{"id":969,"date":"2025-12-01T09:30:00","date_gmt":"2025-12-01T09:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thedecolife.com\/?p=969"},"modified":"2025-12-17T21:34:38","modified_gmt":"2025-12-17T21:34:38","slug":"el-uniforme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thedecolife.com\/en\/el-uniforme\/","title":{"rendered":"EL UNIFORME"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-970\" srcset=\"https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-300x300.jpg 300w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-150x150.jpg 150w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-768x768.jpg 768w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-2048x2048.jpg 2048w, https:\/\/thedecolife.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/tres-personas-en-uniforme-de-pie-en-un-almacen-12x12.jpg 12w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La forma m\u00e1s extrema de ropa convencional es la indumentaria totalmente impuesta por otros: el uniforme. Da igual el tipo de unifor.me que sea: militar, civil o religioso; el vestuario de un general, de un cartero, una monja, un mayordomo, un jugador de f\u00fatbol o una camarera. Vestir de librea es renunciar al propio derecho a actuar como individuo; en t\u00e9rminos ling\u00fc\u00edsticos es ser parcial o totalmente censurable. El uniforme act\u00faa como una se\u00f1al de que no debemos o no hace falta que tratemos a alguien como un ser humano, y de que \u00e9ste tampoco debe ni tiene que tratarnos a nosotros como tales. No es casualidad que quienes visten de uniforme, lejos de hablarnos con franqueza y sinceridad, con frecuencia repitan mentiras mec\u00e1nicas. \u201cHa sido un placer tenerlo a bordo\u00bb, dicen, \u00abNo me es posible darle esa informaci\u00f3n\u00bb o \u00abEl doctor lo atender\u00e1 enseguida. El doctor Grantly, el archidi\u00e1cono de la novela<em> <\/em>The <em>Warden<\/em> (1855), de Anthony Trollope, es beato y ceremonioso hasta cuando est\u00e1 solo con su esposa: \u00abNo es hasta que no se ha cambiado ese eternamente nuevo sombrero de ala ancha por un gorro de dormir con borla, y esos sayos negros y brillantes por su acostumbrada<em> robe <\/em>de nuit, cuando el doctor Grantly habla, mira y piensa como un hombre corriente. Puede facilitar la transici\u00f3n de un rol a otro, como se\u00f1ala Anthony Powell en Faces in My <em>Time<\/em> cuando describe su ingreso en el ej\u00e9rcito brit\u00e1nico en 1939: Hab\u00eda que olvidarse por completo de todo aquello que hab\u00eda constituido tu vida s\u00f3lo unas semanas antes. A este estado mental contribu\u00eda el anonimato del uniforme, algo por lo que hay que pasar para poder apreciarlo, en un sentido m\u00e1s evidente cuando est\u00e1s fuera de servicio en sitios como vagones de tren o bares. Tambi\u00e9n es cierto que un uniforme puede ocultar las carencias f\u00edsicas y las psicol\u00f3gicas, o incluso eliminarlas; la toga de un juez o la bata de un cirujano pueden conseguir disimular una constituci\u00f3n endeble o los temores de incompetencia, invisti\u00e9ndolos de dignidad y seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al contrario que la mayor parte de la ropa civil, el uniforme es con frecuencia consciente y deliberadamente simb\u00f3lico. Identifica a quien lo lleva como miembro de un grupo y a menudo lo ubica dentro de una jerarqu\u00eda; a veces da informaci\u00f3n sobre sus haza\u00f1as. James Laver se\u00f1ala que en Gran Breta\u00f1a. Es probable que en su dise\u00f1o inicial todos los uniformes tuviesen un valor simb\u00f3lico y fuesen tan f\u00e1ciles de \u00ableer\u00bb como el conjunto que viste actualmente una \u00abconejito\u00bb de<em> <\/em>Playboy. Pero el traje oficial tiende a congelar los estilos de la \u00e9poca en que se invent\u00f3, y hoy los uniformes del siglo XVI de los guardas de la Torre de Londres o el chaqu\u00e9 de estilo tardo eduardiano del mayordomo t\u00edpico quiz\u00e1 simplemente nos parezcan pasados de moda. Los uniformes militares, como se\u00f1ala James Laver, ten\u00edan en principio la finalidad de \u00abimpresionar e incluso aterrorizar al enemigo\u00bb en el combate cuerpo a cuerpo (igual que los gritos de guerra con que se acompa\u00f1aban), y los guerreros se disfrazaban, en consonancia, de diablos, esqueletos y bestias salvajes. Aun despu\u00e9s de que la p\u00f3lvora hiciese caer en desuso este tipo de lucha, el deseo de aterrorizar \u00absobrevivi\u00f3 hasta los tiempos modernos en formas testimoniales como la calavera del tocado de los h\u00fasares y las costillas desnudas del esqueleto que originariamente se pintaban en el cuerpo del guerrero y que m\u00e1s tarde se transformaron en las hileras de botones decorativos de su guerrera\u201d. Cuando una persona viste de uniforme y obviamente no est\u00e1 desempe\u00f1ando las obligaciones que \u00e9ste lleva aparejadas, ello se ha asociado a menudo con la dejadez personal, como en el caso de los soldados borrachos de juerga por las calles. En este siglo, no obstante, el uniforme se ha adoptado como forma de protesta p\u00fablica, y tanto hombres como mujeres han participado en m\u00edtines y manifestaciones vestidos con sus uniformes del ej\u00e9rcito, la marina o la polic\u00eda, con lo que impl\u00edcitamente quer\u00edan decir \u00abSoy militar, pero estoy a favor del desarme\/la distensi\u00f3n\/los derechos de los homosexuales, etc.