{"id":1969,"date":"2026-09-15T07:46:00","date_gmt":"2026-09-15T07:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=1969"},"modified":"2026-09-16T16:48:35","modified_gmt":"2026-09-16T16:48:35","slug":"la-moda-argentina-en-los-anos-30","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/la-moda-argentina-en-los-anos-30\/","title":{"rendered":"La moda argentina en los a\u00f1os 30"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"689\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1024x689.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1970\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1024x689.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-300x202.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-768x516.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1536x1033.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-2048x1377.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La Argentina desperdici\u00f3 en esa \u00e9poca y en los a\u00f1os siguientes la magn\u00edfica oportunidad que se le presentaba. Al estallar la guerra en el a\u00f1o 1939 y perder los tradicionales mercados, qued\u00f3 en descubierto el grado de dependencia de la econom\u00eda hacia los productos europeos. Al dislocarse el sistema de comercio multilateral, en vez de volverse hacia s\u00ed misma buscando inspiraci\u00f3n apoyada en la incipiente industria textil para impulsar una moda nacional, decidi\u00f3 reorientar su comercio volviendo sus ojos a los Estados Unidos. Enrique Astesiano, heredero y continuador de una de las casas de modas con mayor volumen de ventas en Buenos Aires durante esta etapa, dice: \u201cA Buenos Aires no llegaba ninguna informaci\u00f3n; hac\u00edamos los vestidos en base a alg\u00fan figur\u00edn, pero no llegaba nada; entonces en el a\u00f1o 1943 me fui a Nueva York en un DC 3 y tard\u00e9 cinco d\u00edas en llegar por las numerosas escalas.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;All\u00e1 no s\u00f3lo se fabricaba, tambi\u00e9n hab\u00eda ideas y dos o tres casas importantes europeas como Mainbocher, que durante la guerra lideraban la moda (de ella traje la idea que tuvo tanto \u00e9xito en Buenos Aires de te\u00f1ir los zorros blancos al tono del vestido). Fueron muy atentos en mostrarme todas las colecciones y obtuve 600 dibujos, pero s\u00f3lo pude comprar por un valor de 500 d\u00f3lares cuando hab\u00eda llevado 20.000 d\u00f3lares para gastar. La respuesta era siempre la misma: Argen<em>tina<\/em> <em>all<\/em> <em>finisbed,<\/em> por el cambio en su situaci\u00f3n pol\u00edtica y su neutralidad. Al volver me qued\u00e9 en Per\u00fa y mostr\u00e9 los bocetos a nuestra clientela, que inclu\u00eda a la se\u00f1ora del Presidente, donde me hicieron los encargos. Al llegar a Buenos Aires mand\u00e1bamos por encomienda las valijas con la ropa, lo mismo hac\u00edamos a Venezuela, a Brasil y a Sud\u00e1frica. El liderazgo de nuestra moda era evidente. Ese liderazgo se perdi\u00f3 totalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Cuando de golpe se cortaron nuestros lazos con la moda de Europa, no pudimos aprovechar la coyuntura porque en la Argentina no \u00e9ramos creadores y, adem\u00e1s, aunque estaban La Emilia y Campomar, no se hab\u00eda desarrollado una industria textil fuerte para sostenernos, por eso tuvimos que irnos a los Estados Unidos. &#8220;En cuanto a las materias primas, si bien hab\u00eda quedado en nuestro pa\u00eds un gran stock que nos permit\u00eda confeccionar, no llegaba nada nuevo. Es entonces cuando en la \u00e9poca de la guerra comienzan a llegar los refugiados europeos y a fundar sus peque\u00f1as industrias, aprovechando su antigua experiencia textil; en ese momento nosotros, que trabaj\u00e1bamos siempre con