{"id":1565,"date":"2026-06-15T07:10:00","date_gmt":"2026-06-15T07:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1565"},"modified":"2026-06-16T12:24:56","modified_gmt":"2026-06-16T12:24:56","slug":"extravagancias-del-peineton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/extravagancias-del-peineton\/","title":{"rendered":"Extravagancias del peinet\u00f3n\u00a0"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1566\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-683x1024.jpg 683w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-200x300.jpg 200w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-768x1152.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-8x12.jpg 8w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/spanish-traditional-comb-still-life-scaled.jpg 1707w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los peinetones llegaron a ser tan amplios que med\u00edan 120 cent\u00edmetros, motivando grandes caricaturas en la \u00e9poca; entre ellas se destacan las de H. Bacle, el lit\u00f3grafo suizo, quien con su esp\u00edritu burl\u00f3n hace una serie de<em> Extravagancias <\/em>del<em> peinet\u00f3n<\/em> en el a\u00f1o 1834. Lo interesante es que todas las mujeres lo usaban. En el R\u00edo de la Plata, casi todos eran comerciantes y, por lo tanto, todo resultaba m\u00e1s parejo, es por eso que la mujer y las hijas de un tendero (porque ten\u00eda una tienda) pod\u00edan salir e inclusive imponer una moda. M\u00e1s all\u00e1 de estas novedades locales, y a pesar de los t\u00edmidos intentos rosistas por proteger nuestra industria a trav\u00e9s de la aplicaci\u00f3n de la Ley de Aduanas promulgada en 1836, del bloqueo franc\u00e9s y de la destituci\u00f3n del patrono de Buenos Aires, San Martin de Tours por &#8220;flojo y mal federal&#8221;, lo cierto es que el afrancesamiento de las modas y costumbres en el Rio de la Plata se afianzaba sin prisa y sin pausa hasta llegar a imponerse casi por completo, hacia fines de siglo. Sin embargo, la moda espa\u00f1ola, aunque con mucha competencia, se mantuvo vigente entre las mujeres de las clases altas de Buenos Aires hasta unos a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda de Rosas, sobre todo respecto del uso de la mantilla de encaje. Esta no resultaba fuera de tono pues hab\u00eda sido impuesta nuevamente en la corte de Par\u00eds por Eugenia de Montijo.<\/p>\n\n\n\n<p>El centro de las actividades sociales eran las tertulias de los mi\u00e9rcoles en Palermo, donde Manuelita Rosas recib\u00eda, siempre vestida de rosa o blanco, con adornos colorados, y donde se destacaba la hermana menor del Restaurador: Agustina Rosas de Mansilla. Este puesto de elegancia les hab\u00eda sido cedido por Mariquita S\u00e1nchez de Thompson quien, cerrando temporariamente su espl\u00e9ndida casa de la calle Florida, hab\u00eda partido en exilio voluntario hacia Montevideo, siguiendo a buena parte de la clase alta porte\u00f1a. La clase alta federal, en cambio, hac\u00eda un verdadero culto personal de Rosas, encargando en Europa las alegor\u00edas con los retratos en las vajillas y jarrones de porcelana, trayendo especialmente de Espa\u00f1a los pa\u00f1uelos de cuello y guantes con el retrato y la divisa pol\u00edtica. En los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno de Rosas el estilo de la moda comienza a sufrir algunas modificaciones, referidas principalmente a detalles y accesorios. Las faldas se vuelven cada vez m\u00e1s anchas y m\u00e1s largas, tomando volumen no solo de los volantes, que en n\u00famero de 3 a 16 aparecen en 1846 (llegando a su apogeo en 1852-1854), sino de las enaguas de crinolina que hicieron su aparici\u00f3n hacia 1842. Las mujeres elegantes de la \u00e9poca se colocaban, sobre unos pantalones de lencer\u00eda que llegaban al tobillo, adornados de encajes, las faldas bajeras o visos de crinolina, tela \u00e1spera y r\u00edgida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pantalones de lencer\u00eda hab\u00edan aparecido en Europa hacia 1809 y desaparecido inmediatamente por inc\u00f3modos; sin embargo, se impusieron en