{"id":2066,"date":"2026-10-12T21:28:06","date_gmt":"2026-10-12T21:28:06","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=2066"},"modified":"2026-10-26T21:30:07","modified_gmt":"2026-10-26T21:30:07","slug":"chanel-dior-y-mas-alla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/chanel-dior-y-mas-alla\/","title":{"rendered":"Chanel, Dior y m\u00e1s all\u00e1"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"626\" height=\"517\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/c-13.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2067\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/c-13.jpg 626w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/c-13-300x248.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/c-13-15x12.jpg 15w\" sizes=\"(max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Gabrielle Chanel consideraba que los vestidos de Poiret ten\u00edan m\u00e1s de disfraz que de prenda, y un n\u00famero creciente de mujeres parec\u00eda estar de acuerdo con ella. Seg\u00fan cita Paul Morand en su libro <em>L&#8217;Allurc<\/em> <em>dc<\/em> <em>Chancl,<\/em> la dise\u00f1adora opinaba que \u201cla excentricidad estaba muriendo; y, por cierto, espero haber ayudado a matarla\u201d. Poniendo el dedo en la llaga, Chanel a\u00f1ad\u00eda que no era dif\u00edcil llamar la atenci\u00f3n vestida de Scherezade, pero que un vestidito negro era demostrativo de m\u00e1s clase. Chanel opinaba que \u201cla extravagancia mata la personalidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea cual sea la verdad de estas afirmaciones, es indiscutible que Chanel situ\u00f3 a la moda en el siglo xx, maniobra \u00e9sta que se vio precipitada por los cambios sociales. Durante la I Guerra Mundial, las mujeres trabajaron en las f\u00e1bricas y en el campo, y se acostumbraron progresivamente a utilizar uniformes. Al finalizar la guerra, mal alimentadas pero resistentes, estaban poco dispuestas a regresar al antiguo rol de ama de casa diosa; adem\u00e1s, muchas de ellas hab\u00edan perdido a sus maridos y sus novios en la contienda. \u00c9sta fue tambi\u00e9n la era del autom\u00f3vil, que dio lugar a un enfoque m\u00e1s pr\u00e1ctico de la vida: pelo corto, faldas por encima de la rodilla y abrigos de <em>tweed<\/em> para ir en coche. Las mujeres se volvieron menos femeninas a ojos vista; Chanel y otros modistos, como, por ejemplo, Jean Patou, abrazaron y realzaron el estilo andr\u00f3gino.<\/p>\n\n\n\n<p>Con su proverbial ingenio y su habilidad para mezclarse con la gente adecuada, Coco encaja perfectamente en nuestra historia alternativa de la moda, la que pone de relieve el poder del marketing. Ciertamente, no debemos dejar de mencionar su perfume y que era notorio por tratarse de la primera fragancia descaradamente sint\u00e9tica, lo cual contribuy\u00f3 a forjar su imagen de modernidad. Seg\u00fan Fran\u00e7ois Badout, incluso en la actualidad el perfume, \u201cuna aut\u00e9ntica mina de oro, contin\u00faa (en su presentaci\u00f3n m\u00e1s condensada) propagando el estilo, el encanto y la repercusi\u00f3n de una personalidad (que se halla) a la altura de la de Picasso, la de Stravinsky o la de Cocteau (&#8230;)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Elsa Schiaparelli fue una formidable competidora d Chanel en los a\u00f1os previos a la guerra, pero su marca no result\u00f3 ser tan resistente al paso del tiempo como la de Cocc (aunque, reconozc\u00e1moslo, pocas lo han sido). Salvador Dali colabor\u00f3 en el dise\u00f1o de algunas de las prendas de Schiaparelli, principalmente con un estampado que mostraba una atrevida langosta, y tambi\u00e9n en el dise\u00f1o del curvil\u00edneo frasco del perfume de la dise\u00f1adora, Shocking, supuestamente modelado tomando como modelo el busto de la actriz Mae West. Desafortunadamente, estos cupos de publicidad no