{"id":1950,"date":"2026-09-09T07:33:00","date_gmt":"2026-09-09T07:33:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1950"},"modified":"2026-09-09T15:36:18","modified_gmt":"2026-09-09T15:36:18","slug":"mujeres-que-influenciaron-la-moda-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/mujeres-que-influenciaron-la-moda-argentina\/","title":{"rendered":"Mujeres que influenciaron la moda argentina"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/two-young-beautiful-smiling-blond-hipster-girls-trendy-summer-colorful-t-shirt-clothes-1-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1951\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/two-young-beautiful-smiling-blond-hipster-girls-trendy-summer-colorful-t-shirt-clothes-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/two-young-beautiful-smiling-blond-hipster-girls-trendy-summer-colorful-t-shirt-clothes-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/two-young-beautiful-smiling-blond-hipster-girls-trendy-summer-colorful-t-shirt-clothes-1-768x576.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/two-young-beautiful-smiling-blond-hipster-girls-trendy-summer-colorful-t-shirt-clothes-1-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/two-young-beautiful-smiling-blond-hipster-girls-trendy-summer-colorful-t-shirt-clothes-1-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/two-young-beautiful-smiling-blond-hipster-girls-trendy-summer-colorful-t-shirt-clothes-1-16x12.jpg 16w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En las grandes casas, como la de los Blaquier (despu\u00e9s residencia presidencial) y la de los Ortiz Basualdo o Anchorena, conviv\u00edan muchas familias. Las hijas casadas se reun\u00edan para elegir no solamente los vestidos sino tambi\u00e9n la ropa interior. A\u00f1o a a\u00f1o las enviadas por las principales casas francesas trataban de adecuarse a la mentalidad de las argentinas, que sol\u00edan considerar la ropa, sobre todo la interior, como demasiado avanzada. Adolfo Drago Mitre dir\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde: \u201cel influjo de Francia hab\u00eda transformado a la mujer en un dechado de elegancia, y tambi\u00e9n comenzaba a darle importancia a la instrucci\u00f3n y a su ingenio, algo comenzaba a cambiar, las abuelas de esas mujeres no se hab\u00edan destacado por su vocaci\u00f3n intelectual&#8230;\u201d. Pero, claro, ese grupo de elegantes viv\u00eda en Francia y hablaba y pensaba en franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Este grupo se convirti\u00f3 entonces en verdaderas directoras del gusto y de la moda, y en precursoras de lo que a\u00f1os despu\u00e9s hiciera el franc\u00e9s Gast\u00f3n Levy, agente que eleg\u00eda y tra\u00eda los \u00faltimos modelos y los g\u00e9neros, como tambi\u00e9n los comisionistas Claire Nougu\u00e9, Mayoral y Nol\u00edn, que preseleccionaban lo que llegaba al puerto. Esta forma de importar la moda, primero a trav\u00e9s de argentinas radicadas en Europa y despu\u00e9s con comisionistas, era casi necesaria, porque, aunque la importaci\u00f3n estaba abierta y se mantuvo as\u00ed hasta 1947, era muy dif\u00edcil la importaci\u00f3n legal por las largas demoras en el puerto y los tr\u00e1mites de entrada al pa\u00eds, que provocaban que lo importado perdiera vigencia. Enrique Artesiano, due\u00f1o de una de las casas de modas con cincuenta a\u00f1os de vigencia en Buenos Aires, dice: \u201cNo hab\u00eda otra forma de hacerlo, la moda debe hacerse e inmediatamente consumirse, por lo tanto, si quedaba detenida en la aduana, perd\u00eda vigencia y se pasaba de moda, entonces hab\u00eda que pasarla as\u00ed, siempre se pas\u00f3 as\u00ed y actualmente tambi\u00e9n&#8230;&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Este grupo de mujeres, tal vez las primeras con autoridad que podr\u00edan haberse convertido en dictadoras de la moda en Buenos Aires, porque sumaban a su elegancia una aproximaci\u00f3n a la cultura de su tiempo, lo fueron s\u00f3lo a medias porque estaban en Par\u00eds. Vemos as\u00ed que a lo largo de la historia de la moda en el R\u00edo de la Plata hay much\u00edsimas mujeres reconocidas por saber vestirse muy bien, y algunas pocas reconocidas por su audacia y originalidad, como por ejemplo Teresita Urquiza, quien con una personalidad avasallante se sal\u00eda de los carriles impuestos por Par\u00eds, ayudando con su actitud a sacudir la medida pacater\u00eda porte\u00f1a como cuando, cansada de ser puntualmente copiada, decidi\u00f3 adornar sus aros con racimos de guindas frescas.