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	<title>ropa &#8211; thedecolife.com &#8211; Picky Cova</title>
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	<description>Noticias, tendencias y análisis deco internacional</description>
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		<title>La relación entre la ropa y la época</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ian Arlyn Kupchik]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jun 2026 07:31:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diseño]]></category>
		<category><![CDATA[epoca]]></category>
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					<description><![CDATA[En todos ellos se percibe una íntima correspondencia entre la ropa y la época, de fuerte contenido teatral y dramático. En la acuarela de Pellegrini del año 1831, Tertulia porteña, los hombres lucen ya el chaleco colorado federal, y los cinco vestidos de las mujeres con peinetón son un ejemplo de las modas de la [&#8230;]]]></description>
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<p>En todos ellos se percibe una íntima correspondencia entre la ropa y la época, de fuerte contenido teatral y dramático. En la acuarela de Pellegrini del año 1831,<em> Tertulia </em>porteña, los hombres lucen ya el chaleco colorado federal, y los cinco vestidos de las mujeres con peinetón son un ejemplo de las modas de la época. La más elegante lleva un vestido color marfil, típico del estilo romántico: bata muy ceñida con corte al medio, del cual parten ligeros frunces, sin hombros, se ajusta por un ancho cinturón de siete centímetros con hebilla; exageradas mangas abullonadas, rellenas y montadas sobre armazón de alambre llamadas <em>gigot</em> que parten del escote y van al puño, donde se estrechan. El complicado peinado de raya al medio se levanta en el costado con dos rodetes en forma de banana, y hacia arriba otros dos rodetes de diez centímetros de alto sostienen el alto peinetón curvado; del peinado se desprenden dos bucles que caen sobre los hombros. El conjunto se complementa con un collar de oro de dos vueltas.</p>



<p>En la misma época, la prensa litográfica de Bacle20 imprime una curiosa litografía del exterior de una pulpería, en una esquina de la ciudad. Donde se ve claramente la forma de vestir de las mujeres de tres clases sociales. Las medias son blancas y los escarpines sin talón nos hablan de una influencia árabe que a través de España pasaba al Río de la Plata. Dentro del almacén, una mujer morena lleva un vestido rosado con un rebozo sobre la espalda y cruzado hacia adelante, nada en la cabeza, aunque, como sabemos, peinetas y peinetones eran usados por todas las clases sociales y escarpines en los pies. Conversando en la calle vemos a una posible mendiga, con falda colorada con remiendos, rebozo amarillo desflecado y remendado y un pañuelo en la cabeza que le cubre el pelo tomado atrás. La nota curiosa es que la mujer no está descalza, como podríamos prever, sino que lleva los mismos escarpines. En cuanto al nuevo estilo, usado a partir de 1830, D&#8217; Orbigny nos dice: &#8220;Ya no hay mantillas, ni antiguas burguesías andaluzas; en el día el cuerpo a lo María Estuardo, vestida de raso color rosa, guarnecido de flores, mangas henchidas en gigots, collar y el inseparable abanico&#8221;. Las porteñas de esta época se paseaban por las angostas y sucias calles con vestidos muy complejos y recargados. Si bien la ropa de trabajo de las clases bajas y medias y la ropa de abrigo era bastante funcional, la ropa para las actividades sociales se volvía complicada y poco práctica.</p>



