{"id":1768,"date":"2026-07-21T07:25:00","date_gmt":"2026-07-21T07:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1768"},"modified":"2026-07-21T15:30:45","modified_gmt":"2026-07-21T15:30:45","slug":"tendencias-de-siglo-xviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/tendencias-de-siglo-xviii\/","title":{"rendered":"Tendencias de siglo XVIII"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/20s-vintage-collage-2-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1769\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/20s-vintage-collage-2-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/20s-vintage-collage-2-300x225.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/20s-vintage-collage-2-768x576.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/20s-vintage-collage-2-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/20s-vintage-collage-2-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/20s-vintage-collage-2-16x12.jpg 16w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Durante el siglo XVIII se hicieron populares los mitones o guantes sin dedos. El tipo m\u00e1s com\u00fan era aquel en que el pulgar quedaba separado de los otros cuatro dedos y el dorso de la mano se cubr\u00eda con un doblez de forma triangular. Los mitones decorativos se llevaron hasta bien entrado el siglo xix. Durante e siglo Meel escote de los vestidos era ancho y abierto. Las mujeres se posan una pa\u00f1oleta triangular llamada fich\u00fa sobre los hombros, que cubr\u00eda la zona abserta e iba sujeta al peto. Como puede verse en este vestido, la forma en que ambos extremos del fich\u00fa se entrecruzan sobre el peto es similar al estilo que puede observarse en el cuadro de Madame d&#8217;Epinay, pintado por Jean-Etienne Liotard. Aunque los atuendos masculinos extravagantes fueron la norma en el siglo XVII, en el XVIII se volvieron algo m\u00e1s discretos y refinados. La casaca masculina del siglo XVII llamada <em>justa corps<\/em> fue sustituida en la segunda mitad del X por el habit (casaca), que se llevaba con chaleco y calz\u00f3n. El tejido con dibujo de contorno difuminado se llama chin\u00e9 rameado. Al igual que en el tejido hoguishi japon\u00e9s (un tipo de t\u00e9cnica kasuri), el dibujo se estampaba sobre la urdimbre antes de tejerlo. En Europa, la t\u00e9cnica chin\u00e9 resultaba extremadamente dif\u00edcil, de manera que los tejidos con grandes dibujos s\u00f3lo se fabricaban en Francia. Los motivos se aplicaban principalmente sobre tejidos finos, como el tafet\u00e1n de seda. El colorido de tonos pastel y la textura esponjada son caracter\u00edsticas de la t\u00e9cnica chin\u00e9. A mediados del siglo XVIII se puso de moda el uso del tejido chin\u00e9 para los vestidos de verano de alta calidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las extravagantes sedas fabricadas en Lyon fueron inseparables de la moda rococ\u00f3. En esta localidad, la producci\u00f3n de tejido de seda experiment\u00f3 avances tecnol\u00f3gicos gracias al inter\u00e9s del gobierno franc\u00e9s. Debido a estos adelantos, los tejidos ofrec\u00edan una amplia variedad de motivos con guirnaldas, lazos e imitaci\u00f3n de encaje, todos ellos con diversos estilos de l\u00edneas curvas y elementos decorativos. Las sedas de Lyon se convirtieron en uno de los productos m\u00e1s estimados de Europa. El vestido que se muestra en la p\u00e1gina 58 utiliza una hermosa seda pol\u00edcroma con motivos de puntillas blancas y ramos de flores. En la p\u00e1gina 59 se observa el detalle de un vestido acolchado de estilo ingl\u00e9s. Aunque las faldas acolchadas eran algo com\u00fan en la moda del siglo XVIII, un vestido totalmente acolchado como \u00e9ste era algo inusual y extremadamente valioso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La moda de las rayas se extendi\u00f3 por todas las clases sociales a partir de la d\u00e9cada de I770. En la revista de moda <em>Magasin<\/em> <em>des<\/em> Modes, publicada en los a\u00f1os ochenta, justo antes de la Revoluci\u00f3n Francesa, aparec\u00edan con frecuencia las rayas verticales en dos colores tanto para atuendos masculinos como femeninos. La moda de las rayas continu\u00f3 durante el per\u00edodo revolucionario. Los elementos funcionales para la indumentaria aparecieron en la moda femenina a mediados del siglo XVIII. En este vestido, los comp\u00e8res, dos paneles de tejido con botones, cubren la parte frontal del corpi\u00f1o. Los comp\u00e8res eran m\u00e1s simples y pr\u00e1cticos que el peto, que ten\u00eda que sujetarse al vestido con alfileres cada vez que se pon\u00eda. Los volantes, el fleco de pasamaner\u00eda, las flores artificiales, los lazos y la chenilla son ornamentos esenciales para la moda rococ\u00f3. Este vestido est\u00e1 adornado con un delicado fleco de pasamaner\u00eda, chenilla y bullones rellenos de algod\u00f3n para darle un aspecto m\u00e1s tridimensional. Aunque los ornamentos resultan excesivos, est\u00e1n perfectamente equilibrados y representan el esp\u00edritu m\u00e1s sofisticado y delicado del estilo rococ\u00f3. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la popularidad de la angloman\u00eda hizo que los vestidos se simplificaran. Como contraste, los trajes femeninos cortesanos de la \u00e9poca presentaban una silueta exagerada, con un corpi\u00f1o muy ajustado por el cors\u00e9 y una amplia falda ahuecada en ambos lados por unos guardainfantes. Representaban el apogeo de la belleza del artificio; los anchos vestidos y altos peinados siguieron siendo el atuendo oficial de la corte hasta la Revoluci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los ternos masculinos pasaron a tener un estilo m\u00e1s funcional en la segunda mitad del siglo XVIII. En general la casaca se volvi\u00f3 m\u00e1s entallada, el chaleco se acort\u00f3, se le quitaron las mangas y el dobladillo ten\u00eda un corte horizontal. Pero los colores vivos, los exquisitos bordados, el intrincado encaje para chorreras y pu\u00f1os, as\u00ed como los botones decorativos, siguieron siendo elementos importantes del atuendo de un caballero que vistiera al estilo rococ\u00f3. En el siglo XVIII los elegantes bordados tuvieron mayor presencia en el atuendo masculino. Por esa \u00e9poca exist\u00edan muchos talleres de bordado en Par\u00eds, y Diderot describi\u00f3 uno de ellos en su <em>Encyclop\u00e9die.<\/em> En el taller el cliente seleccionaba el tejido ya bordado y a continuaci\u00f3n el sastre cortaba y cos\u00eda el traje. Este sistema se llamaba \u00e0 <em>la<\/em> <em>disposition. <\/em>Numerosos botones decorativos adornaban los trajes masculinos del siglo XVIII. Los botones art\u00edsticamente confeccionados, hechos de porcelana, bordado, metal y cristal, eran elegantes complementos de la moda masculina.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante el siglo XVIII se hicieron populares los mitones o guantes sin dedos. El tipo m\u00e1s com\u00fan era aquel en que el pulgar quedaba separado de los otros cuatro dedos y el dorso de la mano se cubr\u00eda con un doblez de forma triangular. Los mitones decorativos se llevaron hasta bien entrado el siglo xix. 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