lo importado, comenzamos a utilizar lo nacional. Se empezaron a usar unas sedas para c\u00f3ctel &#8216;Rosalba&#8217; y la conocida piel de tibur\u00f3n, una especie de gabardina que se empleaba al principio como tela para deportes distribuida por Blanquini Ferrier, que tambi\u00e9n lo hac\u00eda con una tela muy popular, similar a un cloqu\u00e9 que se llamaba &#8216;Ribouldengue&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Los comisionistas importantes como Levy y Nolin durante la guerra compraban a los textiles nacionales y lo distribu\u00edan directamente. Aunque tambi\u00e9n hab\u00eda muchos representantes y casas de art\u00edculos de sombreros, como Marcial Tupe y M\u00e1ximo y Nicol\u00e1s P\u00e9rez, que no se pod\u00edan surtir&#8221;. En Europa, mientras tanto, imperan las restricciones y surge una moda de t\u00edpo utilitario con \u201cg\u00e9neros de prestado y sombreros de nada&#8221;. Desaparecen en Par\u00eds lanas, sedas, linos, cueros y pajas. Es el momento de fabricar zapatos con suela de madera y corcho, y vestidos y sombreros &#8220;con lo que resta\u201d. Es muy posible que el moderno proceso de democratizaci\u00f3n de la moda haya tenido su comienzo cuando el esp\u00edritu creador franc\u00e9s, con todas sus relaciones cortadas con el extranjero y chocando por la falta de tejidos y de todas las industrias asociadas, decide hacer un esfuerzo en el a\u00f1o 1944 para ponerse al alcance de una clientela cada vez m\u00e1s amplia.<\/p>\n\n\n\n<p>Christian Dior es uno de los primeros en darse cuenta de que toda una \u00e9poca comenzaba a llegar a su fin cuando dice: \u201cLa moda debe descender a la calle\u201d. Antes de que esto ocurra el gran <em>coulurter<\/em> se permite un delirio y recibe la gran ovaci\u00f3n que estalla en un memorable desfile el 12 de febrero de 1947 en el 30 de Avenue Montaigne, provocando una total ruptura con una moda que hab\u00eda permanecido siete a\u00f1os invariable. Carmel Snow, directora del <em>Harper&#8217;s<\/em> <em>Bazar,<\/em> se levanta en la mitad del desfile para telegrafiar a Nueva York utilizando por primera vez la frase \u201csus vestidos tienen un <em>new<\/em> <em>look&#8217;.<\/em> Diorama, el vestido vedette que provoc\u00f3 la revoluci\u00f3n, necesit\u00f3 para destacar su fino talle y su l\u00ednea paracaidista 43 kilos de tejidos y 20 metros de lanita fina para su confecci\u00f3n. Hab\u00eda nacido una nueva l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p>En Buenos Aires la moda, influida por el militarismo de la \u00e9poca, instala el traje sastre azul, negro y gris como su favorito. Los severos sacos con hombreras van acompa\u00f1ados por faldas rectas o tableadas que paulatinamente se van acortando. En la primavera del a\u00f1o 1944est\u00e1n bajo la rodilla para llegar a\u00fan m\u00e1s cortas al a\u00f1o siguiente. De la colecci\u00f3n de Astesiano es un <em>tailleur<\/em> de grueso piqu\u00e9 blanco con cuello de <em>velours<\/em> azul y bieses del mismo material aplicados en los bordes de la falda, bolsillos y solapas, sumamente entallado y de largos faldones. Dos importantes botones cierran el saco. Para la noche las chicas m\u00e1s j\u00f3venes pod\u00edan usar un largo vestido de organiza blanca con amplia falda y aplicaciones de bieses de piqu\u00e9 formando ochos, escote peque\u00f1o y mangas pegadas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Argentina desperdici\u00f3 en esa \u00e9poca y en los a\u00f1os siguientes la magn\u00edfica oportunidad que se le presentaba. Al estallar la guerra en el a\u00f1o 1939 y perder los tradicionales mercados, qued\u00f3 en descubierto el grado de dependencia de la econom\u00eda hacia los productos europeos. 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