{"id":960,"date":"2025-12-16T09:23:00","date_gmt":"2025-12-16T09:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=960"},"modified":"2025-12-17T21:26:21","modified_gmt":"2025-12-17T21:26:21","slug":"extravagancia-anticuada-el-estilo-kate-greenaway","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/extravagancia-anticuada-el-estilo-kate-greenaway\/","title":{"rendered":"EXTRAVAGANCIA ANTICUADA: EL ESTILO KATE GREENAWAY"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/vista-frontal-mujer-posando-con-telefono-viejo-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-961\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/vista-frontal-mujer-posando-con-telefono-viejo-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/vista-frontal-mujer-posando-con-telefono-viejo-300x200.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/vista-frontal-mujer-posando-con-telefono-viejo-768x512.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/vista-frontal-mujer-posando-con-telefono-viejo-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/vista-frontal-mujer-posando-con-telefono-viejo-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/vista-frontal-mujer-posando-con-telefono-viejo-18x12.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las modas infantiles introducidas a finales del siglo XVIII a\u00fan nos resultan familiares por las ilustraciones de la artista inglesa Kate Greenaway. Aunque sus libros aparecieron en las d\u00e9cadas de 1880 y 1890, los ni\u00f1os que aparecen en ellos van vestidos con ropas propias de un siglo antes, que la autora consideraba m\u00e1s pintorescas bellas que las de su tiempo. Su obra alcanz\u00f3 tal popularidad que pronto empez\u00f3 a del siglo XIX y principios del XX con frecuencia vest\u00edan a sus reto\u00f1os con vestidos estilo Greenaway, y el llamado \u00abvestido est\u00e9tico\u00bb de la \u00e9poca casi le debe tanto a sus dibujos como a las teor\u00edas prerrafaelistas sobre lo medieval. Incluso hoy, las hijas de familias ricas todav\u00eda van a las fiestas con trajes inspirados en la tradici\u00f3n Greenaway; y lo mismo ocurre, de vez en cuando, con sus madres. Sin embargo, este vestuario (que actualmente se conoce en Gran Breta\u00f1a como el look \u300aLaura Ashleys, por la dise\u00f1adora que lo reintrodujo) ya no revela necesariamente ninguna inclinaci\u00f3n est\u00e9tica. La aut\u00e9ntica ni\u00f1a Kate Greenaway, pertenezca a la \u00e9poca que pertenezca, lleva un vestido que le llega hasta el suelo o hasta el tobillo. Las faldas de las j\u00f3venes no empezaron a acortarse hasta la d\u00e9cada de 1820, y lo que revelaron en un primer momento fueron unos calzones largos de color blanco con ribetes de encaje. Aunque tambi\u00e9n \u00e9stos se fueron abreviando con el tiempo, la sensibilidad victoriana hacia las implicaciones sexuales de lo que llamaban \u00ablos miembros femeninos\u00bb sigui\u00f3 existiendo. En una \u00e9poca en que \u00abpierna\u00bb era un concepto tan sugestivo que las bien torneadas patas de los pianos se ocultaban p\u00fadicamente con brocados de flecos, la longitud de la falda de una joven estaba cuidadosamente regulada. Un art\u00edculo del Harper&#8217;s Bazaar de 1868* contiene un diagrama que indica la altura apropiada para diferentes edades, desde los cuatro a\u00f1os (justo por debajo de la rodilla) hasta los diecis\u00e9is (justo por encima de los bordes de las botas). Hay que se\u00f1alar que la mujer adulta de la \u00e9poca llevaba un miri\u00f1aque con el que iba barriendo el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los chicos, el estilo Greenaway no dur\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la d\u00e9cada de 1830. El propio Charles Dickens, que hab\u00eda llevado en su momento atraje de esqueleto\u00bb, lo describe en Sketches by Boz (1838-1839):<\/p>\n\n\n\n<p>Las t\u00fanicas a las que alude Dickens, que a nosotros nos parecen vestidos cortos de falda amplia, las siguieron utilizando los ni\u00f1os de tres a siete a\u00f1os hasta la d\u00e9cada de 1860, \u00e9poca en que empezaron a sustituirse por diversas combinaciones de chaqueta y pantal\u00f3n y tambi\u00e9n, cada vez m\u00e1s, por el traje de marinero. Esta vestimenta, introducida por primera vez a finales del siglo XVIII en las escuelas donde se preparaba a los muchachos para su ingreso en la Marina, pronto empez\u00f3 a verse en ni\u00f1os de todas las edades y de ambos sexos. (La versi\u00f3n femenina, por supuesto, llevaba falda en lugar de pantalones cortos o bombachos.) Aunque los trajes de marinero fueron enseguida indumentarios de uso com\u00fan para ni\u00f1os y ni\u00f1as tanto en Norteam\u00e9rica como en la Europa continental, donde m\u00e1s de moda estuvieron fue en Gran Breta\u00f1a. Aun-que cuando m\u00e1s se ve\u00edan era en vacaciones y en localidades costeras, de ning\u00fan modo se limitaron a estos escenarios. A principios del siglo XX, el traje de marinero o la blusa de marinero eran, ciertamente, la indumentaria normal de diario para ni\u00f1os y ni\u00f1as de clase media, como podemos ver en las ilustraciones de los libros de literatura juvenil de la \u00e9poca. En la ciudad y en el campo, en el propio pa\u00eds y en el extranjero, en azul marino para el fr\u00edo y para diario en blanco para el verano y las fiestas, los ni\u00f1os brit\u00e1nicos iban proclamando que su pa\u00eds dominaba los