{"id":1558,"date":"2026-06-10T07:24:00","date_gmt":"2026-06-10T07:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1558"},"modified":"2026-06-10T11:27:42","modified_gmt":"2026-06-10T11:27:42","slug":"estilos-caracteristicos-de-1891","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/estilos-caracteristicos-de-1891\/","title":{"rendered":"Estilos caracter\u00edsticos de 1891"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"574\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/quotvivid-historical-street-scene-from-1920quot-1024x574.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1559\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/quotvivid-historical-street-scene-from-1920quot-1024x574.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/quotvivid-historical-street-scene-from-1920quot-300x168.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/quotvivid-historical-street-scene-from-1920quot-768x431.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/quotvivid-historical-street-scene-from-1920quot-1536x861.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/quotvivid-historical-street-scene-from-1920quot-2048x1148.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/quotvivid-historical-street-scene-from-1920quot-18x10.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hacia 1891, las formas se modificaron, la falda se angost\u00f3 m\u00e1s y las mangas volvieron a llevarse abombadas o en forma de globo, como en 1830; sobre esas inmensas mangas los abrigos solo pod\u00edan consistir en esclavinas o peque\u00f1as capas. Encontramos el origen del cors\u00e9, que caracteriza a toda esta \u00e9poca, en el romanticismo de la d\u00e9cada 1830-1840, pero solo en 1870 da su sello caracter\u00edstico posibilitando el \u201ctalle avispa\u201d, ideal de belleza femenino hasta 1910, cuando desaparece, sepultado por la moda de la vida al aire libre que impulsaba a deportes y a ejercicios f\u00edsicos. Estas invenciones no siempre son razonables ni oportunas, pero las leyes de la moda son las \u00fanicas que se ven obedecidas en nuestro pa\u00eds \u201cFrancia y aun creo que en realidad no hay otras leyes&#8221;. En la Inglaterra victoriana, la tasa de fertilidad de clase alta descendi\u00f3 bruscamente durante el reinado del cors\u00e9, manteni\u00e9ndose estable en las clases bajas que, por supuesto, no lo usaban. El vestido, al acercarse m\u00e1s a un camis\u00f3n que al ideal est\u00e9tico de entonces, le hac\u00eda recordar a la mujer que su funci\u00f3n era producir, no mostrarse. Aunque, a diferencia de sus pares inglesas, y demostrando una vez m\u00e1s la peculiar organizaci\u00f3n social de Buenos Aires, sal\u00edan de la f\u00e1brica luciendo ce\u00f1id\u00edsimos cors\u00e9s; que por otro lado se detectaban hasta en los m\u00e1s alejados ranchos de la campi\u00f1a bonaerense. A partir de este tramo de la historia la mujer ya no podr\u00e1 \u201cdarse el lujo de mantenerse ociosa\u201d, terminar\u00e1 para ella la primac\u00eda de la funci\u00f3n de agradar, empujada por los acontecimientos hist\u00f3ricos de los movimientos feministas, el impacto de la Primera Guerra Mundial y la sensibilidad crea dora de Paul Poiret, Madeleine Vionnet y Coco Chanel, que la \u201cdescorsetaron\u201d, liber\u00e1ndola de restricciones inc\u00f3modas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 1892, el polis\u00f3n, que hab\u00eda revolucionado la moda en 1866 desapareciendo en 1880 para reaparecer cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde se eclips\u00f3, llev\u00e1ndose con \u00e9l los drapeados de las faldas. Las faldas, cortadas en muchos pa\u00f1os y forradas en batista y entretela, se ajustaban en las caderas y se abr\u00edan en forma de campana, terminando en una cola, tambi\u00e9n usada durante el d\u00eda. Inseparable de esa falda fue el gesto caracter\u00edstico de las mujeres de fin de siglo. A partir de 1890, comienzan a ocupar un lugar de privilegio las blusas de g\u00e9nero de lencer\u00eda que, si bien hab\u00edan aparecido en 1880, se usan ahora con cuellos subidos y mangas abullonadas, caracterizando