{"id":1937,"date":"2026-09-08T07:23:00","date_gmt":"2026-09-08T07:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1937"},"modified":"2026-09-08T16:25:31","modified_gmt":"2026-09-08T16:25:31","slug":"modas-argentinas-traidas-de-afuera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/modas-argentinas-traidas-de-afuera\/","title":{"rendered":"Modas argentinas tra\u00eddas de afuera"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1938\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-683x1024.jpg 683w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-200x300.jpg 200w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-768x1152.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-8x12.jpg 8w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/female-local-traveler-with-camera-scaled.jpg 1707w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>As\u00ed como la boina, las alpargatas hab\u00edan sido tra\u00eddas por los vascos franceses y espa\u00f1oles alrededor de 1830. A medida que iban sufriendo el desgaste natural del uso, se hicieron las primeras importaciones formales para reponerlas (hacia 1860). Se importaban de Inglaterra, donde s\u00f3lo se fabricaban para exportarlas, como los ponchos o los g\u00e9neros para chirip\u00e1s. Hacia 1870 el vasco Juan Etchegaray comienza a fabricar las alpargatas en Buenos Aires, en un local instalado en la calle La Larga (hoy Montes de Oca). Tra\u00eda la lona de Inglaterra y el material para la suela de Espa\u00f1a. El proceso de inmigraci\u00f3n, \u00edntimamente relacionado con el gran desarrollo econ\u00f3mico que sinti\u00f3 el pa\u00eds desde 1870 a 1910 determina profundos cambios que inciden en los aspectos culturales de la sociedad, al producirse un reacomodamiento en el sistema de valores vigente hasta ese momento, que hab\u00eda sido heredado de Espa\u00f1a. A medida que van perdiendo su importancia el gaucho y \u201cel caballo&#8221; que son el s\u00edmbolo del pa\u00eds tradicional, cambian tambi\u00e9n los alimentos que se consumen, las herramientas de trabajo, los transportes y por supuesto las vestimentas, que dejan de lado la habitual sobriedad espa\u00f1ola y se vuelven ostentosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Descontando las alpargatas y las boinas, podemos decir que los inmigrantes que como vimos eran campesinos en su gran mayor\u00eda en sus pa\u00edses de origen, no aportaron en general sus vestimentas al modo de vestir criollo. Deslumbrados por el desarrollo econ\u00f3mico y la posibilidad de ascender socialmente, tanto ellos como sus hijos, cambiaron r\u00e1pidamente sus vestimentas por las que vend\u00edan en Buenos Aires o en los barrios, con la idea latente de regresar a su pa\u00eds de origen y asombrar a los que hab\u00edan permanecido en Europa. Las clases populares, aumentadas con los aportes inmigratorios, le van a dar a Buenos Aires una cantidad de nuevos personajes arquet\u00edpicos que te\u00f1ir\u00e1n con su color especial los a\u00f1os que van desde la generaci\u00f3n del 80 a la generaci\u00f3n del Centenario. Entre otros, se\u00f1ala Domingo Casadevall en <em>Esquema<\/em> <em>del<\/em> <em>car\u00e1cter<\/em> <em>del<\/em> <em>porte\u00f1o<\/em>: \u201cEl milonguero (pantal\u00f3n rayado, pa\u00f1uelo blanco al cuello y sombrero requintado), &#8216;el picaflor&#8217;, tenorio callejero, rancho en verano, corbata mo\u00f1ito y bast\u00f3n de ca\u00f1a limpia; el compadrito mezcla de &#8216;compadre y compadr\u00f3n&#8217; con coraje, voz, pose, cuchillo y mujer que lo protege de la polic\u00eda y el &#8216;ni\u00f1o patorero&#8217;. El estanciero que vest\u00eda como un burgu\u00e9s con ciertos detalles amalevados, gustos afrancesados y casa en el Barrio Norte. El &#8216;cocoliche&#8217; nacido en el circo italiano con premura para acriollarse, aunque imite al compadrito y el atorrante quien, junto al vagabundo, al mendigo, al &#8216;curdela\u2019 y al &#8216;chapet\u00f3n&#8217; formaban el fondo miserable del cuadro popular.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de esos personajes arquet\u00edpicos que pertenec\u00edan a la recientemente incrementada clase media fueron bien delineados en <em>La<\/em> <em>Bolsa<\/em> de J. Martel. \u201cEn un domingo soleado bajan por la barranca de la Recoleta y se dirigen por la avenida Alvear hasta Palermo. Entre ellos, Lucrecia, la bailarina retirada con su insolente lujo, tratando que la vean bien, con su traje de terciopelo color granate, obra maestra de las tijeras de Madame Carrau. All\u00e1 van nuestros h\u00e9roes, todos envueltos en el torbellino que confunde la carroza de la mujer p\u00fablica con el majestuoso land\u00f3 de la familia respetable, y el ligero veh\u00edculo del tinterillo ensoberbecido con el potro altivo del joven galanteador, que est\u00e1 rico sin saber c\u00f3mo. All\u00e1 va como inmensa visi\u00f3n apocal\u00edptica una sociedad entera, levantada por el agio y la especulaci\u00f3n, celebrando la m\u00e1s escandalosa org\u00eda del lujo, que ha visto y ver\u00e1 Buenos Aires.&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La alt\u00edsima movilidad de la sociedad de la \u00e9poca, tanto horizontal (movimientos migratorios) como vertical (poder desplazarse f\u00e1cilmente de clase) provoca una gran inseguridad que lleva a todas las clases sociales a darle gran importancia a la vestimenta. Mientras algunos viajeros llegados entonces a Buenos Aires, comentan que no se puede distinguir en la calle al millonario del empleado, algunos otros se\u00f1alan que los porte\u00f1os son esclavos de su compostura. Entre ellos se destacan por su elegancia a la manera de los \u201cdandies\u201d Lucio Mansilla, hijo, y Manuel Quintana de levita oscura, galera, guantes y el infaltable bast\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 1890, en el marco de una crisis econ\u00f3mica mundial, esas especulaciones \u201cadmitidas por todo el mundo incluso por los personajes m\u00e1s honorables\u201d Lo desembocaron en un crash burs\u00e1til. Es entonces cuando &#8220;un hombre de figura melanc\u00f3lica, ropas negras y barbas blancas, cuando ya nadie las Elevaba, preparo la revoluci\u00f3n: Leandro N. Alem. El estallido de la Revoluci\u00f3n del 90qucbr\u00f3 cl optimismo, llam\u00f3 a la realidad y convirti\u00f3 otra vez un atuendo en distintivo pol\u00edtico. Cientos de boinas blancas se adquirieron en esas jomadas. La excesiva acumulaci\u00f3n de riquezas de algunos sectores generaba no solamente una lucha de especulaci\u00f3n, sin ning\u00fan escr\u00fapulo por conseguirlas, sino tambi\u00e9n el placer de demonstrar el lujo que esas riquezas pod\u00edan deparar. El mercado de Buenos Aires no exig\u00eda durante este tiempo calidad, s\u00f3lo cosas que causaran impresi\u00f3n. En este frenes\u00ed las mujeres copiaban la moda de Par\u00eds, no s\u00f3lo la de buen gusto sino tambi\u00e9n la otra, y la luc\u00edan en los teatros y en los paseos. Los trajes eran muchas veces tan llamativos como para que un viajero dijera al visitar Buenos Aires en la \u00e9poca: &#8220;La sencillez, no es de buen gusto en las riberas del Plata&#8221;.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed como la boina, las alpargatas hab\u00edan sido tra\u00eddas por los vascos franceses y espa\u00f1oles alrededor de 1830. 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