{"id":2072,"date":"2026-10-14T21:40:59","date_gmt":"2026-10-14T21:40:59","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=2072"},"modified":"2026-10-26T21:44:31","modified_gmt":"2026-10-26T21:44:31","slug":"la-moda-de-poirel-sube-la-apuesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/la-moda-de-poirel-sube-la-apuesta\/","title":{"rendered":"La moda de Poirel sube la apuesta"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"626\" height=\"351\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Q-48.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2073\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Q-48.jpg 626w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Q-48-300x168.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Q-48-18x10.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La \u00fanica constante de la moda es el cambio constante. A pesar dc que Worth dej\u00f3 su negocio en las h\u00e1biles manos de sus dos hijos, Gast\u00f3n y Jean Philippe, su marca no pudo mantenerse eternamente a la vanguardia del estilo. Esto no significa que no fuese un negocio duradero: en el a\u00f1o 1900, el stand Worth de la Exposici\u00f3n Universal de Par\u00eds hizo el agosto, y el nombre de Worth sigui\u00f3 sonando hasta bien entrada la d\u00e9cada de los veinte; incluso en 1925 fue comercializado un perfume con la marca Worth. Para entonces, sin embargo, el testigo ya hab\u00eda cambiado de manos no s\u00f3lo una, sino dos veces.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven dise\u00f1ador Paul Poiret, reclutado para la Maison Worth por Jean Philippe, comenz\u00f3 tempranamente a desafiar los restringidos estilos de sus maestros. Hijo de un comerciante de tejidos, Poiret se inici\u00f3 en el negocio como aprendiz en casa de un fabricante de sombrillas; en su tiempo libre, empez\u00f3 a utilizar la seda con la que se fabricaban las sombrillas para vestir a mu\u00f1ecas con sus dise\u00f1os experimentales. Poiret quer\u00eda liberar a las mujeres de las complicadas estructuras que obstaculizaban La parte superior del cuerpo; finalmente, elimin\u00f3 el cors\u00e9 de una vez por todas, revolucionando la indumentaria femenina. Como comenta Fran\u00e7ois Baudor en su libro <em>La<\/em> <em>moda<\/em> <em>dcl<\/em> <em>si<\/em>glo <em>xx<\/em>:&#8221;(antes de Poirct) ninguna mujer a la moda pod\u00eda abrocharse su caparaz\u00f3n o librarse de \u00e9l sin la ayuda de otra persona. Las mujeres tuvieron que esperar a la aparici\u00f3n de Poiret para utilizar prendas que pudieran ponerse por s\u00ed mismas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurre a menudo, los Worth no estaban preparados para abrazar las radicales ideas de Poiret y, en 1904, \u00e9ste inaugur\u00f3 su propia tienda en la Rue du Faubourg Saint Honor\u00e9. En los a\u00f1os posteriores, Poiret modificar\u00eda para siempre la silueta de la indumentaria femenina: en primer lugar, hizo una interpretaci\u00f3n personal de la l\u00ednea Imperio, consistente en largos vestidos rectos que ca\u00edan a partir de una cintura elevada, poniendo de relieve el busto; m\u00e1s adelante, cre\u00f3 la falda trabada, que ten\u00eda un patr\u00f3n tan recto y estrecho que quien la vest\u00eda s\u00f3lo pod\u00eda dar pasos min\u00fasculos, lo que en cierto modo contradec\u00eda sus proclamas acerca de la libertad que sus prendas otorgaban a las mujeres. Inspir\u00e1ndose en las fantas\u00edas orientales y en los ex\u00f3ticos Ballets Rusos, Poiret dise\u00f1\u00f3 variaciones del kimono y de los pantalones holgados que llevaban las odaliscas de los harenes. Estos \u00faltimos causaron sensaci\u00f3n, ya que no se esperaba que fuesen las mujeres quienes llevasen los pantalones, ni en la moda ni en las relaciones personales. Poiret prosigui\u00f3 hasta desdibujar la frontera entre el arte y la moda: contrat\u00f3 a pintores como Georges Lapape y Raoul Dufy para ilustrar sus cat\u00e1logos, y decor\u00f3 su tienda en un estilo que anticipaba el <em>art<\/em> <em>d\u00e9co.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que su predecesor Worth, Poiret enfocaba la promoci\u00f3n de sus productos de una manera pr\u00e1ctica a la par que sofisticada. Poiret escogi\u00f3 la fragancia y dise\u00f1\u00f3 el frasco, el envoltorio y la campa\u00f1a promocional. Ese mismo a\u00f1o, organiz\u00f3 una espl\u00e9ndida fiesta llamada \u201cLas mil y dos noches\u201d, un extravagante espect\u00e1culo de disfraces al que los invitados acudieron vestidos como la realeza persa o como las cohortes de Scherezade; el propio dise\u00f1ador se puso para la ocasi\u00f3n un atrevido turbante dorado. Los nombres m\u00e1s en boga de toda Europa estaban all\u00ed, junto con escogidos miembros de la prensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Poiret abri\u00f3 boutiques de marca con su nombre en las principales ciudades francesas, organiz\u00f3 desfiles itinerantes y dise\u00f1\u00f3 vestidos para la actriz Sarah Bernhardt, su musa favorita de entre las celebridades. No obstante, no todos los esfuerzos promocionales deI modisto iban dirigidos hacia s\u00ed mismo. En el a\u00f1o dorado de 1911, inaugur\u00f3 un taller en el que se formaba a muchachas parisinas de \u201cor\u00edgenes modestos\u201d en la fabricaci\u00f3n de tejidos, alfombras, pantallas de l\u00e1mparas y otros accesorios para el hogar, que se comercializaban en una boutique y en algunos grandes almacenes bajo la submarca Martina, en honor a la hija m\u00e1s joven de Poiret.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su talento, de su destreza para el marketing y de su influencia, Poiret no pudo detener la marcha inexorable de la moda. Su estrella comenz\u00f3 a apagarse tras la I Guerra Mundial, y hacia la d\u00e9cada de los veinte, se hallaba enzarzado en una amarga rivalidad con la mujer que se convertir\u00eda en el icono de la moda de la \u00e9poca, Gabrielle \u201cCoco\u201d Chanel. Seg\u00fan observa Guillaume Erner en su libro <em>V\u00edctimas<\/em> <em>de<\/em> <em>la<\/em> <em>moda, <\/em>Poiret se refer\u00eda a Coco como la \u201cinventora de la miseria\u201d. Una noche, al toparse con Chanel, vestida con su conjunto negro, Poiret exclam\u00f3: \u201ciEst\u00e1 usted de luto! \u00bfPero, por qui\u00e9n?\u201d. Sin embargo, Poiret a\u00fan no estaba listo para desaparecer; as\u00ed, en 1925, durante la exposici\u00f3n <em>art<\/em> <em>d\u00e9co,<\/em> alquil\u00f3 tres grandes barcazas del Sena, convirtiendo la primera en un restaurante, la segunda en un sal\u00f3n de peluquer\u00eda y la tercera en una boutique en la que se vend\u00edan sus perfumes, sus accesorios y su mobiliario. \u00c9sta ser\u00eda su \u00faltima extravagancia, ya que, en palabras de Erner, \u201caunque las barcazas se mantuvieron a flote, el negocio se hundi\u00f3\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00fanica constante de la moda es el cambio constante. A pesar dc que Worth dej\u00f3 su negocio en las h\u00e1biles manos de sus dos hijos, Gast\u00f3n y Jean Philippe, su marca no pudo mantenerse eternamente a la vanguardia del estilo. 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