{"id":1934,"date":"2026-09-07T07:33:00","date_gmt":"2026-09-07T07:33:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1934"},"modified":"2026-09-07T13:34:29","modified_gmt":"2026-09-07T13:34:29","slug":"la-moda-en-el-antiguo-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/la-moda-en-el-antiguo-buenos-aires\/","title":{"rendered":"La moda en el antiguo Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"684\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/landscape-shot-young-female-traveler-1024x684.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1935\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/landscape-shot-young-female-traveler-1024x684.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/landscape-shot-young-female-traveler-300x200.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/landscape-shot-young-female-traveler-768x513.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/landscape-shot-young-female-traveler-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/landscape-shot-young-female-traveler-2048x1367.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/landscape-shot-young-female-traveler-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Durante esos a\u00f1os, ya hab\u00edan desaparecido en Buenos Aires los grandes peinetones, en consecuencia, el peinado cambi\u00f3, llev\u00e1ndose la raya al medio y recogido por bucles que ca\u00edan hasta los hombros, una flor completaba el arreglo. Se generaliz\u00f3 tambi\u00e9n el uso de los famosos chales de cachemira de gran belleza y colorido, que se importaban de Francia en la \u00e9poca de Napole\u00f3n III. Estos chales hab\u00edan hecho su reaparici\u00f3n en 1842, junto a los vestidos que se ensanchaban y alargaban ayudados por la crinolina y las capotas que comenzaban a ser usadas por las porte\u00f1as. En el cuadro de Descalzi, <strong><em>Budoir<\/em><\/strong> <strong><em>Federal<\/em><\/strong> 28 fechado en 1845, vemos a una joven mujer visti\u00e9ndose, y apoyada sobre una silla, la capola junto con el chal y el vestido listo para ser usado.<\/p>\n\n\n\n<p>La moda del R\u00edo de la Plata tuvo como caracter\u00edstica la ausencia de gorros y sombreros hasta la aparici\u00f3n de la capota. Por eso nos inclinamos a pensar que las mujeres con capota pintadas por Pellegrini2 en 1833 (a\u00f1os antes de esta aparici\u00f3n) a la entrada del cementerio protestante, eran inglesas. Pero donde creemos confirmar la sospecha sobre la nacionalidad de las mujeres que usaban capotas en cl a\u00f1o 1833 es en otra acuarela del mismo autor del a\u00f1o 1841, llamada El Rclro,3\u00b0 en la que podemos apreciar una vista general y algunas mujeres con peinet\u00f3n, una especialmente, con vestido verde claro, capota y cartera. El Retiro era un barrio netamente ingl\u00e9s, por eso resulta natural ver a una mujer vestida a la moda inglesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, la amplitud de las faldas obligaba a usar la &#8220;bata de cotilla&#8221; para hacer m\u00e1s liviano el conjunto, que terminaba en forma de pico avanzando sobre la falda, tal como podemos ver en el cuadro de Prilidiano Pueyrred\u00f3n del a\u00f1o 1851: <em>Manuela<\/em> <em>de<\/em> <em>Rosas<\/em> <em>y<\/em> <em>Ezcurra,<\/em> en el Museo Nacional de Bellas Artes. Acerca de este cuadro, Jos\u00e9 M\u00e1rmol relata en <em>La<\/em> <em>Semana<\/em> de Montevideo, en el a\u00f1o 1851, el cambio de opiniones que hubo sobre el color del vestido que deb\u00eda llevar Manuelita Rosas en la pintura de P. Pueyrred\u00f3n: \u201cEl blanco, era la mitad del distintivo unitario. El celeste, azul y todas sus modificaciones, eran la otra mitad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El miri\u00f1aque tal cual hab\u00eda aparecido en Francia en 1857 aparece hacia 1860 en Buenos Aires, adoptando la falda la forma de un cono que termina con una gran circunferencia sobre el suelo, armada con aros de acero desde la rodilla hacia abajo. Comienzan a usarse los ruedos con cola y el albornoz. Despu\u00e9s de Caseros, vuelven los emigrados cargados de ideas republicanas y liberales, decididos a delinear un proyecto