{"id":1777,"date":"2026-07-27T07:30:00","date_gmt":"2026-07-27T07:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1777"},"modified":"2026-07-27T14:35:13","modified_gmt":"2026-07-27T14:35:13","slug":"todas-las-variantes-que-permite-el-mirinaque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/todas-las-variantes-que-permite-el-mirinaque\/","title":{"rendered":"Todas las variantes que permite el miri\u00f1aque"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/las-fallas-fest-figures-valencia-spain-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1778\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/las-fallas-fest-figures-valencia-spain-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/las-fallas-fest-figures-valencia-spain-300x200.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/las-fallas-fest-figures-valencia-spain-768x512.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/las-fallas-fest-figures-valencia-spain-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/las-fallas-fest-figures-valencia-spain-2048x1366.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/las-fallas-fest-figures-valencia-spain-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El uso del miri\u00f1aque permiti\u00f3 la expansi\u00f3n de la falda, pero a mediados del siglo XIX este aumento de volumen qued\u00f3 restringido a la parte trasera de la falda. El gran bajo de la falda con miri\u00f1aque se hizo m\u00e1s peque\u00f1o, se alis\u00f3 por casi toda su superficie y en la nueva silueta s\u00f3lo qued\u00f3 la parte abultada trasera. Esta forma se consegu\u00eda desde el interior gracias al polis\u00f3n. Entre las d\u00e9cadas de 1870 y 1880 surgieron muchas variantes del polis\u00f3n, ya totalmente consolidado, que daban forma a la falda desde el interior y realzaban la parte posterior, tal como dictaba la moda. Aparecieron varios tipos de armazones para polisones, entre ellos las almohadillas rellenas de crin de caballo, la tela r\u00edgidamente almidonada y los armazones de hueso de ballenas, bamb\u00fa y rota. A partir de mediados del siglo XIX una gran variedad de art\u00edculos japoneses fueron introducidos en Europa occidental con ocasi\u00f3n de las Exposiciones Internacionales, que gozaban del favor popular. Las escenas de <em>ukiyo-c<\/em> (literalmente, \u201cdel mundo flotante&#8221;) eran especialmente populares y ejercieron una gran influencia sobre el arte europeo occidental. El kimono y otros tejidos te\u00f1idos tambi\u00e9n captaron el inter\u00e9s de muchas personas. Las mujeres europeas llevaban kimonos como prendas para estar por casa, as\u00ed que este atuendo japon\u00e9s era modificado para servir como prenda europea. Especialmente popular fue el tejido japon\u00e9s blanco bordado, llamado <em>rinzu,<\/em> utilizado para los kimonos de las mujeres japonesas de la clase samur\u00e1i a finales del per\u00edodo Tokugawa (Edo). Aqu\u00ed puede verse un vestido confeccionado en Londres a partir de un kimono japon\u00e9s. Todav\u00eda se observan en el tejido las marcas que indican que anteriormente fue un kimono.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Pierre-Auguste Renoir<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Madame<\/em> <em>H\u00e9riot<\/em> (detalle), 1882 Hamburger Kunsthalle, Hamburgo Adem\u00e1s de la influencia del japonismo en la moda, en Oriente tambi\u00e9n se fabricaban objetos artesanales exclusivamente para su exportaci\u00f3n al mercado europeo occidental. Este abanico, utilizado en Francia, muestra un dibujo estilo ukiyo-e: por un lado, hay figuras humanas y por el otro, cestos de flores con hojas oto\u00f1ales y crisantemos; en el reborde superior hay unos insectos dibujados con complicadas t\u00e9cnicas