fueron capaces de mantener a flote el negocio de Schiaparelli durante los oscuros a\u00f1os cuarenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por descontado, la guerra provoc\u00f3 un cambio generalizado. Aunque en el Par\u00eds ocupado surgieron algunas casas de moda, como por ejemplo Jacques Fath o Nina Ricci, la atenci\u00f3n se desvi\u00f3 hacia Estados Unidos. Hasta ese momento, las mujeres norteamericanas modernas compraban los caros atuendos importados de Par\u00eds, o bien encargaban en su propio pa\u00eds copias m\u00e1s asequibles de los mismos. Ya antes de la guerra, los confeccionistas de la S\u00e9ptima Avenida de Nueva York hab\u00edan comenzado a experimentar con tejidos sint\u00e9ticos, con t\u00e9cnicas de producci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pidas y con prendas ligeras e intercambiables. Este proceso se aceler\u00f3 durante la d\u00e9cada de los cuarenta, y Nueva York se convirti\u00f3 en la cuna del <em>pr\u00eat-\u00e0-porter. <\/em>Cuando la paz volvi\u00f3 a instaurarse, la hegemon\u00eda de Par\u00eds como capital mundial de la moda estaba siendo desafiada. Por vez primera, la moda no era un coto reservado a una \u00e9lite acomodada.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no significaba que Par\u00eds hubiese renunciado a su prominente posici\u00f3n; la d\u00e9cada de los cincuenta fue testigo del advenimiento de Dior, cuyo fervor por la publicidad sobrepasaba al de sus predecesores. Adem\u00e1s de un dise\u00f1ador visionario, el inventor del <em>new<\/em> <em>look<\/em> era una m\u00e1quina de hacer dinero; Dior lanz\u00f3 su primer perfume al mercado en 1947 e inaugur\u00f3 su tienda de <em>pr\u00eat-\u00e0-porter<\/em> en Nueva York en 1948. A finales de la d\u00e9cada, vendi\u00f3 la licencia de su marca para ser utilizada en una gama de medias y en otra de corbatas, e inaugur\u00f3 sucursales de su casa por todo el mundo. En el momento de su prematuro fallecimiento, ocurrido en 1957, la casa Dior ten\u00eda m\u00e1s de mil empleados, algo completamente inaudito para un modisto hasta ese momento. En una ocasi\u00f3n, Dior coment\u00f3 (seg\u00fan cita Erner): \u201cYa conoc\u00e9is la moda: un d\u00eda se consigue el \u00e9xito, al d\u00eda siguiente se baja a los infiernos\u201d; y a\u00f1ad\u00eda: \u201cConozco un mont\u00f3n de recetas, que me pueden ser de utilidad alg\u00fan d\u00eda. iJam\u00f3n Dior? \u00bfRosbif Dior? \u00bfQui\u00e9n sabe?\u201d. As\u00ed pues, no es sorprendente que, en la actualidad, la marca Dior sea propiedad del imperio LVMH (Louis Vuitton M\u00f6et Hennessy), que representa la m\u00e1xima expresi\u00f3n del lujo como gran negocio.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de Dior, la dictadura de la marca tom\u00f3 posesi\u00f3n del sector. Incluso en la d\u00e9cada de los sesenta, cuando la moda se democratiz\u00f3 y todo el mundo reclamaba el derecho a tener estilo propio, los especialistas en marketing tuvieron la sart\u00e9n por el mango. Cuando se le preguntaba a Mary Quant si fue ella o el dise\u00f1ador franc\u00e9s Andr\u00e9 Courr\u00e8ges quien invent\u00f3 la minifalda, la dise\u00f1adora respond\u00eda magn\u00e1nimamente: \u201cNinguno de los dos; la calle invent\u00f3 la minifalda\u201d. Sin embargo, Quant fue una de los muchos dise\u00f1adores que convirtieron la cultura juvenil de los a\u00f1os sesenta en beneficios, con considerable \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro de estos dise\u00f1adores, en una escala completamente diferente, fue Pierre Cardin, para quien la propagaci\u00f3n de la marca era casi una cruzada personal. Naturalmente, como protegido de Christian Dior, Cardin se percat\u00f3 tempranamente del declive de la alta costura y reconoci\u00f3 el potencial del <em>pr\u00e9t-\u00e0-porter<\/em> (prendas listas para llevar). Abri\u00f3 