nacional que transforme inmediatamente la realidad del pa\u00eds. Las viejas formas culturales se diluyen con la aparici\u00f3n del ferrocarril y el impacto de la pol\u00edtica inmigratoria. En febrero de 1857 se despide &#8220;La Porte\u00f1a&#8221;, que sal\u00eda del Parque hasta los campos de Floresta, con una &#8220;fiesta de comadres y pajueranos&#8221;; mujeres con vestidos de grandes \u201cvoladones\u201d, peinados recogidos y hombres de levita saludaban con flores, pa\u00f1uelos y galeras en alto, seg\u00fan nos cuenta un cronista de <em>El<\/em> <em>Hogar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Coincidiendo con la disoluci\u00f3n de las viejas costumbres criollas, las tertulias en casas de familia van desapareciendo poco a poco, para dar lugar a los exclusivos clubes que jugar\u00e1n un papel fundamental en la vida pol\u00edtica y social argentina. El 1o de mayo de 1852 se funda el Club del Progreso sobre la calle Per\u00fa, donde va a permanecer hasta cl a\u00f1o 1856, cuando se muda al espl\u00e9ndido edificio que hab\u00eda levantado el comerciante Mu\u00f1oa sobre la calle Victoria. Con la ca\u00edda del rosismo vuelve a entablarse la pulseada entre Buenos Aires y el interior, y al cabo de diez a\u00f1os de separaci\u00f3n se produce Pav\u00f3n. La elite porte\u00f1a triunfadora no quiere someterse, por supuesto, al interior; s\u00f3lo acepta compartir las rentas de aduana, pero reteniendo el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Las porte\u00f1as, asumiendo id\u00e9ntica actitud desde\u00f1osa, asisten vestidas de celeste al desfile triunfal de Urquiza al entrar a Buenos Aires, quien comenta con iron\u00eda: &#8220;las porte\u00f1as son las que me han echado abajo, porque entr\u00e9 con poncho en Buenos Aires\u201d. Dando espaldas nuevamente al interior, las tiendas se engalanaban llenas de luz con todos los accesorios suntuarios que llegaban del segundo imperio franc\u00e9s. Lentamente, la Buenos Aires segregada va camino hacia la opulencia; las fortunas se acrecientan con el desarrollo del comercio. Por la gran movilidad existente, el n\u00famero de integrantes de las clases medias y altas aumenta considerablemente; las costumbres evolucionan hacia un mayor refinamiento, instal\u00e1ndose un lujo antes desconocido que prepara el terreno para los brillantes a\u00f1os de fin de siglo. La moda, tanto masculina como femenina, se acompasa a esta nueva situaci\u00f3n, quedando h\u00e1bilmente documentada en las acuarelas y pinturas de J. L. Palli\u00e8re, especialmente <em>Cazuela<\/em> <em>del<\/em> <em>Teatro<\/em> Col\u00f3n 34 del a\u00f1o 1858, por la cantidad de modelos femeninos que representa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo vest\u00edan en cambio los hombres que, proyect\u00e1ndose hacia el futuro, consideraban al progreso como uno de sus m\u00e1ximos valores? Sus trajes de levita oscura se acompa\u00f1aban con sombreros de copa alta y a la angosta. Para bailar sobre las alfombras del Club del Progreso (algo que no se estilaba ni en Europa) la noche del 25 de mayo, los hombres usaban el elegante frac. Estos \u201catrayentes <em>gentlemen,<\/em> a veces esclavos de su compostura&#8221;, llevaban la levita &#8220;como traje corriente en las reuniones sociales y hasta los empleados de gobierno iban as\u00eda sus oficinas\u201d. En esta misma \u00e9poca se continuaba usando una prenda masculina que se llev\u00f3 durante varias d\u00e9cadas a lo largo del siglo xix: el cavour (llamada as\u00ed en honor a un pol\u00edtico italiano de la \u00e9poca), chaqueta hasta la rodilla, de pa\u00f1o oscuro, sin mangas, con simple abotonadura, de las angostas solapas sal\u00eda una capa corta (tipo esclavina) que completaba el abrigo, que se usaba sobre el saco, permitiendo ver las mangas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante esos a\u00f1os, ya hab\u00edan desaparecido en Buenos Aires los grandes peinetones, en consecuencia, el peinado cambi\u00f3, llev\u00e1ndose la raya al medio y recogido por bucles que ca\u00edan hasta los hombros, una flor completaba el arreglo. 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