{"id":1578,"date":"2026-06-18T07:30:00","date_gmt":"2026-06-18T07:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1578"},"modified":"2026-06-18T11:33:49","modified_gmt":"2026-06-18T11:33:49","slug":"la-moda-rioplatense-1776-1914","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/la-moda-rioplatense-1776-1914\/","title":{"rendered":"LA MODA RIOPLATENSE 1776-1914"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1579\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-683x1024.jpg 683w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-200x300.jpg 200w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-768x1152.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-8x12.jpg 8w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/arrangement-old-objects-antiques-market-scaled.jpg 1707w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aunque relativamente estable, la moda rioplatense ha ido alter\u00e1ndose a lo largo del tiempo. A grandes rasgos, puede dividirse en tres dilatados per\u00edodos: desde la creaci\u00f3n del Virreinato, en 1776, hasta 1830; desde el primer gobierno de Rosas, 1830 a 1870, y, por \u00faltimo, entre 1870 y 1914, hasta la Primera Guerra Mundial. Naturalmente, dentro de cada uno de esos per\u00edodos existen diferentes tendencias acordes a los acontecimientos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales tanto del exterior como del R\u00edo de la Plata. Durante poco m\u00e1s de 50 a\u00f1os, es decir entre 1776 y 1830, la moda en el R\u00edo de la Plata hab\u00eda permanecido bastante estable. Dada la estrecha relaci\u00f3n con la metr\u00f3polis espa\u00f1ola, result\u00f3 natural que nuestra organizaci\u00f3n cultural de la cual, claro, la moda formaba parte, fuera hisp\u00e1nica. Aun cuando la moda espa\u00f1ola era la que mandaba en el R\u00edo de la Plata, no podemos olvidar la importante influencia que esta recib\u00eda de la moda francesa, ya que los borbones reinaban en Espa\u00f1a desde 1700. Aunque esta moda de Par\u00eds llegaba a Espa\u00f1a tamizada, tra\u00eda consigo cierto aire de frivolidad, compensado por accesorios nacionales como las mantillas de encaje blancas o negras, sostenidas por altos peinetones y ocasionalmente una flor cerca de la sien y acompa\u00f1ados por nacionales espa\u00f1oles se transmitieron sin cambios al Rio de la Plata. Sin embargo, la distancia geogr\u00e1fica y la especial organizaci\u00f3n social de la plebeya Buenos Aires no solo empobrec\u00edan la moda recibida, sino que le agregaban un cierto toque de pacater\u00eda. El ideal social, acorde con la realidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica, imped\u00eda a las porte\u00f1as afirmar su condici\u00f3n femenina a trav\u00e9s de la ropa. Las mujeres de clase alta a\u00fan ten\u00edan muy pocos vestidos, e incluso estos eran recibidos en herencia de madres a hijas; por lo tanto, su afirmaci\u00f3n personal se produc\u00eda a trav\u00e9s de la coqueter\u00eda y de los modales o, como dice Samuel Haigh, comerciante ingl\u00e9s que viaj\u00f3 entre 1817 y 1827.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado que en el R\u00edo de la Plata la vestimenta no estaba asociada al prestigio de clase, lo que realmente primaba era la realidad de una sociedad mercantil. Esto provocaba actitudes peculiares como aquella de no considerar la moda como una inversi\u00f3n atractiva, algo que no ocurr\u00eda, por ejemplo, con la compra de plater\u00eda. As\u00ed, al estar ausente el acicate de la emulaci\u00f3n social, y ante la imposibilidad del cambio frecuente, prefer\u00edan sin duda la calidad. Por otro lado, cierto habitual acercamiento entre las clases sociales permit\u00eda, por un lado, que los sectores de menores recursos pudieran vestirse adecuadamente y, por otro, que los sectores m\u00e1s acomodados no tuvieran demasiadas exigencias y se conformaran con lo que pod\u00eda ofrecerles el comercio rioplatense. Este acercamiento entre diversos estratos sociales, impuesto, entre otras variables, por un aprovisionamiento dif\u00edcil debido a la lejan\u00eda geogr\u00e1fica respecto de los centros productores de moda, impactaba en ciertas costumbres caracter\u00edsticas del R\u00edo de la Plata, como nos cuenta un peninsular radicado en esos a\u00f1os en Buenos Aires: &#8220;madre e hijas se ejercitaban aqu\u00ed en toda labor dom\u00e9stica. Es muy singular, y aun dotada de mala educaci\u00f3n, la que da a hacer al sastre sus vestidos, porque ellas los saben coser y cortar con perfecci\u00f3n admirable&#8221;. Tal vez las hechuras caseras determinaran el empobrecimiento de los conjuntos: &#8220;Su vestido no es comparable en lo costoso al de Lima y gente com\u00fan y la mayor parte de las se\u00f1oras principales no dan utilidad alguna a los sastres, porque ellas cortan, cosen y aderezan sus batas y and\u00e1rteles a la perfecci\u00f3n, porque son ingeniosas y delicadas costureras&#8221;, afirmaba Concolorcorvo. Adem\u00e1s, aquellas mujeres que no cos\u00edan su propia ropa pod\u00edan comprarla, seg\u00fan su condici\u00f3n social, en las tiendas de ropa o en las pulper\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La relativa estabilidad de la moda durante ese largo per\u00edodo no impidi\u00f3, sin embargo, un lento viraje de las costumbres y vestimentas hisp\u00e1nicas hacia el gusto franc\u00e9s, aunque este cambio no se dio de manera cortante, ya que ambas tendencias coexist\u00edan y se influ\u00edan mutuamente. Este lento proceso se vio alentado, entre otros acontecimientos, por la decisi\u00f3n del Congreso de Viena de 1815, que aconsejaba que todas las colonias espa\u00f1olas retornaran al dominio espa\u00f1ol, posici\u00f3n que se endureci\u00f3 hacia 1830, cuando se presionaba para recuperar los dominios ya independientes. Esta actitud llev\u00f3 al R\u00edo de la Plata a autoafirmarse, alej\u00e1ndose de las costumbres de la antigua metr\u00f3poli. Al mismo tiempo, llegaban a nuestras tierras contingentes de inmigrantes europeos, con predominio franc\u00e9s, producto de la pol\u00edtica de los gobernantes de la \u00e9poca, en especial de Rivadavia, quien dio los pasos necesarios y concretos para atraerlos. El hecho es que, en las dos primeras d\u00e9cadas posteriores a la independencia, solo lleg\u00f3 un n\u00famero escaso de inmigrantes, empujados de Europa por la derrota napole\u00f3nica. Si bien, como se\u00f1ala H\u00e9ctor Viacoba en su trabajo \u201cMademoiselle Pichegr\u00fa, una singular amiga de Belgrano\u201d: \u201cEran, a pesar de sus blasones, el material de descarte de la milicia, el arte y la cultura europeos&#8221;, dejaron sin embargo su huella y ayudaron al lento desplazamiento de las antiguas costumbres espa\u00f1olas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque relativamente estable, la moda rioplatense ha ido alter\u00e1ndose a lo largo del tiempo. A grandes rasgos, puede dividirse en tres dilatados per\u00edodos: desde la creaci\u00f3n del Virreinato, en 1776, hasta 1830; desde el primer gobierno de Rosas, 1830 a 1870, y, por \u00faltimo, entre 1870 y 1914, hasta la Primera Guerra Mundial. 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