{"id":1362,"date":"2026-04-09T07:31:00","date_gmt":"2026-04-09T07:31:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1362"},"modified":"2026-04-09T11:33:08","modified_gmt":"2026-04-09T11:33:08","slug":"la-barba-y-el-bigote-de-la-virtud-a-la-villania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/la-barba-y-el-bigote-de-la-virtud-a-la-villania\/","title":{"rendered":"LA BARBA Y EL BIGOTE, DE LA VIRTUD A LA VILLAN\u00cdA\u00a0"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/young-man-with-long-beard-wearing-hat-glasses-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1363\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/young-man-with-long-beard-wearing-hat-glasses-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/young-man-with-long-beard-wearing-hat-glasses-300x200.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/young-man-with-long-beard-wearing-hat-glasses-768x512.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/young-man-with-long-beard-wearing-hat-glasses-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/young-man-with-long-beard-wearing-hat-glasses-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/young-man-with-long-beard-wearing-hat-glasses-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo que distingu\u00eda al<em> preppie<\/em> look de los modelos de club de campo de los a\u00f1os cincuenta era la identidad de sus usuarios. Estas prendas informales las llevaban ahora no s\u00f3lo los adolescentes de internados y de ciertos centros educativos, sino tambi\u00e9n personas en torno a los treinta o cuarenta a\u00f1os, muchas de las cuales no habr\u00edan sentido el m\u00e1s m\u00ednimo inter\u00e9s por este tipo de ropa s\u00f3lo unos a\u00f1os antes. Por otra parte, el<em> preppie<\/em> look ya se pod\u00eda ver en lugares y en ocasiones que en los a\u00f1os cincuenta habr\u00edan exigido una vestimenta m\u00e1s formal. Un efecto secundario de esta acumulaci\u00f3n de capas de ropa fue que se desdibuj\u00f3 la imagen corporal e incluso las diferencias sexuales, de tal forma que, excepto por la longitud del cabello, con frecuencia no se pod\u00eda distinguir a un joven preppie de una joven<em> preppie.<\/em> Cuando proyectaban alg\u00fan tipo de aureola sexual, \u00e9sta era de sano atletismo o de zalamer\u00eda pre pubescente: una especie de calor de oso de felpa. La otra caracter\u00edstica sobresaliente de la moda preppie era el uso que hac\u00eda de botonaduras innecesarias. Los zapatos iban adornados con lazos, corchetes y pasadores sin funci\u00f3n alguna; los pliegues de las faldas se sujetaban con imperdibles o con hebillas; tiras de cuero o de tela aseguraban innecesariamente los pu\u00f1os de los guantes, las pretinas de faldas y pantalones y los hombros de los impermeables; hasta los picos de los cuellos de las camisas se abotonaban para que no pudieran escaparse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de los siglos el pelo facial masculino ha proporcionado grandes oportunidades para la expresi\u00f3n de la opini\u00f3n. La barba corrida, por ejemplo, ha significado seg\u00fan las \u00e9pocas autoridad paterna, inspiraci\u00f3n espiritual, violencia radical y genio art\u00edstico, quedando determinado su significado particular por otros detalles de la indumentaria y el aspecto f\u00edsico, y por si en un momento dado las barbas se consideraban o no respetables. El pelo facial tambi\u00e9n ha sido a menudo una gu\u00eda sobre la profesi\u00f3n de las personas. Se podr\u00eda escribir un peque\u00f1o tratado sobre el significado de los diversos tipos de barbas y patillas de finales del siglo XIX. Tal obra incluir\u00eda las barbas b\u00edblicas del l\u00edder religioso; las barbas rectangulares de ingenieros y cient\u00edficos como Charles Darwin; las espesas pero bien arregladas barbas de los oficiales del ej\u00e9rcito y la marina; la barba puntiaguda estilo Vandyke popular entre artistas como