Buenos Aires. Sobre las faldas bajeras o visos de crinolina, usaban una enagua de varios volantes y, a veces, una tercera de muselina que serv\u00eda de base al vestido que se ensanchaba en las mangas a partir de una bata sumamente ce\u00f1ida, y sub\u00eda en los escotes adorn\u00e1ndolos con cuellos de encaje. El ce\u00f1ido de las batas se lograba con el cors\u00e9, que hab\u00eda hecho su aparici\u00f3n nuevamente durante la Restauraci\u00f3n en Francia. Los nuevos cors\u00e9s, que mostraban un ajuste mayor debido a la invenci\u00f3n de los ojalillos mec\u00e1nicos, eran tambi\u00e9n usados por los elegantes dandis. Acerca de las crinolinas, los porte\u00f1os pudieron leer en una cr\u00f3nica de La <em>Mode llustr\u00e9e,<\/em> firmada por Emmeline Raymond, y publicada eI 4 de septiembre de 1864: &#8220;Siniestros pron\u00f3sticos se formulan para la crinolina: se afirma que su reino llega a su fin. \u00bfQu\u00e9 hay que creer, temer o esperar? Yo lo ignoro todav\u00eda y no hago otra cosa que registrar los rumores inquietantes. La crinolina pasar\u00e1 sin duda, y la principal raz\u00f3n de su desaparici\u00f3n ser\u00e1 justamente que ha vivido demasiado&#8221;. El 18 de septiembre, la<em> <\/em>misma<em> <\/em>cronista<em> <\/em>escrib\u00eda<em> Grandeza y decadencia de la crinolina: <\/em>&#8220;En 1858, a\u00f1o de su nacimiento, la crinolina estaba en su apogeo, inflada como todo lo que es<em> parven\u00fa;<\/em> se impon\u00eda con su insolencia, levantado, con su presencia tir\u00e1nica, una tempestad de reclamos. En 1860, aparece bajo una nueva forma, disminuyendo su envergadura se aplana por delante, expandi\u00e9ndose por detr\u00e1s. Durante 1862 se hace m\u00e1s peque\u00f1a todav\u00eda y ensaya pasar inadvertida para seguir viviendo. Entre 1863 y 1864, es nada m\u00e1s que un esqueleto, y a pesar de haber ensayado todas las rutas para seguir reinando, toda dominaci\u00f3n llega a su fin. Descartemos este pensamiento y, si es posible, retardemos ese doloroso momento&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>No pensaba lo mismo de la crinolina el creador de la alta costura, el ingl\u00e9s Charles Fr\u00e9d\u00e9ric Worth,cuando afirm\u00f3: \u201cLa revoluci\u00f3n de 1870 es poca cosa en comparaci\u00f3n con mi revoluci\u00f3n, yo, que he destronado la crinolina\u201d.26 En el a\u00f1o 1857,cuando Worth se instal\u00f3 en el N\u00b07 de la Ru\u00e9de la Paix, prepar\u00f3 por primera vez una colecci\u00f3n por anticipado y la present\u00f3 a sus clientas. Hasta ese momento, las costureras eran quienes dominaban el mundo de la moda y cos\u00edan para cada clienta en particular. A Worth se lo consideraba el creador de la alta costura por entender su esencia: plasmar una \u201cidea\u201d con t\u00e9cnica impecable y presentarla con modelos de absoluta exclusividad. Durante esos a\u00f1os, ya hab\u00edan desaparecido en Buenos Aires los grandes peinetones, en consecuencia, el peinado cambi\u00f3, llev\u00e1ndose la raya al medio y recogido por bucles que ca\u00edan hasta los hombros; una flor completaba el arreglo. Tambi\u00e9n se generaliz\u00f3 el uso de los famosos chales de cachemira de gran belleza y colorido, importados de Francia en la \u00e9poca de Napole\u00f3n in. Estos chales hab\u00edan hecho su reaparici\u00f3n en 1842, junto a los vestidos que se ensanchaban y alargaban ayudados por la crinolina y las capotas que comenzaban a ser usadas por las porte\u00f1as. En el cuadro de Descalzi,<em> Boudoir Federal,<\/em> fechado en 1845, vemos a una joven mujer visti\u00e9ndose; apoyada sobre una silla, la capota junto con el chal y el vestido listo para ser usado.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los peinetones llegaron a ser tan amplios que med\u00edan 120 cent\u00edmetros, motivando grandes caricaturas en la \u00e9poca; entre ellas se destacan las de H. Bacle, el lit\u00f3grafo suizo, quien con su esp\u00edritu burl\u00f3n hace una serie de Extravagancias del peinet\u00f3n en el a\u00f1o 1834. Lo interesante es que todas las mujeres lo usaban. 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