{"id":1678,"date":"2026-06-30T07:13:00","date_gmt":"2026-06-30T07:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1678"},"modified":"2026-06-30T12:14:06","modified_gmt":"2026-06-30T12:14:06","slug":"la-moda-y-sus-usos-teatrales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/la-moda-y-sus-usos-teatrales\/","title":{"rendered":"La moda y sus usos teatrales"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/meeting-fashion-designers-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1679\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/meeting-fashion-designers-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/meeting-fashion-designers-300x169.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/meeting-fashion-designers-768x432.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/meeting-fashion-designers-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/meeting-fashion-designers-2048x1152.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/meeting-fashion-designers-18x10.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El destino de la moda es ser inexorablemente arrastrada a una escalada de sobre cargas, de exageraciones de volumen, de amplificaci\u00f3n de la forma, ignorando el rid\u00edculo. Nadie ha podido impedir a los y las elegantes \u00aba\u00f1adirse\u00bb una muesca en relaci\u00f3n con \u00ablo que se lleva, rivalizar en pujas de ostentaci\u00f3n formal y lujosa: el encaje sobrepasando un poco el largo de la camisa bajo el justillo se desarroll\u00f3 lentamente hasta convertirse en el miri\u00f1aque independiente, de volumen y anchura extremos. Del mismo modo el verdugado tom\u00f3 un auge cada vez mayor, de acuerdo con el proceso hiperb\u00f3lico que caracteriza la moda. Sin embargo, la escalada de los anchos no es ilimitada: a partir de un cierto momento, y de forma brutal, el proceso da media vuelta, se trastoca y reniega de la tendencia pasada, aunque sigue impulsado por la misma l\u00f3gica del juego, por el mismo movimiento caprichoso. En la moda, lo m\u00ednimo y lo m\u00e1ximo, lo sobrio y lo relumbrante, la boga y la reacci\u00f3n que provoca, cualesquiera que sean los efectos est\u00e9ticos opuestos que suscita, tienen el mismo esp\u00edritu: se trata siempre del imperio del capricho, sostenido por la misma pasi\u00f3n de novedad y chuler\u00eda. La moda de la simplicidad y de lo natural que se establece alrededor de 1780, no es menos teatral, artificial, l\u00fadica, que el anterior lujo de refinamiento amanerado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la moda no ha cesado de suscitar la cr\u00edtica, de chocar, a menudo de frente, con las normas est\u00e9ticas, morales y religiosas de los contempor\u00e1neos. No se denunciar\u00e1n solamente la vanidad humana, la ostentaci\u00f3n de lujo y la coqueter\u00eda femenina, son las formas mismas del traje las que se consideran indecentes, escandalosas, rid\u00edculas. En los siglos XIV y XV obispos y predicadores lanzaron violentas diatribas contra la \u00abdeshonestidad\u00bb de las mangas desbocadas, contra las \u00abdesnudeces de garganta\u00bb y contra las polainas. El jub\u00f3n ce\u00f1ido, cuyo abombamiento hac\u00eda al hombre \u00abcomparable a un busto de mujer\u00bb y \u00absimilar a un galgo\u00bb, escandaliz\u00f3 tanto como los tocados con cuernos. En el siglo XVI se burlaron del verdugado, del que se denunci\u00f3 la artificialidad diab\u00f3lica; en el siglo XVII, el ringrave, que ten\u00eda el aspecto de una falda, y la casaca fueron objeto de burla; en el siglo XVIII la levita provoc\u00f3 la risa, los peinados aleg\u00f3ricos y extravagantes, que colocaban los ojos \u00aben medio del cuerpo\u00bb, los vestidos femeninos inspirados en el traje masculino, las telas de tul transparentes del Directorio, fueron el blanco de los caricaturistas. Desde la Antig\u00fcedad existe una tradici\u00f3n de denigraci\u00f3n de la futilidad, de los artificios y de los afeites. Por el contrario, con la irrupci\u00f3n de la moda, las propias prendas de vestir se hallan en el origen de la indignaci\u00f3n; por primera vez la apariencia no se basa en un consenso social, sino que choca con los prejuicios y las costumbres, se ve violentamente condenada por la gente de Iglesia, se la juzga rid\u00edcula, inconveniente, fea, por parte de los cronistas. La \u00faltima moda es sublime para los elegantes, escandalosa para los moralistas y rid\u00edcula para el hombre honesto; de ahora en adelante la moda y la desavenencia de opiniones ir\u00e1n juntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al disponer un orden hecho a la vez de exceso y de digresiones, la moda ha contribuido al refinamiento del gusto y al agudizamiento de la sensibilidad est\u00e9tica, ha civilizado el ojo educ\u00e1ndolo en la discriminaci\u00f3n de las peque\u00f1as diferencias, en el disfrute de los peque\u00f1os detalles sutiles y delicados, en la acogida de las nuevas formas. Aparato que genera juicio est\u00e9tico y social, la moda ha favorecido la mirada cr\u00edtica de la gente mundana, ha estimulado las observaciones m\u00e1s o menos agradables sobre la elegancia de los dem\u00e1s, ha sido un agente de automatizaci\u00f3n del gusto, cualquiera que haya sido la amplitud de las corrientes mim\u00e9ticas que lo han sustentado. Pero la moda no ha sido \u00fanicamente una escena donde apreciar el espect\u00e1culo de los dem\u00e1s, sino que ha supuesto asimismo una translocaci\u00f3n del propio ser, una autoobservaci\u00f3n est\u00e9tica sin precedentes. La moda ha estado ligada al placer de ver, pero tambi\u00e9n al placer de ser mirado, de exhibirse a la mirada de los dem\u00e1s. Si, como es evidente, la moda no crea todas las piezas del narcisismo, lo reproduce de forma notable, hace de \u00e9l una estructura constitutiva y permanente de la gente de mundo anim\u00e1ndola a ocuparse en adelante de su imagen, a buscar la elegancia, la gracia, la originalidad. Las variaciones incesantes de la moda y el c\u00f3digo de elegancia invitan a estudiarse, a adaptar las novedades a uno mismo, a preocuparse por el propio porte. La moda no solamente ha permitido mostrar una pertenencia de rango, de clase y de naci\u00f3n, sido tambien ha sido un vector de individualizaci\u00f3n narcisista, un instrumento de liberalizaci\u00f3n del culto est\u00e9tico del Yo en el seno mismo de una era aristocr\u00e1tica. Primer gran dispositivo de producci\u00f3n social y regular de la personalidad aparente, la moda ha estatizado e individualizado la vanidad humana, ha conseguido hacer de lo superficial un instrumento de salvaci\u00f3n, una finalidad de existencia.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El destino de la moda es ser inexorablemente arrastrada a una escalada de sobre cargas, de exageraciones de volumen, de amplificaci\u00f3n de la forma, ignorando el rid\u00edculo. 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