{"id":1463,"date":"2026-05-21T07:47:00","date_gmt":"2026-05-21T07:47:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1463"},"modified":"2026-05-21T13:55:34","modified_gmt":"2026-05-21T13:55:34","slug":"lo-que-muestran-los-retratos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/lo-que-muestran-los-retratos\/","title":{"rendered":"Lo que muestran los retratos"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"740\" height=\"592\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/medias-tomas-personas-gafas-posand.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1464\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/medias-tomas-personas-gafas-posand.jpg 740w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/medias-tomas-personas-gafas-posand-300x240.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/medias-tomas-personas-gafas-posand-15x12.jpg 15w\" sizes=\"(max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>De los retratos que quedan en la Sala de los Can\u00f3nigos merecen destacarse el del lime\u00f1o Jos\u00e9 de Peralta Barnuevo y Rocha y Benavides (1661746), y el del son los m\u00e1s interesantes de todo el conjunto, tanto por su factura americana como por su colorido. El obispo Peralta fue el s\u00e9ptimo de los que rigieron la di\u00f3cesis porte\u00f1a; pertenec\u00eda a la Orden de Santo Domingo, y hab\u00eda sido superior de la provincia de San Juan Bautista de Predicadores del Per\u00fa. Felipe V y Clemente XII lo nombraron en 1738; pero no hizo su entrada en la ciudad sino el 9 de junio de 1741, \u201cvestido con capa magna y bonete clerical, con concurrencia del pueblo y todas las sagradas religiones con sus prelados, y asistencia de toda la clerec\u00eda, Cabildo eclesi\u00e1stico y secular, precedido del se\u00f1or gobernador\u201d Su gobierno fue corto, y, aunque electo obispo de La Paz, lo que hubiera determinado su alejamiento de Buenos Aires, la muerte le impidi\u00f3 continuar en \u00e9sta, y tomar posesi\u00f3n de sus funciones en la otra. El padre Cayetano Bruno sintetiza la obra de este Pastor del siguiente modo: El gobierno del se\u00f1or Peralta no pas\u00f3 de lo corriente. Al menos, no se registran, de su parte, iniciativas de fondo en los cinco a\u00f1os que gobern\u00f3 la di\u00f3cesis. Tampoco fue un genio batallador. Abarc\u00f3, eso s\u00ed, y favoreci\u00f3 la obra cristianizadora y misionera. Su visita a la di\u00f3cesis fue la de un Pastor celoso y p\u00edo. Todas las obras en provecho de las alumnas contaron con su apoyo, sin discriminaciones ni conflictos de autoridad. Este fue su personal m\u00e9rito, que le conquist\u00f3 el aprecio de toda la provincia. Se advierten indicios de un texto anterior, sobrepuesto al cual se pint\u00f3 el transcrito. Podr\u00eda pensarse que, como la tela fue pintada en el Per\u00fa, la leyenda se modific\u00f3 para a\u00f1adir lo referente al obispado de Buenos Aires. Un estudio radiogr\u00e1fico puede dar la explicaci\u00f3n. Es un cuadro de tama\u00f1o mayor, con todo el empaque de la pintura oficial: el Dominico est\u00e1 de pie, con roquete, capisayo y muceta; cruz pectoral y guante en la mano derecha; la otra, extendida, dobla las p\u00e1ginas de un libro que est\u00e1 sobre una mesa vestida, al lado del bonete y delante de una alta mitra enjoyada. La voluminosa figura del eclesi\u00e1stico se recorta sobre un amplio fondo de cortinado que al ser recogido muestra una estanter\u00eda donde se alinean los libros de su biblioteca, pues se sabe que hab\u00eda adquirido merecida reputaci\u00f3n \u201cpor su notoria literatura y servicios de muchos a\u00f1os en esta real universidad [San Marcos de Lima], y por la conducta de celo y prudencia con que en varias ocasiones ha gobernado las prelac\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuadro muy bien compuesto con el escudo de armas en el \u00e1ngulo superior izquierdo, en la l\u00ednea del eje dela mitra, lo