de laca dorada y plateada. Tales abanicos, ornamentados con borlas estilo <em>netsuke, <\/em>sol\u00edan ser art\u00edculos de coleccionista en la Europa del siglo XIX. En 1867 el dominio Satsuma, junto con los de Shogunate y Saga, particip\u00f3 en la Exposici\u00f3n Internacional de Par\u00eds. El dominio Satsuma mostr\u00f3 inter\u00e9s por los pa\u00edses extranjeros desde el principio, y hacia el a\u00f1o 186o empez\u00f3 a producir botones de cer\u00e1mica estilo Satsuma para la exportaci\u00f3n. Con su estilo y dibujos japoneses, estas piezas de cer\u00e1mica se hicieron muy populares en Europa y Am\u00e9rica y dieron en llamarse \u201cbotones satsuma\u201d. \u00c9ste es un ejemplo de un dise\u00f1o japon\u00e9s adoptado por la <em>Paris<\/em> mode a principios de la \u00e9poca. Los motivos claramente japoneses de flores de cerezo y kabuto (cascos de samur\u00e1i)componen esta silueta a la moda. Estos motivos se hac\u00edan a mano con un complicado bordado de cordoncillo sobre un tejido de seda aparte, que despu\u00e9s se aplicaba a la tela de cachemira. No obstante, ser\u00eda un error pensar que la disposici\u00f3n de los cascos de guerra es de estilo t\u00edpicamente japon\u00e9s,ya que el arreglo vertical es europeo, tanto el concepto como el estilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa \u00e9poca se celebraban Exposiciones Internacionales en toda Europa y Am\u00e9rica, donde se presentaban las nuevas t\u00e9cnicas y dise\u00f1os. En la segunda mitad del siglo XIX, Lyon, originalmente principal proveedora de tejidos para la alta costura parisina, compet\u00eda con fabricantes textiles de todo el mundo. Con la demanda de nuevos dise\u00f1os, los comerciantes de telas dirigieron sus miradas a los novedosos materiales inspirados en dise\u00f1os japoneses. Aqu\u00ed puede verse un vestido con motivos de ayame, una flor de la familia del iris, originaria de Europa occidental. Su aparici\u00f3n en el arte y la artesan\u00eda europeos, as\u00ed como en la industria textil, proviene de su frecuente uso en el estilo japon\u00e9s, tan de moda en la segunda mitad del siglo XIX. El motivo de <em>ayame<\/em> tambi\u00e9n aparec\u00eda con frecuencia en Le <em>Japon<\/em> <em>Artistique,<\/em> la publicaci\u00f3n de arte japon\u00e9s de Siegfried Bing. La parte de la cintura de este vestido tiene una hebilla con dibujo de ayame hecha por unos populares joyeros de la \u00e9poca: Piel Fr\u00e8res.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 1880, se redujeron las medidas del polis\u00f3n. La l\u00ednea de la falda paso a parecerse a un embudo, una forma clara y esbelta con bajo acampanado. Como contraste, en la d\u00e9cada de 1890 los hombros se ensancharon y las mangas de pernil hicieron su reaparici\u00f3n. La parte superior de las mangas se volvi\u00f3 r\u00edgida y muy voluminosa, llegando a alcanzar sus m\u00e1ximas medidas hacia el a\u00f1o 1895. Este modelo tiene mangas muy grandes, y el dibujo de crisantemos que cubre toda la superficie resulta impresionante. A mediados del siglo XIX los crisantemos, importados de Jap\u00f3n a Europa occidental, acapararon mucho la atenci\u00f3n, y hacia el a\u00f1o 1880 los pa\u00edses de Europa occidental crearon \u201cAsociaciones de Crisantemos\u201d. En 1887, el novelista Pierre Loti public\u00f3 <em>Madame Chrysanth\u00e8me, <\/em>y<em> <\/em>la<em> <\/em>imagen<em> <\/em>de esta flor como s\u00edmbolo de Jap\u00f3n qued\u00f3 consolidada.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El uso del miri\u00f1aque permiti\u00f3 la expansi\u00f3n de la falda, pero a mediados del siglo XIX este aumento de volumen qued\u00f3 restringido a la parte trasera de la falda. 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