{"id":2017,"date":"2026-09-24T19:37:52","date_gmt":"2026-09-24T19:37:52","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=2017"},"modified":"2026-09-24T19:37:52","modified_gmt":"2026-09-24T19:37:52","slug":"el-estilo-luis-xvi-1774-1792","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/el-estilo-luis-xvi-1774-1792\/","title":{"rendered":"El estilo Luis XVI (1774-1792)"},"content":{"rendered":"<p>Las excavaciones en Pompeya y Herculano constituyeron un factor dominante en el desarrollo del estilo Luis XVI. Existi\u00f3 una clara tendencia hacia los motivos grecorromanos, entre los que figuraban las columnas d\u00f3ricas, los delfines, las m\u00e1scaras griegas y las hojas de acanto. Superficies de paneles planos de caoba o de \u00e9bano iban bordeadas de molduras de bronce o lat\u00f3n. Las molduras exquisitas de bronce dorado y la marqueter\u00eda fueron rasgos caracter\u00edsticos de este estilo, cuya nota dominante es la simplicidad de forma. Los principales mueblistas del per\u00edodo fueron Riesener, R\u00f6ntgen, Carlin, Petit, Beneman y Georges Jacob. Gouthi\u00e8re y Thomire se hicieron c\u00e9lebres por el delicado trabajo de sus molduras. Juan Bautista Huet es el m\u00e1s destacado dise\u00f1ador de tapicer\u00edas y <em>toiles de Jouy<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo de Luis XVI fue prol\u00edfico en la producci\u00f3n de nuevos dise\u00f1os de muebles basados en las excavaciones de Pompeya y Herculano. La nube de cenizas del Vesubio que enterr\u00f3 a estas dos ciudades en el a\u00f1o 79 a. de J. C. las preserv\u00f3, as\u00ed como a sus habitantes, para la posteridad. Templos, edificios p\u00fablicos, caminos, tiendas y villas se encontraban en excelente estado de conservaci\u00f3n. Descubiertas en 1708, Pompeya y Herculano continuaron siendo objeto de atentos estudios arqueol\u00f3gicos durante los siglos XVIII y XIX. Sus hermosas villas, con sus frescos, columnas, bronces y cer\u00e1micas, cautivaron la imaginaci\u00f3n de arquitectos y eruditos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1750 a 1760, arquitectos como Gabriel, Delafosse y Soufflot, y conocidos escritores entre los que se contaban Caylus, Piranesi y Winckelmann, desplegaron la vida romana ante los ojos de los franceses. La arqueolog\u00eda se puso de moda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto los dise\u00f1adores y los decoradores siguieron a los arquitectos y abandonaron la florida ornamentaci\u00f3n del per\u00edodo rococ\u00f3, que muchos franceses no hab\u00edan llegado a aceptar del todo. Escarnecidas por arquitectos tan distinguidos como Blondel y Cochin, las generosas curvas del estilo rococ\u00f3 comenzaron a dar paso a la moderaci\u00f3n y a la limitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1763, el inter\u00e9s despertado por los nuevos descubrimientos era tan grande que los mueblistas franceses se adue\u00f1aron de las formas antiguas y las utilizaron para construir nuevos dise\u00f1os. Pero hasta el reinado de Luis XVI, que comenz\u00f3 en 1774, no se reunieron los motivos acumulados, dando lugar a una nueva tendencia decorativa que se conoce con el nombre de estilo Luis XVI. Los estilos de transici\u00f3n creados en el per\u00edodo comprendido entre los \u00faltimos a\u00f1os del reinado de Luis XV y los primeros del de Luis XVI fueron una combinaci\u00f3n de las curvas Luis XV y las nuevas l\u00edneas cl\u00e1sicas. Las sillas, por ejemplo, combinaban brazos y frentes curvos con respaldos rectos. Las sillas <em>cabriolet<\/em> se hac\u00edan con los respaldos huecos para acomodar el <em>panier<\/em> o tontillo que llevaban las se\u00f1oras elegantes. (Los <em>paniers<\/em> eran una especie de cestas huecas que se llevaban en la cintura y se sujetaban con huesos de ballena.) La silla <em>berg\u00e8re<\/em> segu\u00eda siendo popular. Otros dise\u00f1os eran la silla de respaldo oval, que con frecuencia llevaba un peque\u00f1o nudo o lazada en la parte alta, y la silla de respaldo en forma de lira, basada en el instrumento musical griego.<\/p>\n\n\n\n<p>En el desarrollo del estilo Luis XVI, los mueblistas franceses eliminaron el aspecto curvil\u00edneo del per\u00edodo de Luis XV para adherirse a una simplicidad que casi llegaba a la austeridad. Las superficies planas enmarcadas con molduras delicadas fueron uno de los rasgos caracter\u00edsticos de este estilo. Planchas de madera sin decorar, especialmente caoba, se utilizaron para las c\u00f3modas, los <em>bureaux<\/em> y las mesas. Su \u00fanico adorno lo constitu\u00eda una fina moldura de bronce o de lat\u00f3n, o una estrecha moldura de madera, bien trabajadas y en peque\u00f1a escala. La mayor\u00eda de los paneles, particularmente en las c\u00f3modas, eran rectangulares. A veces iba un dibujo circular u ovalado en el centro de un panel rectangular. Otra caracter\u00edstica de este estilo fue el difundido empleo de las monturas doradas, muchas de las cuales eran lo bastante exquisitas como para poder figurar junto a la obra de los grandes orfebres. La marqueter\u00eda fue otra especialidad del per\u00edodo, consistiendo a veces en ramos de flores o guirnaldas de hojas, o estilizaciones geom\u00e9tricas encerrando un dibujo floral. Una de las grandes realizaciones de la ebanister\u00eda en el siglo XVIII sigue siendo ampliamente copiada.