mares. No fue hasta despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, momento en que Gran Breta\u00f1a ya hab\u00eda cedido su dominio y su pode-r\u00edo naval contaba menos en la escena internacional, cuando el traje de marinero comenz\u00f3 a perder popularidad. En un campamento de vera-no para ni\u00f1as al que asist\u00ed entre 1940 y 1941, nuestro uniforme de gala para los domingos era una blusa marinera blanca y una falda con un pa\u00f1uelo de seda roja. Con este atuendo, cada fin de semana nos sent\u00e1bamos en el porche del edificio principal a entonar canciones patri\u00f3ticas, con frecuencia de tema marinero:<em> Levando anclas <\/em>y<em> Sailing, Sailing<\/em> eran dos de las favoritas. Como pregunta Paul Goodman despu\u00e9s de una descripci\u00f3n de ceremonias similares realizadas en su campamento de verano: \u00ab\u00bfAd\u00f3nde \u00edbamos todos, all\u00ed sentados?\u00bb. Cuando la llevaban ni\u00f1os ya adolescentes, la indumentaria n\u00e1utica ten\u00eda significados adicionales y a veces contradictorios. Pod\u00eda expresar una tosca campechan\u00eda, como en las historias de Arthur Ransome sobre marineros adolescentes, o pod\u00eda sugerir una belleza mimada e hipercivilizada como la de Tadzio, el muchacho de catorce a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">UN MAR DE CONFUSIONES: EL TRAJE DE MARINERO<\/h2>\n\n\n\n<p>Las t\u00fanicas a las que alude Dickens, que a nosotros nos parecen vestidos cortos de falda amplia, las siguieron utilizando los ni\u00f1os de tres a siete a\u00f1os hasta la d\u00e9cada de 1860, \u00e9poca en que empezaron a sustituirse por diversas combinaciones de chaqueta y pantal\u00f3n y tambi\u00e9n, cada vez m\u00e1s, por el traje de marinero. Esta vestimenta, introducida por primera vez a finales del siglo XVIII en las escuelas donde se preparaba a los muchachos para su ingreso en la Marina, pronto empez\u00f3 a verse en ni\u00f1os de todas las edades y de ambos sexos. (La versi\u00f3n femenina, por supuesto, llevaba falda en lugar de pantalones cortos o bombachos.) Aunque los trajes de marinero fueron enseguida indumentarios de uso com\u00fan para ni\u00f1os y ni\u00f1as tanto en Norteam\u00e9rica como en la Europa continental, donde m\u00e1s de moda estuvieron fue en Gran Breta\u00f1a. Aun-que cuando m\u00e1s se ve\u00edan era en vacaciones y en localidades costeras, de ning\u00fan modo se limitaron a estos escenarios. A principios del siglo XX, el traje de marinero o la blusa de marinero eran, ciertamente, la indumentaria normal de diario para ni\u00f1os y ni\u00f1as de clase media, como podemos ver en las ilustraciones de los libros de literatura juvenil de la \u00e9poca. En la ciudad y en el campo, en el propio pa\u00eds y en el extranjero, en azul marino para el fr\u00edo y para diario o en blanco para el verano y las fiestas, los ni\u00f1os brit\u00e1nicos iban proclamando que su pa\u00eds dominaba los mares. No fue hasta despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, momento en que Gran Breta\u00f1a ya hab\u00eda cedido su dominio y su poder\u00edo naval contaba menos en la escena internacional, cuando el traje de marinero comenz\u00f3 a perder popularidad. En un campamento de vera-no para ni\u00f1as al que asist\u00ed entre 1940 y 1941, nuestro uniforme de gala para los domingos era una blusa marinera blanca y una falda con un pa\u00f1uelo de seda roja. Con este atuendo, cada fin de semana nos sent\u00e1bamos en el porche del edificio principal a entonar canciones patri\u00f3ticas, con frecuencia de tema marinero:<em> Levando anclas <\/em>y<em> Sailing, Sailing<\/em> eran dos de las favoritas. Como pregunta Paul Goodman despu\u00e9s de una descripci\u00f3n de ceremonias similares realizadas en su campamento de verano: \u00ab\u00bfAd\u00f3nde \u00edbamos todos, all\u00ed sentados?\u00bb. Cuando la llevaban ni\u00f1os ya adolescentes, la indumentaria n\u00e1utica ten\u00eda significados adicionales y a veces contradictorios. Pod\u00eda expresar una tosca campechan\u00eda, como en las historias de Arthur Ransome sobre marineros adolescentes, o pod\u00eda sugerir una belleza mimada e hipercivilizada como la de Tadzio, el muchacho de catorce a\u00f1os de la novela de Thomas Mann Muerte en Venecia, cuyo \u00abtraje de marinero ingl\u00e9s\u00bb le daba \u00abun exquisito aire de ni\u00f1o consentido\u00bb.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las modas infantiles introducidas a finales del siglo XVIII a\u00fan nos resultan familiares por las ilustraciones de la artista inglesa Kate Greenaway. Aunque sus libros aparecieron en las d\u00e9cadas de 1880 y 1890, los ni\u00f1os que aparecen en ellos van vestidos con ropas propias de un siglo antes, que la autora consideraba m\u00e1s pintorescas bellas [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":4,"featured_media":961,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[327],"tags":[72,232],"class_list":["post-960","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-moda","tag-diseno","tag-moda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=960"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/960\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":962,"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/960\/revisions\/962"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/961"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}