capuchas de seda o gasa, o fulares&#8230;\u00bb. Lo que los \u00abhombres y mujeres de humilde condici\u00f3n\u00bb campesinos o artesanos se supon\u00eda que hab\u00edan de llevar era lino o lana burdos, mandiles de cuero, chaquetas de gamuza, enaguas de franela y otras prendas similares. Vestirse por encima de la propia condici\u00f3n se consideraba rid\u00edculo y extravagante y adem\u00e1s deliberadamente enga\u00f1oso. En 1878 un libro de etiqueta publicado en los Estados Unidos formulaba la siguiente queja: Es&#8230; por desgracia un hecho que, en los Estados Unidos, prestan demasiada atenci\u00f3n al vestido quienes no tienen ni la excusa del grande mesurados generosos y ostentosos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">LA POSICI\u00d3N SOCIAL EN LA ACTUALIDAD: PLUMAS DE LUJO Y ALMAS A JIRONES<\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda la simple ostentaci\u00f3n en el vestido, como el encaje de con m\u00e1s que nunca un signo de posici\u00f3n social. A las esposas de unas de contrario, ellas declaran constantemente en entrevistas que lo que como ha observado Tom Wolfe, siempre resulta que estas ropas c\u00f3modas y pr\u00e1cticas las han comprado poco tiempo antes en las tiendas m\u00e1s caras; adem\u00e1s, siempre siguen las normas vigentes de Consumo, Derroche y Ocio Ostentosos. Al mismo tiempo, a medida que las ropas de alta categor\u00eda se han ido haciendo menos llamativas superficialmente, cada vez han tendido m\u00e1s a asumir una aureola de virtud moral. Una gu\u00eda de las buenas maneras publicada en 1924 sugiere esto: Un coraz\u00f3n recto puede latir debajo del abrigo hecho jirones, un brillante intelecto se puede alzar sobre el traje de cuadros chillones y la corbata amarilla, el hombre del traje ra\u00eddo puede ser un artista muy prometedor, pero, como regla general, es poco probable que esto sea as\u00ed y tales personas son insulsas, aburridas, prosaicas e improductivas tanto para s\u00ed mismas como para los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que esto implica es que una persona que viste mal probablemente tambi\u00e9n es deshonesta, torpe y carece de talento. Hoy esta idea est\u00e1 tan arraigada que una de nuestras principales historiadoras del vestido, dejarse ver a trav\u00e9s de unas ropas feas o ra\u00eddas, como en el cuento de Cenicienta: los que a duras penas se pueden permitir vestir alpaca. Los escritores populares ya no se quejan de que las personas de recursos modestos lleven ropa impropia de su clase; antes, al contrario, explican la mejor forma de hacerlo: c\u00f3mo ir, seg\u00fan indica el t\u00edtulo de uno de estos libros, vestidos para el \u00e9xito. En este momento hay tantas gu\u00edas de este tipo que puede parecer sorprendente que no haya m\u00e1s gente que siga sus consejos. Sin embargo, como se\u00f1ala una amiga m\u00eda ejecuti.va, \u00abla ingenier\u00eda de vestuario no puede hacer mucho por ti si tienes un trabajo asqueroso&#8230; o si formas parte de un ej\u00e9rcito de candidatas vestidas con impecable traje chaqueta compitiendo todas por el mismo puesto de trabajo.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ropa dise\u00f1ada para mostrar la posici\u00f3n social de quien la lleva tiene una larga historia. Igual que en las lenguas m\u00e1s antiguas abundan los t\u00edtulos y las f\u00f3rmulas de tratamiento rebuscadas, tambi\u00e9n las modas han indicado durante miles de a\u00f1os el alto rango de sus usuarios o su pertenencia a la realeza. 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