{"id":957,"date":"2025-12-15T21:19:55","date_gmt":"2025-12-15T21:19:55","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=957"},"modified":"2025-12-17T21:22:43","modified_gmt":"2025-12-17T21:22:43","slug":"el-cordero-vestido-de-borrego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/el-cordero-vestido-de-borrego\/","title":{"rendered":"EL CORDERO VESTIDO DE BORREGO"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"771\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-771x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-958\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-771x1024.jpg 771w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-226x300.jpg 226w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-768x1020.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-1157x1536.jpg 1157w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-1543x2048.jpg 1543w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-9x12.jpg 9w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/una-modelo-camina-por-la-pasarela-para-presentar-la-semana-de-la-moda-scaled.jpg 1928w\" sizes=\"(max-width: 771px) 100vw, 771px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Vestir con ropas m\u00e1s propias de personas mayores de lo que realmente se es algo que por lo general se ha tratado con mayor indulgencia que lo inverso. En el caso de la ni\u00f1a de siete a\u00f1os que se pone el vestido de su madre y experimenta con sus cosm\u00e9ticos por lo general se considera como una gracia, siempre y cuando s\u00f3lo lo haga ocasionalmente y en la intimidad de su casa o en la de una amiga. Todo el mundo reconoce que lo \u00fanico que hace es jugar. Pero si habitualmente va al colegio con las u\u00f1as y los labios pintados de rojo y con un peque\u00f1o bolso de mano, los extra\u00f1os la mirar\u00e1n con desaprobaci\u00f3n, los otros ni\u00f1os se burlar\u00e1n de ella y su profesor puede que se queje a los padres. A \u00e9stos tambi\u00e9n se los considerar\u00e1 responsables si un ni\u00f1o peque\u00f1o llega al colegio con una ropa m\u00e1s propia de personas de mayor edad que \u00e9l o (lo que en la actualidad es lo mismo) que sea demasiado formal para un d\u00eda de diario. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, las sanciones contra el uso de ropas m\u00e1s propias de personas de mayor edad las suelen aplicar los compa\u00f1eros del ni\u00f1o. S\u00ed, no obstante, la diferencia no es demasiado grande, puede que al infractor en lugar de castigarlo se lo admire. El muchacho que se pone un traje para ir al baile de su escuela de secundaria puede levantar miradas de envidia y tambi\u00e9n de desprecio; a la joven que logra salir de casa sin que le digan que suba a su habitaci\u00f3n a quitarse lo que lleva en la cara puede que sus amigas la traten como a una especie de hero\u00edna.<\/p>\n\n\n\n<p>O, por supuesto, se puede meter en serios problemas. Un ejemplo cl\u00e1sico es el que se relata en<em> Frankie <\/em>y<em> <\/em>la<em> <\/em>boda (A Member of the Wedding), de Carson McCullers, cuya protagonista de doce a\u00f1os, Frankie, est\u00e1 inmersa en una desdichada transici\u00f3n de ni\u00f1a a mujer. Durante el verano de 1943 en que discurre la acci\u00f3n, Frankie est\u00e1 en lo que los antrop\u00f3logos llaman una posici\u00f3n liminal (o umbral); como dice McCullers, Frankie era \u00abuna persona sin ataduras que andaba rondando los portales de las casas\u00bb. Su madre ha muerto y el padre se march\u00f3 de casa y se despreocup\u00f3 de la ni\u00f1a, con lo que no hay nadie que le impida bajar al pueblo una ma\u00f1ana con su mejor vestido y con a l\u00e1piz de labios y Sweet Serenade\u00bb. Frankie, que no se da cuenta de lo que est\u00e1 ocurriendo, no acaba violada por muy poco. A menos que sean claramente una forma de disfraz, los trajes de vestir de adulto en un ni\u00f1o m\u00e1s peque\u00f1o que Frankie pueden ser muy perturbadores, pues sugieren precocidad sexual. Es por esta raz\u00f3n, quiz\u00e1, que los enanos adultos de los circos, con sus caras de beb\u00e9s envejecidos, sus trajes de raso y sus diminutos esm\u00f3quines, hacen que nos sintamos tan inc\u00f3modos. El ni\u00f1o que se viste o que lo visten con ropa de adulto de diario nos perturba menos. A menudo asumimos que tiene preocupaciones y responsabilidades de adulto: la literatura victoriana est\u00e1 llena de estos \u00abhombrecitos\u00bb y \u00abmujercitas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la adolescencia, vestir con ropa de persona mayor hoy en d\u00eda simplemente implica vestir m\u00e1s formalmente o m\u00e1s conservadoramente que nuestros iguales. Puede transmitir informaci\u00f3n sobre nuestras opiniones pol\u00edticas, nuestro origen social o nuestros gustos culturales. O puede que tal indumentaria se asuma por razones pragm\u00e1ticas. El profesor o el ejecutivo joven que quiere parecer mayor o imponer gruesa. Si es hombre, quiz\u00e1 se deje bigote, lo que, como la barba, tiene bigote rara vez a\u00f1ade m\u00e1s que unos pocos a\u00f1os. Y, por supuesto, elimin\u00f3 en una cara joven, podr\u00eda parecer que se hubiese comprado en el departamento de juguetes de unos grandes almacenes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL BORREGO VESTIDO DE CORDERO<\/h2>\n\n\n\n<p>Vestir con ropas propias de personas de menor edad de la que realmente se tiene parece haber sido siempre m\u00e1s habitual que lo contrario, aunque s\u00f3lo sea porque los adultos tienen m\u00e1s control s\u00f3brelo que se ponen que los ni\u00f1os y durante un periodo m\u00e1s largo de tiempo. Con moderaci\u00f3n, esto est\u00e1 bien recompensado en la sociedad occidental contempor\u00e1nea, donde el adjetivo \u00abjoven\u00bb tiene un valor positivo cuando se aplica a cualquier prenda o peinado, o incluso a cualquier plato, autom\u00f3vil o perfume. Se nos insta a pensar como j\u00f3venes, sentir como j\u00f3venes, actuar como j\u00f3venes y hablar como j\u00f3venes, sazonando nuestro cansado discurso de personas de mediana edad con frases y latiguillos de moda. Sobre todo, se nos insta a vestir como j\u00f3venes, y los estilos m\u00e1s dispares para hombre y mujer se ensalzan en los textos publicitarios con el calificativo de \u00abj\u00f3venes\u00bb, o por lo menos de \u00abuveniles\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Exagerar la nota, no obstante, siempre se ha tratado con dureza. El rid\u00edculo y el desprecio se ceban en el hombre o la mujer de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os que usa jerga de adolescente o que intenta sin \u00e9xito disimular los signos naturales de la edad; el avance de la cintura, el retroceso del pelo, el cutis que se marchita y los rizos que encanecen. Desde los tiempos cl\u00e1sicos, la literatura ha estado llena de personajes c\u00f3micos viejos y no tan viejos que fingen el vestir y las maneras de los j\u00f3venes. La mujer mayor que cae en este error es especialmente susceptible de que se la tache de \u00abborrego vestido de cordero\u00bb, pero los hombres no son en ning\u00fan modo inmunes. El primo Feenix, el anciano gal\u00e1n de <em>Dombey <\/em>e<em> <\/em>hijo, \u00abtan juvenil de silueta y de modos, tan bien acicalado, es una figura tan objeto de burla como su pariente la Ilustr\u00edsima Se\u00f1ora Skewton, aunque no inspira el mismo horror, quiz\u00e1 porque es a ella a la \u00fanica que se nos permite ver en la intimidad de su ba\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una disparidad extrema entre edad y vestido, como en el caso de la se\u00f1ora Skewton, se considera repugnante o incluso espantosa. No est\u00e1 claro por qu\u00e9 esto ha de ser as\u00ed. No hay raz\u00f3n l\u00f3gica para que una mujer de sesenta a\u00f1os que lleve un vestido de jovencita nos ponga enfermos o nos aterre cuando, por separado, el vestido y la mujer nos dejar\u00edan indiferentes. Evidentemente, su yuxtaposici\u00f3n est\u00e1 quebrantando alg\u00fan poderoso tab\u00fa; algo prohibido se est\u00e1 diciendo en el lenguaje de la indumentaria. Posiblemente el mensaje prohibido tenga que ver con la persistencia de la sexualidad en la vejez, un fen\u00f3meno que hasta hace poco se pasaba por alto o se negaba. Sin embargo, los \u00faltimos a\u00f1os han contemplado una mejor\u00eda de esta situaci\u00f3n, y las normas actualmente vigentes sobre lo que un anciano o una anciana pueden ponerse son tambi\u00e9n m\u00e1s relajadas. El \u00abborrego con ropa de cordero\u300b tambi\u00e9n ha desaparecido en mayor o menor grado de la novela seria, al menos como objeto de terror.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vestir con ropas m\u00e1s propias de personas mayores de lo que realmente se es algo que por lo general se ha tratado con mayor indulgencia que lo inverso. 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