el estilo de fin del siglo XIX y principios del siglo XX, junto a las faldas campana y las botitas cerradas con botones a un costado. En una foto de la colecci\u00f3n del Museo de la Ciudad, vemos a una mujer con su falda oscura en forma de campana terminada en el ruedo con cintas de terciopelo negro. La blusa de lencer\u00eda que la acompa\u00f1a tiene un <em>jabot<\/em> formando volados en encaje blanco, detalle que se repite en la terminaci\u00f3n de las mangas. El peinado que completa el conjunto es un flojo rodete levantado. Hacia 1903 y 1904, el gran <em>couturier<\/em> anuncia a la mujer que el reinado del cors\u00e9 llegaba a su fin; sin embargo, reci\u00e9n en 1910 consigue cambiar la silueta femenina, presentando una moda que pone de relieve la naturalidad del cuerpo femenino inspirado por la bailarina americana Isadora Duncan.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esta \u00e9poca, las mujeres en Europa comenzaron a mostrar una necesidad cada vez mayor de libertad en sus movimientos; sin embargo. Hacia 1910 todav\u00eda la moda tanto masculina como femenina se reg\u00eda por un verdadero programa de convenciones de vestimenta para cada ocasi\u00f3n, dictadas, para los hombres, en Gran Breta\u00f1a, y para las mujeres, en Par\u00eds. Estas reglamentadas costumbres, que exig\u00edan diversidad de texturas, colores y dise\u00f1os, eran consecuencia, sin ninguna duda, del incipiente esfuerzo y desarrollo de la industria textil. Para descubrir las caracter\u00edsticas m\u00e1s salientes de la ropa masculina de la \u00e9poca, resulta \u00fatil guiarse por las publicidades que muestran que, en general, desde comienzos del siglo hasta 1950 aproximadamente, las modas masculinas se mantuvieron bastante uniformes, sin grandes cambios en cuanto a su dise\u00f1o. Hacia 1910, la tradicional casa masculina James Smart fundada por el escoc\u00e9s James Smart en 1888 y que funcionaba en la calle Florida, esquina Bartolom\u00e9 Mitre publicitaba una elegante. El saco, ligeramente entallado, dejaba ver un chaleco de cinco botones, ribeteado con trencilla oscura. Las corbatas eran angostas y cortas; se llevaban guantes, bast\u00f3n de ca\u00f1a y el infaltable sombrero. Si nos guiamos, en cambio, por el cat\u00e1logo ilustrado que edit\u00f3 para el Centenario la casa de Victoria y Chacabuco, &#8220;Al Palacio de Cristal&#8221;, fundada en 1883 por Gonz\u00e1lez Barrios, vemos otro tipo de atuendos. Los trajes, que ya se usaban m\u00e1s entallados, pod\u00edan ser lisos o a cuadros, y algunos de sacos lisos derechos o cruzados mostraban pantalones el pliegue marcado con la plancha a partir de 1895 en casimir rayado o diagonal. Las camisas, rayadas por lo general, que acompa\u00f1aban estos trajes, llevaban el habitual cuello palomita o<em> fleche,<\/em> cuello que hab\u00eda aparecido en Francia hacia 1905. Para la noche, el frac para casamientos, recepciones oficiales y teatro (el Col\u00f3n se hab\u00eda inaugurado en 1908) con chaleco blanco de seda o piqu\u00e9 y pantal\u00f3n del mismo pa\u00f1o, de anchas franjas a los costados; la corbata era un lazo blanco de hilo o seda y los zapatos, de charol, con botones y ca\u00f1a de pa\u00f1o o cabritilla; los guantes, blancos. El jacquet se usaba con camisa de pajarita y corbata de lazo negro o blanco, acompa\u00f1ado por chaleco negro o gris de hilo o seda y guantes de piel gris. El esmoquin cl\u00e1sico, en cambio prenda que hab\u00eda hecho su aparici\u00f3n en 1886, cuando el hijo del magnate tabacalero G. Louillard se present\u00f3 en un baile de un club cercano a Nueva York, luciendo las colas de su frac cortadas, ya se publicitaba en Buenos Aires, confeccionado en casimir negro con chaleco blanco o negro y lazo negro como corbata.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hacia 1891, las formas se modificaron, la falda se angost\u00f3 m\u00e1s y las mangas volvieron a llevarse abombadas o en forma de globo, como en 1830; sobre esas inmensas mangas los abrigos solo pod\u00edan consistir en esclavinas o peque\u00f1as capas. 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