decorativo de los temas adamascados en el cortinado, la carpeta y sobre todo el encaje del roquete, se sostiene por el plano oscuro de la esclavina, casi sin modelar, y el valor intermedio del capisayo que limita lateralmente la rotundidad de la figura. Es, sin lugar a dudas, el m\u00e1s atrayente de todos los que adornan los muros de la Sala Capitular. El otro, el que nos muestra al obispo Basurco, que, si bien distraen y disminuyen la importancia ese acompa\u00f1amiento tiene relaci\u00f3n con el car\u00e1cter y es que informe su actuaci\u00f3n del retratado. Fue el noveno obispo de Buenos Aires, sucediendo a monse\u00f1or Cayetano Marcellano y Agramont (16961760), que hab\u00eda pasado a La Paz. Era de Buenos Aires, y recibi\u00f3 la instituci\u00f3n episcopal en1758.Estuvo muy poco al frente de su di\u00f3cesis, puesto que, llegado en 1760, muri\u00f3 al a\u00f1o siguiente. De ni\u00f1o fue al Per\u00fa, acompa\u00f1ando a fray Gabriel de Arregui. Estudi\u00f3 en el Real Seminario de San Antonio Abad y en el de San Crist\u00f3bal de Chuquisaca, para licenciarse y doctorarse finalmente, en c\u00e1nones y leyes, en la Real Universidad de San Francisco Xavier (estos antecedentes son mencionados en la tarjeta que ostenta la pintura, abajo y a la derecha).<\/p>\n\n\n\n<p>Viste el Obispo el indumento correspondiente a su jerarqu\u00eda, y est\u00e1 sentado en un sill\u00f3n de brazos curvos, alzado sobre una tarima implantada oblicuamente, que se destaca sobre una alfombra con dibujos curvos de follaje.<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio pintado se divide en dos mitades iguales y verticales: la de la izquierda la ocupan la figura sedente y un ni\u00f1o, como pordiosero, en el \u00e1ngulo inferior; cubierta con un tapete galoneado, donde se alza unos anaqueles con libros y una abertura hacia el exterior, por donde asoma una multitud de menesterosos implorando la caridad. El resto lo llenan unas cortinas de pliegues muy esquem\u00e1ticos, y el escudo episcopal en el borde superior. Adem\u00e1s, hay un angelito portando un bolso, sobre el adorno sim\u00e9trico del marco de la cartela.<\/p>\n\n\n\n<p>No conozco otro cuadro como \u00e9ste se entiende que retrato y pintado en estas regiones, salvo, quiz\u00e1s, el del obispo Manuel Moscoso y Peralta, de la catedral de C\u00f3rdoba, con el que se pueden anotar algunas similitudes, no en cuanto a lo art\u00edstico, sino en lo relativo a los elementos que lo integran: personaje sedente, mesa con mitras tres en este caso, escudo, figura de un familiar detr\u00e1s del sill\u00f3n, y un angelito sosteniendo la tarjeta. Pero en el cuadro del obispo Basurco, todo es diferente, porque el esp\u00edritu del pintor lo es: artista ingenuo, sin dudas, aunque h\u00e1bil en la caracterizaci\u00f3n del retratado y en la estructuraci\u00f3n del conjunto. El manejo de dos criterios diversos en la representaci\u00f3n del espacio produce cierto desasosiego en el observador, lo cual no invalida los m\u00e9ritos pl\u00e1sticos de la obra, que debe juzgarse con un criterio est\u00e9tico no cl\u00e1sico. La presencia de menesterosos en el retrato alude a la generosidad del obispo Basurco y Herrera, que, al decir de Juan Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, cura de la Catedral, era muy dadivoso, y que, a pesar de haber llegado muy enfermo, \u201cy as\u00ed lo estuvo hasta morir, todo este tiempo reparti\u00f3 las limosnas; y, aun despu\u00e9s de muerto, prosegu\u00ed yo repartiendo por su encargue particularmente a enfermos desamparados&#8221;.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De los retratos que quedan en la Sala de los Can\u00f3nigos merecen destacarse el del lime\u00f1o Jos\u00e9 de Peralta Barnuevo y Rocha y Benavides (1661746), y el del son los m\u00e1s interesantes de todo el conjunto, tanto por su factura americana como por su colorido. 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