\u00bb. Un hecho relacionado con \u00e9ste fue la costumbre de los bippies estadounidenses, durante los a\u00f1os sesenta, de usar elementos de viejos uniformes militares de la guerra civil, la primera y la segunda guerra mundial. Estas ropas militares dejaban perplejos a muchos de quienes las ve\u00edan, especialmente cuando aparec\u00edan en manifestaciones contra la guerra de Vietnam. Otros comprend\u00edan el mensaje que llevaban impl\u00edcito, que era que el joven melenudo con la guerrera confederada o la chaqueta estilo Eisenhower no era ni un cobarde ni un mariquita, que no estaba en contra de todas las guerras, sino solamente en contra de la guerra cruel e innecesaria a la que corr\u00eda el peligro de que se lo llevaran.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">ELOCUENCIA Y MAL GUSTO<\/h2>\n\n\n\n<p>Entre el clich\u00e9 y la locura, el lenguaje de la indumentaria acoge todas las variedades conocidas de discurso: elocuencia, agudeza, informaci\u00f3n, iron\u00eda, propaganda, humor,<em> <\/em>patbos e incluso (aunque rara vez) aut\u00e9ntica poes\u00eda. Tambi\u00e9n ciertas personas de talento han sido capaces de combinar prendas de vestir desiguales, viejas y nuevas, nativas y extranjeras, en una brillante elocuencia de afirmaci\u00f3n personal. Algunos de sus logros son celebrados en la historia de la moda, pero aqu\u00ed, como en todas las artes, debe de haber muchos genios an\u00f3nimos. Desgraciadamente, igual que hay m\u00e1s artistas sin talento que genios, tambi\u00e9n hay muchas personas que no visten demasiado bien, y no por falta de dinero sino por una carencia de gusto innata. En algunos casos sus ropas son simplemente mon\u00f3tonas, sugiriendo una personalidad para combinar colores, dise\u00f1os y estilos de enlazan o sin ella sugiere torpeza y fala de armon\u00eda personal En ch forma que <em>ef<\/em> <em>vestir<\/em> <em>de<\/em> la protagonista Verena Tarrant, presagia su confusi\u00f3n mon Yojo intenso, hace su primera aparici\u00f3n p\u00fablica con wun vestido mn enaguas amarillas y un gran faj\u00edn de color carmes\u00ed atado al costado, llevaba una doble cadena de cuentas de \u00e1mbarn. Y, por si esto fue poco, Verena tambi\u00e9n llevaba \u00abun gran abanico rojo que manten\u00eda en constante movimiento\u00bb. Como cualquier lenguaje no verbal complejo, el vestido es a veces m\u00e1s elocuente que la lengua materna de quienes lo llevan. Tambi\u00e9n ellos, no obstante, nos est\u00e1n diciendo algo, pero puede que no nos est\u00e9n diciendo demasiado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">LAS ROPAS AJENAS<\/h2>\n\n\n\n<p>Los hombres y las mujeres de uniforme no son los \u00fanicos que llevan ropas que no han elegido por s\u00ed mismos. A todos nos vistieron as\u00ed en un principio, y con frecuencia los \u00faltimos a\u00f1os de nuestra ni\u00f1ez y los primeros de la adolescencia estuvieron marcados por las luchas. Algunos no conseguimos ganar esa batalla, o la ganamos s\u00f3lo temporalmente hasta que nos convertimos en ese tipo de hombres (o, m\u00e1s raramente, mujeres) a quienes sus esposas, maridos o madres les elijan la ropa. Todos nosotros, sin embargo, incluso ya de adultos, hemos sido en uno u otro momento agraciados o desgraciados receptores de prendas nado, pues llevar ropa elegida por otros es aceptar y proyectar la imagen de un mu\u00f1eco de ventr\u00edlocuo. A veces, por supuesto, el regalo puede ser bienvenido o halagador: la corbata que recibimos por Navidad y que es justo lo que nos hac\u00eda falta, el escotado camis\u00f3n de encaje que permite a una mujer de encantos m\u00e1s que moderados verse a s\u00ed misma como una aut\u00e9ntica belleza. A menudo, no obstante, el regalo se percibe como una petici\u00f3n, y una petici\u00f3n que es m\u00e1s dif\u00edcil de desatender porque viene disfrazada de favor. Durante mi primer matrimonio yo ten\u00eda un estilo de vestir que podr\u00edamos llamar Radcliffe Beatnik* (jerseys negros y faldas de algod\u00f3n estampados de colores vivos). Esto es as\u00ed aun cuando los motivos que nos lleven a ello sean hostiles. En <em>Our<\/em> <em>Mutual<\/em> Friend (1864-1865), de Dickens, el profesor Bradley Headstone se disfraza con \u00abburdas ropas usadas de estibador\u00bb y un \u00abpa\u00f1uelo rojo completamente ennegrecido&#8230; por el uso\u00bb que son id\u00e9nticos a los que lleva Rogue Riderhood, por lo que se acusar\u00e1 a \u00e9ste del asesinato que Headstone planea cometer. Al asumir esta vestimenta Headstone se convierte literalmente en un hombre tan vil, depravado y culpable como Riderhood.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La forma m\u00e1s extrema de ropa convencional es la indumentaria totalmente impuesta por otros: el uniforme. Da igual el tipo de unifor.me que sea: militar, civil o religioso; el vestuario de un general, de un cartero, una monja, un mayordomo, un jugador de f\u00fatbol o una camarera. 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