{"id":1846,"date":"2026-08-13T11:38:00","date_gmt":"2026-08-13T11:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1846"},"modified":"2026-08-18T11:39:55","modified_gmt":"2026-08-18T11:39:55","slug":"moda-y-maquillaje-un-juego-de-mascaras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/moda-y-maquillaje-un-juego-de-mascaras\/","title":{"rendered":"Moda y maquillaje, un juego de m\u00e1scaras"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/stylish-creative-artwork-portrait-beautiful-woman-outline-illustration-bright-pink-background-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1847\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/stylish-creative-artwork-portrait-beautiful-woman-outline-illustration-bright-pink-background-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/stylish-creative-artwork-portrait-beautiful-woman-outline-illustration-bright-pink-background-300x200.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/stylish-creative-artwork-portrait-beautiful-woman-outline-illustration-bright-pink-background-768x512.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/stylish-creative-artwork-portrait-beautiful-woman-outline-illustration-bright-pink-background-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/stylish-creative-artwork-portrait-beautiful-woman-outline-illustration-bright-pink-background-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/stylish-creative-artwork-portrait-beautiful-woman-outline-illustration-bright-pink-background-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los vestidos, como las m\u00e1scaras permiten el juego de inventarse otra identidad, abandonando el personaje habitual que cada persona siente y muestra. Esta acci\u00f3n posibilita la protecci\u00f3n de la individualidad, dando al mismo tiempo la seguridad necesaria que permite el cambio. Sin embargo, este juego de m\u00e1scaras no se podr\u00eda completar sin la posibilidad de incluir el maquillaje dentro de sus reglas, ya que, como lo prueban distintos testimonios arqueol\u00f3gicos, la tendencia a adornarse es anterior a la preocupaci\u00f3n por el vestido, sobre todo en la utilizaci\u00f3n del adorno como medio para lograr determinados efectos. Entre esos adornos las pinturas faciales ocupan un lugar fundamental, ya que fueron su primera manifestaci\u00f3n. Estas pinturas faciales pueden ser incluidas con pleno derecho en la definici\u00f3n de m\u00e1scaras si seguimos a Jos\u00e9 Mos\u00e9 en su libro M\u00e1scaras animistas. En primera instancia, las pinturas faciales enfocadas desde el punto de vista del arte de la cosm\u00e9tica, tienen como finalidad primaria ocultar la identidad, disimulando la verdadera personalidad, pero si las analizamos en profundidad se convierten en verdaderos catalizadores que contienen y controlan las fuerzas vitales, obteniendo su fin contrario: mostrar la verdadera y aut\u00e9ntica personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez en nuestro pa\u00eds los indios pehuenches, constituyan un ejemplo de esto. Se adornaban con todas las sortijas de oro y plata que pod\u00edan ponerse en los dedos y grandes zarcillos, parecidos a candados ingleses, que se colgaban de las orejas; tambi\u00e9n se pintaban de igual manera hombres y mujeres. Entre los yaguan\u00e9s, tribu de abor\u00edgenes de la parte sur del archipi\u00e9lago magall\u00e1nico, existe un mito que explica el rito de iniciaci\u00f3n de los varones, que dice que anta\u00f1o eran las mujeres las que gobernaban la tribu y que, para poder conservar su poder, empleaban m\u00e1scaras con las que asustaban a los hombres. Uno de ellos descubri\u00f3 el truco y lo revel\u00f3 a los otros, que mataron a todas las mujeres menos a una ni\u00f1a. Desde entonces los hombres se disfrazaron con m\u00e1scaras c\u00f3nicas de corteza o de cuero de lobos marinos que representaban diversos esp\u00edritus con los que asustaban a las mujeres y consegu\u00edan mantenerlas sometidas. As\u00ed lo entendieron las mujeres de la tribu tukuma de Sudam\u00e9rica, que en la celebraci\u00f3n del carnaval Chan\u00e9, mientras los hombres de la tribu usaban m\u00e1scaras, ellas, vestidas con un \u201ctipoi&#8221; de brillantes colores, se pintaban la cara con \u201curuc\u00fa\u201d, adornando su cabeza con flores.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Mos\u00e9 dice en <em>M\u00e1scaras<\/em> <em>animistas<\/em>: &#8220;Una m\u00e1scara es siempre un disfraz. Pero la cara es m\u00e1s importante que el resto del cuerpo del hombre, en este sentido la m\u00e1scara es m\u00e1s importante que el disfraz. De todas maneras, m\u00e1scaras y disfraces son una evasi\u00f3n de nuestra forma de vivir o, mejor, son una evasi\u00f3n del personaje que habitualmente representamos en nuestras vidas&#8221;.3 Creemos que vestimenta y pintura facial no s\u00f3lo se complementan, sino que se necesitan mutuamente para liberar toda la carga de energ\u00eda suficiente para el conocimiento personal. La estilista francesa Martine Grandval, refiri\u00e9ndose a la moda en una entrevista para <em>La<\/em> <em>Naci\u00f3n<\/em> en abril de 1986 comenta: \u201cComienzan por el maquillaje en la antig\u00fcedad y se van transformando las tendencias a medida que las \u00e9pocas van cambiando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el N\u00b0 1699 de la revista <em>Caras<\/em> <em>y<\/em> <em>Caretas,<\/em> en una nota titulada \u201cEl maquillaje en la antig\u00fcedad&#8221;, podemos leer: \u201cEn contra de lo que creen muchas poderosas damas, educadas seg\u00fan el patr\u00f3n del siglo XIX, el maquillaje no es una creaci\u00f3n moderna. En Neddemhein (cerca de Francfort), se ha descubierto junto a la tumba de una dama romana una caja de accesorios de belleza. La cajita es de bronce y est\u00e1 dividida en cinco compartimientos, dentro de los cuales se encontraron l\u00e1pices de color marr\u00f3n y blanco, que probablemente se empleaban para sombrear los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Conten\u00eda una esp\u00e1tula destinada a verificar la mezcla de las cremas, unas tijeras peque\u00f1as y carm\u00edn para los labios.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La due\u00f1a de la cajita de bronce, probablemente era una dama aristocr\u00e1tica, que se levantaba al mediod\u00eda. Despu\u00e9s de frotar sus manos, brazos y rostro con una pomada muy olorosahelenium, con jab\u00f3n de harina de habas y con un jugo aceitoso de piel de oveja, usaba alynol para dar brillo a su cara y empastaba su pecho, brazos y garganta con jab\u00f3n de las Galias, aromatizado con nardo de Par\u00eds, para luego enjuagarse con aguas de Cosmus o Niceras, los perfumes de moda.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los vestidos, como las m\u00e1scaras permiten el juego de inventarse otra identidad, abandonando el personaje habitual que cada persona siente y muestra. Esta acci\u00f3n posibilita la protecci\u00f3n de la individualidad, dando al mismo tiempo la seguridad necesaria que permite el cambio. 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