<\/p>\n\n\n\n<p>En general las mujeres de las clases dirigentes, temerosas de alterar el ideal social que se mantuvo por siempre en el R\u00edo de la Plata y que apunta m\u00e1s hacia las formas y los modales, desde\u00f1ando completamente por movilizadores los sentimientos profundos, ni siquiera tal vez llegaran a pensar en la posibilidad de transgredirlo. Dentro de este esquema, la manera de afirmar su condici\u00f3n femenina se daba a trav\u00e9s de la seducci\u00f3n que ejerc\u00edan eligiendo muy bien la ropa. Saber elegir con armon\u00eda y coherencia fue una cualidad que se dio tanto en las clases altas como en las clases medias que se vest\u00edan con modistas de barrio (aunque las primeras tambi\u00e9n se vest\u00edan con buenas modistas). Sin embargo, hasta ah\u00ed llegaban, sin atreverse a m\u00e1s. El ideal social estaba avalado, por un lado, por la visi\u00f3n masculina, porque los hombres, vestidos impecablemente a la inglesa ya que hab\u00edan importado sus costumbres y su forma de vida, no estaban muy dispuestos a permitir que la mujer a su lado desentonara en el conjunto; y, por otro, por la propia visi\u00f3n femenina que se remit\u00eda en todo momento a los hombres de la familia: maridos, padres, hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>La herencia de la pacater\u00eda de la mujer inglesa y de la envidia y el temor al rid\u00edculo espa\u00f1oles era una pesada carga para que la mujer argentina pudiera, apoy\u00e1ndose en el refinamiento franc\u00e9s, imponer una personalidad que llegara siquiera a hacer temblar a una sociedad con alto refinamiento est\u00e9tico, pero incapaz de permitir ning\u00fan tipo de audacias.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez encontremos un ejemplo en la descripci\u00f3n que hace la princesa Bibesco, autora de <em>Noblesse<\/em> <em>de<\/em> <em>Robe,<\/em> acerca de las maneras de comprar de un grupo de mujeres, seg\u00fan sus nacionalidades en una casa de modas francesa del 20. Nos dice en primer lugar refiri\u00e9ndose a una francesa: &#8220;ella compra eligiendo sola, sin marido, amante o amigo que la pueda influenciar, difiere de la inglesa, que est\u00e1 invariablemente acompa\u00f1ada de una o m\u00e1s amigas; de la mejicana, flanqueada por su familia completa; de la italiana, escoltada por su perro y su amante; de la rusa, que se hace seguir por su retratista, y de la argentina, que viene siempre con su marido&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La clase alta compraba entonces su ropa cuando viajaba y, en Buenos Aires, acud\u00eda a las muy buenas modistas y a las comisionistas, encargando tambi\u00e9n directamente a las casas de Par\u00eds o bien al grupo de sus amigas. La casa Doucet de Par\u00eds fue una de las primeras que se dio cuenta, antes de la guerra, de la importancia del mercado sudamericano, especialmente del argentino y, decidida a tener una representaci\u00f3n en Buenos Aires, envi\u00f3 a Mar\u00eda Elvira Brulier (entonces oficiala de Doucet) con una gerente y una vendedora, quienes se instalaron en el Plaza. El prestigio que Buenos Aires hab\u00eda ganado en Par\u00eds con el grupo de mujeres de alto poder adquisitivo que compraban, determin\u00f3 que las importantes casas mandaran como vimos a sus comisionistas. Sin embargo, esas mujeres que anualmente viajaban a Buenos Aires, al estallar la guerra, deciden radicarse en la Argentina, viajando casi todas juntas en el \u00faltimo barco que parti\u00f3 de Francia. En el grupo de reci\u00e9n llegados se pod\u00edan contar representantes de casi todas las especialidades de la moda: carteras, vestidos, sombreros, pieles; entre ellos lleg\u00f3 al pa\u00eds el peletero Marcel Kummer que se asocia con Mar\u00eda Elvira Brulier de Saint Guilhem, \u201cMadame Suzanne&#8221;, alquilando ambos un negocio. La clase media, en cambio, con m\u00faltiples y nuevos compromisos porque estaba en el poder, se guiaba por las grandes tiendas de modas, por los figurines y por los diarios que, como <em>La<\/em> <em>Naci\u00f3n,<\/em> le daban a la moda bastante espacio. Tambi\u00e9n encargaba a las modistas sus vestidos. Algunas de las mejores modistas de Buenos Aires y otras que, como vimos, hab\u00edan llegado al pa\u00eds durante la guerra, comenzaron a dedicarse con exclusividad a la alta costura.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las grandes casas, como la de los Blaquier (despu\u00e9s residencia presidencial) y la de los Ortiz Basualdo o Anchorena, conviv\u00edan muchas familias. Las hijas casadas se reun\u00edan para elegir no solamente los vestidos sino tambi\u00e9n la ropa interior. 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