<p>Aunque coquetas, las mujeres rioplatenses han mostrado escaso interés en legislar sobre moda. Sin embargo, adoptan inmediatamente los grandes peinetones, obra del talento y visionario sentido de la comercialización de un astuto hombre español. La licenciada Susana Speroni de Uslenghi, directora del Museo de la Historia del Traje, dice acerca de la historia del peinetón en el Rio de la Plata: &#8220;En el Río de la Plata, entre 1832 y 1836, tiene lugar una aparición importante desde el punto de vista de la historia de la moda, relativa al tocado, o sea a la forma de aderezar el peinado. Heredera de España, se usaba desde tiempo atrás la peineta española, lisa o bien en forma de teja, realizada en carey y en menor escala en asta de vacuno o de hueso; en general presentaba algunos adornos, pero no era de gran tamaño, también se usaba la pequeña peineta de origen francés. Sin embargo, se le debe a Manuel Mateo Masculino, un comerciante español, la creación de un gran peinetón que, aunque heredero del español, resultaba por su tamaño totalmente original. Esa sustancia se usa como vidrio, por su resistencia probada, en los buques de guerra. Trasladado a América en busca de fortuna, se instala en Montevideo, funda una fábrica de peines y peinetas en hueso, marfil y carey. Viudo, llega a Buenos Aires en 1823, compra un predio en la calle Venezuela entre Chacabuco y Perú y coloca un gran taller. Allí, les da trabajo a 120 operarios, a los cuales les enseña el oficio; luego, tiene las tiendas donde comercia sus productos, manteniendo también su taller de Montevideo. &#8220;Aparte del taller, este señor, que era un gran dibujante y diseñador, basándose en lo que había visto en España, comienza a dibujar y a diseñar peinetones diferentes y paulatinamente un poco más grandes. Utilizaba como modelo a su segunda mujer, una bonita andaluza, cuando iba a la misa mayor para mostrar a las porteñas sus magníficos trabajos en carey, que moldeaba y calaba en cincelados y recortados, con herramientas especialmente creadas.&nbsp; Cuando las obras estaban terminadas, mostrando una gran astucia comercial, las guardaba en grandes cajas de latón a manera de estuches, y no las exhibía: las clientas debían rogarle bastante para que mostrara el trabajo. Por supuesto, cuanto más grandes y más frágiles, más carey se empleaba y más caras resultaban.</p>
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		<title>Moda versus ropa</title>
		<link>https://thedecolife.com/moda-versus-ropa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ramiro Rovira]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jun 2026 07:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moda]]></category>
		<category><![CDATA[moda]]></category>
		<category><![CDATA[ropa]]></category>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/06/ChatGPT-Image-24-jun-2026-13_03_59-1024x683.png" alt="" class="wp-image-1635" srcset="https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/06/ChatGPT-Image-24-jun-2026-13_03_59-1024x683.png 1024w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/06/ChatGPT-Image-24-jun-2026-13_03_59-300x200.png 300w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/06/ChatGPT-Image-24-jun-2026-13_03_59-768x512.png 768w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/06/ChatGPT-Image-24-jun-2026-13_03_59-18x12.png 18w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/06/ChatGPT-Image-24-jun-2026-13_03_59.png 1536w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>De manera consciente o inconsciente, la moda y la ropa en general desempeñan un papel importante en nuestra vida cotidiana. La simple rutina de vestirse por la mañana para ir a trabajar, a dar un paseo e incluso ir al gimnasio nos obliga a decidir cómo mostrarnos ante los demás y a escoger lo más cómodo o apropiado para cada actividad. Comprar ropa conlleva también tomar una serie de decisiones: ¿no es este color demasiado chillón?, ¿esto lo puedo llevar al trabajo?, me queda bien? A raíz de estas realidades, antropólogos, filósofos, psicólogos, sociólogos, teóricos y académicos han convertido la moda en una cuestión primordial de la sociedad moderna. Teniendo en cuenta la expansión comercial de nuestros mercados y la diversificación creciente de la oferta, es importante diferenciar algunos conceptos de base como ropa y moda. Para simplificar, la ropa es todo aquello que cubre y protege el cuerpo. Lo prioritario es la función, en detrimento de la estética o el estilo; el color, el tejido y los detalles pocas veces varían. El clima, la geografía y los valores socioculturales desempeñan roles importantes a la hora de determinar la forma de vestir. La ropa funcional, como los uniformes o el vestuario de trabajo, está diseñada para proteger y que sea cómoda. En ocasiones, por motivos de identidad corporativa o debido a los avances tecnológicos en materia textil, cambian los gustos, el estilo, los colores y hasta los géneros de la ropa. Pero la alteración suele ser discreta y el propósito básico sigue siendo funcional.</p>



<p>La moda, por el contrario, se presenta dos veces al año en forma de colecciones: la de primavera/verano y la de otoño/invierno. Está sujeta a cambios rápidos y continuos de estilo, materiales y accesorios y complementos. Frente a la naturaleza elemental y práctica de la ropa, el estilo se erige en el valor supremo de la moda. Su función básica es ofrecer al consumidor, una temporada tras otra, tendencias y estilos actualizados. Quizá suene frívolo y pretencioso, pero, más allá de lo que se percibe a simple vista, bajo las prendas de moda se ocultan numerosas y complejas facetas de toda una industria. Los diseñadores se esfuerzan mucho por conecta con el consumidor en el ámbito estético nacional. Así, las prendas de moda, los de prensa especializada a menudo abre de actualidad sobre la sexualidad o la forma conceptual de los diseñadores se inspiran en la historia y de la indumentaria, por lo producciones se enriquecen, economías, políticas y tecnología de lanzar dos colecciones al año, colaboran con estilistas para renovar los peinados y los maquillajes cada temporada. El objetivo es atraer al consumidor para que compre y forme parte del mundo ideal de la moda.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La identidad</strong></h2>



