Paula Martini, la diseñadora con enfoque artesano y sustentable

Existe una sinergia entre lo que se respira en la tienda-taller de Paula Martini junto a sus prendas. Martini, diseñadora argentina que cuenta con un taller en José Ignacio, Uruguay, y otro en Buenos Aires, confecciona y elabora únicamente productos naturales. Lo hace mediante fibras que se tiñen de manera artesanal y afirmó que cada una de sus prendas está hecha con “calidad e intimidad”.

La tienda de Martini se ubica en frente a la plaza de José Ignacio. Algunas fuentes definieron la actividad como una “parada obligatoria” porque la tienda de la diseñadora representa un espacio armonioso, donde no solo se respira moda sino naturaleza. Un espacio con una fachada blanca y que se encuentra cerca de la plaza.

Martini se destaca por un sello natural dentro de sus prácticas en la moda. Además del arraigo con lo natural, en medio de una entrevista, la diseñadora que lleva más de 25 años en el rubro aseguró que “trabajan honrando el quehacer de las manos” y agregó que la “sutileza en el hacer es un sello”. Estas dos premisas son las que proporcionan un estilo diferente y característico de la diseñadora.

Martini encontró en San Ignacio un espacio diferente al habitual. Lejos de la multitud y la colosal Buenos Aires, en el Departamento de Uruguay se respira otro aire. De por sí, la moda que exhibe la diseñadora es atemporal, esto quiere decir que no pasa de “moda” o “temporada”. Paula se aferra al diseño mediante los textiles y emplea el algodón, lino, sedas y alpaca. 

Los inicios de Martini y su llegada a San Ignacio

Paula se ha formado en tres carreras y tres lugares diferentes. Primero estudió arte en Buenos Aires, luego hizo la carrera de Moda en New York, y se especializó en técnicas de tejido en la ciudad de Londres, Inglaterra. Todo este conjunto de herramientas y conocimiento que obtuvo en los tres países lo desgranó en Uruguay, San Ignacio. 

¿Cómo llegó a José San Ignacio? Su marido, actual socio del restaurante La Huella, famoso en el Departamento, desembarcó en el pueblo hace muchos años cuando tan solo era un pueblo de pescadores. “Nos conocimos acá y nos instalamos” indicó la diseñadora, que cuenta con dos talleres pero el principal está en Uruguay ya que mantiene allí su vida.

Desde muy pequeña, Paula precisó que aprendió a coser, bordar y tejer. Su bisabuela, abuela y su madre (las mujeres de su familia) le inculcaron la pasión por el trabajo artesanal y ella siguió los pasos. Incluso afirmó que aprendió todo eso antes de “saber escribir”. El taller de la artista se llama “Bajo el alma”, pero antes de serlo era parte de la casa de su familia.

La esencia de Bajo el alma, el taller de Martini

Los colores, los tejidos a mano, los textiles, el color blanco y la madera, la creatividad de la marca y la esencia que mantiene con el pueblo son los sellos característicos de la marca. Todo eso nació debido a la escasez inicial de recursos que tenía la artista, y que lo suplantó con “creatividad”. 

En cuanto a la técnica del teñido y de los tejidos, Martini dejó en claro que la “experiencia” le basta para no usar ninguna fórmula y hacer todo a mano y ojo. Sobre los teñidos, aclaró que solo usan una olla de agua, que no es cambiada durante todo el día. “Un color recién salido de la olla de teñido, pega un aullido descomunal” resumió la artista.

Entonces, ¿cómo es que la marca de Martini es sustentable? Además de respetar los tejidos y el espacio natural que ofrece San Ignacio, que se mimetiza con su marca creativa, la diseñadora aplica técnicas a mano y se ahorra el proceso de fabricación, uno de los pasos más contaminantes y dañinos dentro de la industria textil.

Martini aplica técnicas artesanales que sintetizan diferentes procesos, a tal punto que describió su trabajo como “un lugar donde las creaciones culminan una etapa, solo para comenzar una nueva en manos de quien valore el trabajo”. 

Una de las cosas más llamativas, según expresó la diseñadora, es que durante el verano el lugar “Bajo el alma” se convierte en un “boudoir”. Este término, llevado al español significa “tocador” y funciona como un espacio íntimo donde las mujeres experimentan los colores, las luces y sombras del espacio implementado por la diseñadora. En verano, hay más movimiento en San Ignacio ante la temporada, que se extiende por varios meses.

Con más de 25 años en la industria, Paula Martini ha consolidado su marca en Buenos Aires y San Ignacio. Argentina y Uruguay. Dos espacios completamente distintos pero que se complementan en el estilo artesanal, a mano y con técnicas aprendidas desde muy pequeña.  Bajo el alma es parte de la vida de la diseñadora y artista, ubicado en frente a la plaza de San Ignacio y donde vibra la naturaleza.