{"id":2030,"date":"2026-10-05T07:12:00","date_gmt":"2026-10-05T07:12:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=2030"},"modified":"2026-10-05T15:14:41","modified_gmt":"2026-10-05T15:14:41","slug":"el-boom-de-las-casas-de-modas-en-buenos-aires-1930-1949","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/el-boom-de-las-casas-de-modas-en-buenos-aires-1930-1949\/","title":{"rendered":"El \u201cboom\u201d de las casas de modas en Buenos Aires (1930-1949)"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"689\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1-1024x689.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2031\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1-1024x689.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1-300x202.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1-768x516.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1-1536x1033.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1-2048x1377.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/rear-view-asian-woman-walking-along-street-grayscale-1-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al a\u00f1o siguiente se presentan en un desfile (realizado el 12 de octubre en el Hotel Alvear) modelos para el d\u00eda a mitad de la rodilla de l\u00edneas muy angostas, mangas pegadas con hombreras y detalles de importantes drapeados en la cadera que terminaban con lazo atr\u00e1s. Como hab\u00eda ocurrido a principio de siglo, en que los severos trajes sastre se acompa\u00f1aban con ex\u00f3ticos sombreros, durante la d\u00e9cada del 40 una vez m\u00e1s las mujeres subrayaban su femineidad vali\u00e9ndose de coloridos sombreros donde la fantas\u00eda aparec\u00eda en forma de plumas, p\u00e1jaros, flores y mariposas, y la osad\u00eda de los turbantes canasta que impone Carmen Miranda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bordados en canutillos y azabaches, los de piedra y cristales sobre encajes y los realizados en tul necesitaban de las h\u00e1biles manos de las bordadoras argentinas. \u00c9stas eran verdaderas artesanas de la \u00e9poca para atrapar en los trajes de noche la necesidad de lujo y evasi\u00f3n siempre presentes en toda \u00e9poca de crisis. El alto grado de especializaci\u00f3n de las bordadoras qued\u00f3 demostrado durante la guerra cuando, al no conseguirse encaje, se tiraban para hacerlo los hilos de los g\u00e9neros y se rebordeaban a m\u00e1quina a base de un dibujo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la guerra los trajes sastre se vuelven femeninos: talles estrechos con sacos de variadas formas ajustados al talle. En lo de Maggy Rouff el ajuste se logra por una doble hilera de botones, chalecos bordados con trencillas atenuaban la severidad del corte. En cambio, Molyneux mostraba una l\u00ednea completamente nueva de sacos largos &#8220;Byron\u201d y otros como boleros ajustados que apenas sobrepasan el talle sobre faldas derechas o c\u00f3nicas. Este activo trabajo de los modistos franceses les permite recuperar los mercados perdidos en 1939, y todo vuelve a sus antiguos carriles con el new look de Christian Dior.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la renovaci\u00f3n total de la moda, los tapados comenzaron a tener gran metraje de tela, y las faldas se usaban sumamente anchas en los vestidos de las mujeres j\u00f3venes, mientras las de m\u00e1s edad las usaban angostas en los tailleurs. Se impone la moda Gilda de jerseys drapeados y envolventes para los vestidos y un color dominante: el brique. En Buenos Aires, la revista Par\u00eds en Am\u00e9rica, en su n\u00famero 4 del a\u00f1o 1948 aclara que las mujeres argentinas \u201cdeben usar el vestido adecuado para las tardes al aire: ni demasiado sencillo ni demasiado de vestir&#8221;. La moda por supuesto digitada para una mujer que deb\u00eda ser &#8220;formal\u201d en una sociedad que aplaud\u00eda, seg\u00fan Caras y Caretas: \u201cLa previsi\u00f3n de las autoridades del Jockey Club, que haciendo gala de psicolog\u00eda interpretan los sentimientos del momento. La vida no puede detenerse (&#8230;) s\u00f3lo es cuesti\u00f3n de guardar las formas y la tribuna para los socios de luto (&#8230;) evitar\u00e1 la censura de la gente que puede divertirse abiertamente&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la formalidad, las blusas de atrevidos escotes asim\u00e9tricos que dejaban al descubierto los hombros eran un complemento indispensable para la hora del c\u00f3ctel. Las audacias resaltaban por las melenas y el pelo corto peinado hacia adelante, enmarcado por anchas cejas. Aunque el <em>new<\/em> <em>look<\/em> lleg\u00f3 r\u00e1pidamente a la Argentina, sabemos a trav\u00e9s de la cr\u00f3nica del n\u00famero 4 de la revista <em>Galas<\/em> del a\u00f1o 1950cu\u00e1l fue su destino: &#8220;Hace dos a\u00f1os los modistos, inspirados precisamente en los impresionistas y en la moda de principios de siglo, quisieron introducir la falda amplia y larga (a 27 cent\u00edmetros del suelo), pero la mujer moderna la acept\u00f3 nada m\u00e1s que como novedad\u201d para volver, hacia el fin de la d\u00e9cada, a las curvas femeninas de Jacques Fath.<\/p>\n\n\n\n<p>A las tradicionales casas que funcionaban en la d\u00e9cada del 20como Moussion que, abierta desde los primeros a\u00f1os del siglo se muda en 1915 a Callao y Sarmiento, Carrau, Jean et Andr\u00e9, Saint F\u00e9lix, Campana, Astesiano, Margaine Cherruit, Madame Suzanne, Palau, Fortuni, Henriette, Gath &amp; Chaves, se suma la nueva e importante casa de Paula Naletoff.<\/p>\n\n\n\n<p>De origen ruso, Paula Naletoff hab\u00eda llegado a nuestro pa\u00eds en 1928 desde Belgrado, donde ten\u00eda una casa de modas. Desde el a\u00f1o 1934, en que abre su negocio en un departamento sobre la calle San Mart\u00edn, influye durante cinco d\u00e9cadas en la moda de Buenos Aires con sus espl\u00e9ndidos vestidos de <em>soir\u00e9e.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juana Palmou, su primera oficiala desde entonces y actualmente, junto a Elvira Alonso, continuadora de la casa, nos cuenta: \u201cPaula Naletoff comenz\u00f3 siendo modelista, es decir interpretando los modelos que Nolin y otras casas de Buenos Aires le daban. Digo interpretaba porque pon\u00eda su idea apoyada en una gran imaginaci\u00f3n, no era copista. &#8220;En 1935 comenz\u00f3 a crear directamente para sus clientas y fue afianz\u00e1ndose cada vez m\u00e1s hasta llegar a ser uno de los nombres m\u00e1s prestigiosos de Buenos Aires. En los a\u00f1os 60, si bien las casas de alta costura fueron achic\u00e1ndose y algunas desaparecieron, la nuestra continu\u00f3 en Cerrito 1167, tercer piso, para despu\u00e9s mudarnos a nuestra actual direcci\u00f3n en Paraguay 684, 5o piso.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al a\u00f1o siguiente se presentan en un desfile (realizado el 12 de octubre en el Hotel Alvear) modelos para el d\u00eda a mitad de la rodilla de l\u00edneas muy angostas, mangas pegadas con hombreras y detalles de importantes drapeados en la cadera que terminaban con lazo atr\u00e1s. 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