MARRÓN, ESTABILIDAD, ECONOMÍA, FRATERNIDAD

mejor considerarlo como color por derecho propio. Se asocia con la tierra y con la naturaleza, pero con la naturaleza en estado letárgicos color de la tierra arada, de los campos en invierno y de la madera curada tales es el color más habitual para la ropa de campo; los diseñadores negocios que trabajan fuera de las principales ciudades y quieren inspirar simpatía y confianza en sus jefes, sus empleados y sus clientes. Como tinte, el marrón siempre ha sido barato y fácil de conseguir. Un marrón claro es el color natural del algodón, el lino y la lana sin blanquear, y también de los cueros; y son comunes las sustancias que se utilizan para dar un tono marrón más oscuro a los tejidos y los cueros. Los marrones pardos y grisáceos son también los colores en los que menos se ve la suciedad, y en una época anterior a la aparición de las lavanderías automáticas, en la que el jabón era caro y el agua para lavar había que sacarla de un pozo o del surtidor público y después calentarla al fuego, ésta era una recomendación importante. Estos colores naturales apagados los preferían también el ascetismo religioso y la moralidad puritana, que desconfiaban de las prendas de vestir de colores vivos, considerándolas causa del orgullo y la lujuria, ambos pecaminosos en sí mismos y motivo de pecado en las personas. 

El marrón y el castaño se convirtieron por tanto en los colores de la piedad, la pobreza, la economía y las ambiciones modestas. A menudo también implican una ausencia de pretensiones sociales, que pueden por supuesto combinarse con una posición social alta, indicándose esta última por medio de la tela y el corte de la indumentaria. Un marrón amarillento es el color ideal para el camuflaje; siempre ha sido el preferido de los leñadores y de aquellos cazadores que no corren ningún peligro de que les disparen compañeros de caza poco diestros. Está asociado, por tanto, con las profesiones y las actividades de esparcimiento que se suelen desarrollar en los bosques: caza, pesca, tala de árboles, acampada, excursionismo y otras por el estilo. El tono del marrón verdoso conocido como oliva o caqui se ha convertido en el presente siglo en el color habitual del uniforme de campaña. Actualmente, incluso en el traje de Sin lugar a dudas por esta razón, raramente se usa en la ropa de fiesta. El marrón rojizo, por su parte, es habitual tanto para el trabajo como calor del rojo con la seguridad del marrón. Según los diseñadores de vestuario, es uno de los pocos colores que son efectivos tanto profesional como sexualmente, y tanto para hombres como para mujeres. Es también muy popular en la arquitectura: en los Estados Unidos, los establos se pintan tradicionalmente de este color, igual que las casas (especialmente las de campo) se pintan tradicionalmente de blanco. Semióticamente hablando, tal elección es apropiada. Tanto el establo como la casa de campo son escenario de trabajo físico y de actividad sexual: el almacenamiento y el consumo de alimentos, la procreación y la crianza; pero el establo es secular, y la casa centro de una vida familiar espiritualmente legitimada es sagrada. El marrón muy claro castaño o beige es el más neutro de todos los colores, el menos comunicativo. No es casualidad que el detective clásico del teatro y del cine vista con una gabardina de color castaño. El espía también puede llevarla, pero debajo quizá haya toques de negro siniestro o gris misterioso. En sí mismo, el castaño no es ni alegre ni triste, ni activo ni pasivo. Quienes prefieren ocultar sus emociones, o deben hacerlo por razones profesionales, a menudo llevan indumentarias que son completamente o en su mayor parte de color castaño o beige, a veces con la adición de un gris convenciona1.Cuanto más claros son estos colores, más probable es, no obstante, que se hayan elegido también para demostrar el status por medio del Consumo Ostentoso.

COLOR Y CONFORMIDAD

E estado de ánimo de una multitud, igual que el de un individuo, a menudo se puede leer en los colores de la ropa. En la oficina de una gran empresa, o en un congreso profesional, suele darse un predominio de colores convencionales como gris, azul marino, beige, marrón claro y banco, sugiriendo una actitud general de seriedad, trabajo arduo, neutralidad y status. Ese mismo grupo de personas en una comida campestre es una masa de relajados azules, rojos y marrones, con toques de amarillo y verde. Por la noche, en una discoteca, relucen bajo las luces giratorias con extremas combinaciones de púrpura, carmesí, naranja, turquesa, oro, plata y negro. La tendencia de los mítines y los congresos políticos también se puede juzgar por su color. Los conservadores presentan colores suaves o primarios, especialmente el marrón claro y el azul marino, mientras que una manifestación radical se parece desde lejos a unos pantalones con parches: básicamente azul vaquero, pero moteado con todos los colores del arco iris. Aparte del camaleón, el hombre es el único animal que puede cambiar de piel para adaptarse a su entorno. De hecho, para funcionar con éxito ha de hacerlo así. El individuo cuya ropa no entra dentro de la gama reconocida de colores para una situación concreta llama la atención, normalmente (aunque no siempre) una atención desfavorable. Cuando un niño deja su camaleón en el suelo y éste no se vuelve marrón sabemos que la mascota está gravemente enferma. De igual modo, a los hombres o las mujeres que empiezan a ir al trabajo con colores discotequeros y una actitud festiva se los mira con preocupación y sospecha. Si no se ponen de respetable beige azul, marino o gris en un plazo razonable de tiempo, sus compañeros saben que no van a estar por allí mucho tiempo más.