dos tiendas, una llamada Eva y otra Ad\u00e1n; exigi\u00f3 (y le fue concedido) un <em>corner<\/em> reservado en exclusiva para su marca en los grandes almacenes Parisinos Le Printemps. Mimado por los medios de comunicaci\u00f3n, sigui\u00f3 el ejemplo de Dior y vendi\u00f3 licencias sobre propia identidad (que se torn\u00f3 progresivamente m\u00e1s come cial) de tal modo que, en la actualidad, m\u00e1s de ochociento productos en todo el mundo llevan su nombre. En su libro Th <em>End<\/em> <em>of<\/em> <em>Fashion,<\/em> Teri Agins comenta: \u201cSiempre hab\u00eda un fabricante en alg\u00fan lugar dispuesto a pegar la etiqueta &#8216;Pierre Cardin&#8217; en secadores de pelo, despertadores, bid\u00e9s y sartenes. Cardin afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n: &#8216;Mi nombre es m\u00e1s importante que yo mismo\u201d. Agins contin\u00faa, citando a Henri Berghauer, quien colabor\u00f3 en la gesti\u00f3n del imperio Cardin durante la d\u00e9cada de los cincuenta: \u201cPierre se dio cuenta muy pronto de que prefer\u00eda ser una marca antes que un dise\u00f1ador, de que quer\u00eda ser Renault\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la estrategia comercial de Cardin dio como resultado una inmensa fortuna personal, tambi\u00e9n socav\u00f3 el concepto de exclusividad que es el valor central de cualquier marca de lujo. La marca Cardin languidece en el purgatorio de lo pasado de moda desde la d\u00e9cada de los noventa, y s\u00f3lo ahora empieza a vislumbrar el primer rayo de esperanza de un posible resurgir. El futuro de la marca podr\u00eda depender de la capacidad del dise\u00f1ador (de 82 a\u00f1os de edad en el momento de redactar el presente libro) para vender su negocio, aunque parece ser que los posibles compradores se han echado atr\u00e1s ante el precio de venta, cifrado en 400 millones de euros, seg\u00fan menciona el diario franc\u00e9s <em>Le<\/em> <em>Monde<\/em> en su art\u00edculo \u201cL&#8217;homme d&#8217;affaires chercherait \u00e0 vendre son empire\u201d (2 de octubre de 2004). Este mismo art\u00edculo sugiere que las licencias de Cardin contin\u00faan generando unos ingresos anuales cercanos a los treinta y seis millones de euros. Con un volumen de negocio tal, Cardin puede permitirse desestimar las opiniones de quienes acusan a su marca de estar pasada de moda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se habla de las marcas de moda de la d\u00e9cada de los sesenta (e incluso de la de los setenta), es inevitable mencionar a Yves Saint Laurent. Sucesor de Dior en sus inicios, Saint Laurent se desmarc\u00f3 tempranamente para seguir su propio camino, y pronto se hizo evidente que pod\u00eda estar en misa y repicando al mismo tiempo. Saint Laurent fue aclamado como genio de la alta costura por los cronistas de la pasarela, al tiempo que atra\u00eda a la clientela a su tienda de <em>\u201cpr\u00e9l-\u00e0-porter<\/em> de lujo\u201d, Yves Saint Laurent Rive Gauche, ubicada en el distrito parisino de Saint Germain. Saint Laurent tambi\u00e9n era un entusiasta de las licencias, pero, junto con Pierre Berg\u00e9 (su socio en el negocio), ejerci\u00f3 un mayor control sobre la calidad de los productos del que en su d\u00eda ejerciera Cardin. Su mayor \u00e9xito fue un perfume, Opium, que fue lanzado al mercado en 1978 y que sigue siendo popular hoy en d\u00eda.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabrielle Chanel consideraba que los vestidos de Poiret ten\u00edan m\u00e1s de disfraz que de prenda, y un n\u00famero creciente de mujeres parec\u00eda estar de acuerdo con ella. Seg\u00fan cita Paul Morand en su libro L&#8217;Allurc dc Chancl, la dise\u00f1adora opinaba que \u201cla excentricidad estaba muriendo; y, por cierto, espero haber ayudado a matarla\u201d. 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