{"id":1332,"date":"2026-03-25T07:50:00","date_gmt":"2026-03-25T07:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1332"},"modified":"2026-03-25T13:52:59","modified_gmt":"2026-03-25T13:52:59","slug":"ocaso-y-caida-del-sombrero-simbolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/ocaso-y-caida-del-sombrero-simbolico\/","title":{"rendered":"OCASO Y CA\u00cdDA DEL SOMBRERO SIMB\u00d3LICO"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"574\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/woman-silhouette-1024x574.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1334\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/woman-silhouette-1024x574.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/woman-silhouette-300x168.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/woman-silhouette-768x430.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/woman-silhouette-1536x861.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/woman-silhouette-2048x1148.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/woman-silhouette-18x10.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras la segunda guerra mundial, el sombrero simb\u00f3lico comenz\u00f3 a desaparecer. Mujeres a las que unos pocos a\u00f1os antes no se les habr\u00eda ocurrido salir de su casa sin sombrero, ni siquiera para ir a la tienda de la esquina, ahora se anudaban un pa\u00f1uelo a la cabeza o iban con la cabeza descubierta. En los a\u00f1os cincuenta el sombrero simb\u00f3lico de mujer s\u00f3lo era obligatorio para las ocasiones formales: comidas en la ciudad, reuniones de negocios, ir a la iglesia; hacia 1960 era opcional en todas partes. Se segu\u00edan fabricando y vendiendo sombreros de mujer, pero sobre todo como complementos decorativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n desapareci\u00f3 el sombrero simb\u00f3lico de hombre despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, aunque de forma m\u00e1s gradual. Hacia 1970, aunque el empresario brit\u00e1nico tuviese un bomb\u00edn, el abogado o el m\u00e9dico un sombrero de fieltro, el viajante de comercio un sombrero de copa baja y el obrero una gorra, lo m\u00e1s normal era que no se lo pusiesen. En los Estados Unidos ocurr\u00eda lo mismo; al final, incluso en una gran ciudad, a un hombre que llevase un sombrero simb\u00f3lico haciendo buen tiempo se le supon\u00eda 1) que era un petimetre o un exc\u00e9ntrico, 2) que se dirig\u00eda a una ceremonia de cualquier tipo o 3) que ten\u00eda m\u00e1s de sesenta a\u00f1os. A\u00fan se usaban en determinadas ocasiones sombreros estrictamente utilitarios: gorros de lana de punto cuando hac\u00eda fr\u00edo, suestes de pl\u00e1stico o impermeables para la lluvia, sombreros flexibles de paja y gorras de b\u00e9isbol de algod\u00f3n (algunas con viseras de celuloide de color verde) para el sol deslumbrante. El prestigio de todos estos sombreros era, sin embargo, muy bajo, y muchas personas prefer\u00edan pasar fr\u00edo, mojarse o no ver bien antes de pon\u00e9rselos, especialmente en las ocasiones m\u00e1s formales. A veces, para protegerse contra los elementos, se pon\u00edan un sombrero simb\u00f3lico viejo, pese a lo poco efectivo que esto resultaba. Al sombrero de fieltro tipo de hombre hab\u00eda que darle forma despu\u00e9s de cada tormenta, y el fieltro flexible se convert\u00eda en un pastel mal cocido. Los sombreros simb\u00f3licos de mujer eran a\u00fan m\u00e1s vulnerables.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La rueda de carro del<em> new<\/em> <em>look<\/em> empezaba a volar en cuanto se levantaba la m\u00e1s ligera brisa, el elegante sombrero de paja de los a\u00f1os cincuenta se marchitaba y el sombrero sin ala estilo Jackie Kennedy, con su velo simb\u00f3lico, no ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima utilidad. La desaparici\u00f3n del sombrero simb\u00f3lico durante los treinta a\u00f1os \u00faltimos es uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s extra\u00f1os de toda la historia de la indumentaria. Despu\u00e9s de que casi todo el mundo llevase la cabeza ceremonialmente cubierta durante siglos, de repente dejaron de hacerlo, y ello a pesar de los desesperados sollozos y las amenazas procedentes de la industria de la moda. Se mont\u00f3 una extraordinaria campa\u00f1a publicitaria: se recordaba a los consumidores que nunca se hab\u00eda visto en p\u00fablico a una aut\u00e9ntica dama o a un caballero que no llevasen sombrero; se les advert\u00eda que el abandono del sombrero dejar\u00eda sin trabajo a miles de personas y ser\u00edan millones los que se ver\u00edan aquejados de enfriamientos y de neumon\u00eda. Todo fue en vano; cada a\u00f1o hab\u00eda m\u00e1s hombres y mujeres que iban con la cabeza descubierta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os finales de los sesenta y los primeros de la d\u00e9cada de los setenta el \u00fanico entusiasmo real por los tocados se produjo entre los miembros de la contracultura, que adopt\u00f3 variedades exc\u00e9ntricas de sombreros simb\u00f3licos con un \u00e1nimo l\u00fadico o sat\u00edrico. Durante un tiempo toda manifestaci\u00f3n pol\u00edtica o concierto al aire libre era una multitud hormigueante de gorros de piel de mapache, sombreros mexicanos, sombreros de percal para el sol, pa\u00f1uelos de gitano, brillantes chisteras negras, antiguos cascos militares y con sombreros de paja adornados con una tira de cuero o una banda con lentejuelas, quiz\u00e1 para mantener agrupadas sus ideas un tanto dispersas. Es interesante se\u00f1alar que la desaparici\u00f3n del sombrero convenc\u00eda dec\u00eda y de asiento. Se presentaba a los extra\u00f1os dando s\u00f3lo sus nombres de pila, a menudo sin tener en cuenta categor\u00eda, edad ni sexo; cajeros, camareras y auxiliares de vuelo se presentaban al p\u00fablico con un simple \u00abHola, me llamo Billie\u00bb. En lugar de hablar sobre el tiempo o las noticias del d\u00eda, personas que s\u00f3lo hac\u00eda cinco minutos que se hab\u00edan conocido comenzaban a describir su estado de \u00e1nimo y a revelar detalles \u00edntimos de sus vidas; este proceso, conocido como<em> letting <\/em>it<em> <\/em>all bang<em> <\/em>out, a menudo ten\u00eda reflejo literal en la indumentaria. Lo que parec\u00eda estar teniendo lugar tanto en lo que se refiere al vestido como a las costumbres era el abandono del yo p\u00fablico formal simbolizado por el sombrero. Hombres o mujeres que en otro tiempo se hab\u00edan sentido deseosos o incluso ansiosos por asumir en p\u00fablico un papel uniforme ahora quer\u00edan actuar en todo momento como individuos espont\u00e1neos. Un \u00abcaballero\u00bb ya no se quitaba su sombrero simb\u00f3lico ante una \u00abdama\u00bb para mostrar el respeto convencional debido al sexo femenino: ya no ten\u00eda sombrero que quitarse.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras la segunda guerra mundial, el sombrero simb\u00f3lico comenz\u00f3 a desaparecer. Mujeres a las que unos pocos a\u00f1os antes no se les habr\u00eda ocurrido salir de su casa sin sombrero, ni siquiera para ir a la tienda de la esquina, ahora se anudaban un pa\u00f1uelo a la cabeza o iban con la cabeza descubierta. 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