Whistler; las patillas largas o<em> dundrearies <\/em>&nbsp;asociadas con nobles y estadistas ingleses como Gladstone (y, de forma m\u00e1s sutil, con los cl\u00e9rigos); y las barbas largas y desgre\u00f1adas de poetas como Whitman, Longfellow y Tennyson. Los representantes imaginarios de las naciones tambi\u00e9n usaban estilos t\u00edpicos: a John Bull se lo pod\u00eda reconocer por sus patillas rizadas y ondulantes, y al T\u00edo Sam por sus dispersas barbas de chivo blancas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1880 las barbas y las patillas comenzaron a encoger, dejando a menudo un rastrojo de pelo encima del labio superior. Tambi\u00e9n en esto hab\u00eda muchos mensajes y muchos estilos posibles. Un bigote pod\u00eda ser ancho o estrecho, corto o largo, poblado o ralo, recto o forzado a adoptar sofisticadas formas. El gran mostacho cuela sopas o bigote de morsa era el preferido de los oficiales del ej\u00e9rcito y colonizadores del Salvaje Oeste y, en una versi\u00f3n ligeramente abreviada, del antiguo oficial del ej\u00e9rcito y supuesto colonizador Theodore Roosevelt. El bigote tipo manillar con su ca\u00edda barroca y sus puntas encrespadas se asociaba con los barberos y por tanto (como todav\u00eda ocurre hoy) con los cuartetos de barber\u00eda. El bigote fino retorcido era con frecuencia el preferido de artistas y m\u00fasicos, algunos de los cuales tambi\u00e9n conservaban la barba larga, estrecha y afilada, o barba imperial. Seg\u00fan el<em> Chronicle<\/em> de Chicago de 1903, en el bigote se pod\u00eda leer el car\u00e1cter y tambi\u00e9n la profesi\u00f3n. Las puntas hacia arriba indicaban vanidad y dandismo; un bigote de pelo grueso y duro, que parec\u00eda reforzar el tradicionalmente r\u00edgido labio superior, indicaba estoicismo. La sensibilidad y los gustos art\u00edsticos se manifestaban con un bigote suave y sedoso, con las puntas ca\u00eddas. El ego\u00edsta testarudo llevaba patillas largas y estrechas, mientras que las del caballero refinado o erudito eran tupidas y recortadas.<\/p>\n\n\n\n<p>A la lista se podr\u00edan a\u00f1adir ciertamente los largos bigotes negros de los villanos de la ficci\u00f3n y m\u00e1s tarde de la escena y la pantalla. Acomete la ruina total de la hero\u00edna de Hardy. Por desgracia para novelistas, dise\u00f1adores esc\u00e9nicos y estudiosos del car\u00e1cter masculino, hacia los a\u00f1os veinte la mayor\u00eda de los bigotes se hab\u00edan quedado en un mero vestigio o hab\u00edan desaparecido por completo, y las pocas barbas que sobrevivieron pertenec\u00edan a hombres de edad, a artistas o a exc\u00e9ntricos. Durante los treinta a\u00f1os posteriores casi todos los hombres iban perfectamente rasurados o usaban peque\u00f1os bigotes. Algunos de estos estilos se asociaban con determinados rangos o especialidades de la carrera militar. Tanto en los Estados Unidos como en Gran Breta\u00f1a los bigotes m\u00e1s grandes y m\u00e1s sofisticados se consideraban extra\u00f1os e indeseables. Dependiendo de su forma, suger\u00edan la suavidad latina y la pasi\u00f3n il\u00edcita, el dandismo franc\u00e9s, el bandolerismo mexicano o siciliano, el estoicismo y la melancol\u00eda escandinava, la inescrutabilidad china, la melancol\u00eda rusa y el bolchevismo y(tras la ascensi\u00f3n de Hitler al poder) la paranoia teut\u00f3nica. Para el hombre normal un bigote como \u00e9stos en personas de origen anglosaj\u00f3n era como la aparici\u00f3n de una hierba extra\u00f1a y peligrosa en su jard\u00edn. La barba, al menos que la llevase un sabio reputado como Shaw o Freud, se consideraba un amaneramiento bastante desagradable que probablemente se adoptaba para ocultar una barbilla peque\u00f1a.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que distingu\u00eda al preppie look de los modelos de club de campo de los a\u00f1os cincuenta era la identidad de sus usuarios. 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