<\/p>\n\n\n\n<p>El laqueado chino tambi\u00e9n estaba de moda. Entre los mueblistas famosos por su exquisito trabajo de laqueado se encontraba Martin Carlin, cuyos dise\u00f1os se caracterizaron por una gran delicadeza y una elegancia extrema. Utiliz\u00f3 el \u00e9bano con profusi\u00f3n, consider\u00e1ndolo como un excelente contraste para las guirnaldas, festones y lazos dorados con los que embellec\u00eda sus piezas. En ocasiones utiliz\u00f3 varias maderas, combin\u00e1ndolas con placas de porcelana o de bronce.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal mueblista del per\u00edodo de Luis XVI fue Riesener, quien pas\u00f3 a ser <em>\u00e9b\u00e9niste<\/em> real y jefe despu\u00e9s de la muerte de su maestro, Oeben, que hab\u00eda sido <em>\u00e9b\u00e9niste<\/em> real con Luis XV. Debemos decir que estos dos hombres, los verdaderos creadores de los estilos Luis XV y Luis XVI, fueron ambos nacidos fuera de Francia. Oeben, con su disc\u00edpulo Riesener, cre\u00f3 el famoso escritorio de Luis XV. Terminado en 1769, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Oeben, fue firmado por Riesener. El escritorio, considerado como una [fragmento incompleto en el original]. Sus mesitas para la lectura o la escritura estuvieron muy solicitadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El arte de la cerrajer\u00eda alcanz\u00f3 su mayor altura durante este per\u00edodo. Riesener y David R\u00f6ntgen, <em>\u00e9b\u00e9niste<\/em> de Mar\u00eda Antonieta, no tuvieron rival en sus bellos dise\u00f1os. Y hasta el propio Luis XVI se vio atacado por esta fiebre. A pesar de su car\u00e1cter de aficionado, se le consider\u00f3 como un gran cerrajero. Piezas mec\u00e1nicas aparecieron por esta \u00e9poca, as\u00ed como muebles combinados. Los primeros eran muebles con resortes que abr\u00edan departamentos secretos o alzaban o bajaban superficies de trabajo. Los segundos consist\u00edan en una combinaci\u00f3n de mesas para escribir o trabajar, muchas de las cuales eran obra de David R\u00f6ntgen.<\/p>\n\n\n\n<p>Los trincheros y las <em>commodes-dessertes<\/em>, usadas como aparadores, estaban de moda. Estos se hac\u00edan en caoba o \u00e9bano con molduras de bronce que enmarcaban los lisos paneles de madera. Algunas de estas superficies se embellec\u00edan con monturas doradas. Los tableros de estas c\u00f3modas sol\u00edan emplearse para colocar en ellas la porcelana fina o piezas de plata dorada.<\/p>\n\n\n\n<p>El juego fue uno de los pasatiempos favoritos del per\u00edodo, y la <em>bouillotte<\/em>, un juego popular. Lo jugaban de tres a cinco jugadores en una mesa circular que generalmente ten\u00eda un tablero de m\u00e1rmol rodeado de una galer\u00eda met\u00e1lica. La mesa era de caoba con patas ahusadas. Una especialidad popular del per\u00edodo fue la <em>ath\u00e9nienne<\/em>, un antiguo tr\u00edpode pompeyano con un cuenco encima, generalmente de \u00f3nice o de alguna otra piedra preciosa, utilizado para quemar perfume. Las mesas <em>jardini\u00e8re<\/em> para plantas tambi\u00e9n estuvieron en boga, as\u00ed como las mesas movibles. Estas mesitas, generalmente de forma circular y montadas sobre un pie central, se utilizaban para servir el almuerzo, el t\u00e9 o el caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Thomire, [fragmento incompleto en el original] cuyo trabajo constitu\u00eda el compendio de la elegancia. En una \u00e9poca consagrada al culto a la frivolidad, no debe sorprender que se prestara gran atenci\u00f3n a un art\u00edculo decorativo como la <em>cassolette<\/em> (vaso de esencia o pebetero). De este modo se manten\u00edan alejados los malos olores de las delicadas narices de los ocupantes de los salones del per\u00edodo de Luis XVI. Pero, desgraciadamente para ellos, el olor de la libertad era demasiado fuerte para neutralizarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un gran n\u00famero de dise\u00f1os llevaban incorporados anaqueles en los que se pudieran exponer colecciones de porcelana ex\u00f3tica o adornos preciosos. La <em>vitrine<\/em>, dise\u00f1ada para colocar porcelanas, sol\u00eda ir superpuesta a una c\u00f3moda o una mesa para que su contenido pudiera ser admirado. Muchos dise\u00f1os llevaban placas de porcelana, en particular las realizadas en las f\u00e1bricas de S\u00e8vres, y los medallones jaspeados azul y blanco creados en las f\u00e1bricas de Josiah Wedgwood en Inglaterra. Paneles de porcelana pintada se usaban frecuentemente para decorar mesitas de escritura o de trabajo destinadas a las habitaciones de una dama.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las excavaciones en Pompeya y Herculano constituyeron un factor dominante en el desarrollo del estilo Luis XVI. 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