<p>Sirven para que la persona muestre su pertenencia a un grupo en particular, con el que comparte una manera de pensar, unos gustos, una cultura, un origen o una religión. Las antiguas civilizaciones de América, África y Asia usaban ciertos atavíos tatuajes,<em> piercings,</em> pinturas corporales y pieles o plumas para expresar su individualidad, su pertenencia al clan y su estatus. Desde la década de 1940las culturas juveniles y las tribus urbanas de Occidente son muy influyentes en la moda y ayudan a sentirse parte de un colectivo que piensa y se comporta de forma homogénea. Cada grupo se caracteriza por tener una forma de vestir, unos gustos musicales y unos valores políticos y sociales. Entre los universalmente conocidos se cuentan los<em> skinheads, </em>los punks, los modos, los neorrománticos y los góticos. En los guetos de Nueva York han surgido otros dos grupos más recientes, los boys (contracción de<em> breakboy) </em>y<em> </em>las <em>flygirls</em> (nombre procedente de un grupo de baile que salla en el programa de televisión estadounidense /n <em>Living</em> Color, cuyos rasgos distintivos son su pasión por el breakdance y el rap. La ropa también es la expresión de un reconocimiento simbólico, ya sea por motivos religiosos, como determinados trajes para celebrar rituales, o profesionales. En ambos casos algunas diferencias definen y segregan en función del rango o la jerarquía. Los ropajes de los romanos, por ejemplo, reflejaban las divisiones sociales: los esclavos llevaban el pelo largo y no se afeitaban, mientras que los esclavos liberados se rasuraban la cabeza y se ponían un gorro llamado<em> </em>pileus para diferenciarse de los otros. Aunque no estaba prohibido, los ciudadanos romanos raramente llevaban sombrero; sólo el emperador lucía una corona imperial formada por hojas de laurel de oro macizo que reafirmaba su estatus y su autoridad. Incluso hoy, la realeza manifiesta suposición en actos formales e institucionales mediante joyas y prendas profusamente adornadas.</p>



<p>Llevar trajes con elevado valor simbólico en acontecimientos solemnes, como un entierro o una boda, es algo habitual en muchas sociedades y culturas. Las diferencias entre unas y otras son interesantes; en la nuestra, por ejemplo, las novias visten de blanco como símbolo de pureza y virginidad, mientras que en la asiática la futura esposa viste de colores llamativos, normalmente rojo, en señal de celebración. Asimismo, el blanco es el color de las viudas, tengan la edad que tengan. El uniforme es el ejemplo más emblemático de la identificación profesional: cuerpos institucionales como la policía, el ejército o los equipos de rescate se reconocen inmediata-mente por su indumentaria, que indica la per-tenencia a una organización. Tanto en el conjunto de la sociedad como en el seno de una institución o empresa, los uniformes simbolizan poder, autoridad y rango.</p>



<p>Pero como ya se ha dicho, la ropa también sirve para definir el género y la sexualidad. El término androginia hace referencia a la ambigüedad en el género y a la combinación de características femeninas y masculinas. En París, durante las décadas de 1920 y 1930, hubo un grupo de lesbianas se vestían como si fueran hombres para reivindicar abiertamente su sexualidad. En los años setenta el movimiento de liberación gay hizo algo parecido-si bien bastante más radical y menos sutil-para ex-presar su inclinación sexual. Muchas lesbianas se raparon el pelo a cepillo y se pusieron camisas de franela y botas de obrero, mientras que los gays mostraban su lado femenino apareciendo públicamente maquillajes y vestidos de mujer. En la década de 1980 la androginia se extendió y dejó de ser una alternativa. Estrellas del pop y del rock como David Bowie y Boy George cruzaron las líneas fronterizas del género al peinarse de forma extremada y pintarse los ojos, mientras otras artistas, como Annie Lennox, se cortaban el pelo a lo chico y vestían trajes de estilo masculino. En 1965 Yves Saint Laurent inauguró una nueva época en el mundo de la moda. Inspirándose en la historia de las lesbianas de París y en la tendencia andrógina del momento, diseñó el esmoquin femenino, al que bautizó Le Smoking. Al feminizar la pieza básica del vestuario masculino, Saint Laureri: los estándares de la moda. No sólo este clásico a la mujer, sino que hizo lo también con americanas, chaquetones con botones metálicos, cazadora: otras prendas.</p>
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		<title>DRY Coats, la marca que recicla paraguas para convertirla en ropa</title>
		<link>https://thedecolife.com/dry-coats-la-marca-que-recicla-paraguas-para-convertirla-en-ropa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ramiro Rovira]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Feb 2026 07:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diseño]]></category>
		<category><![CDATA[DRY Coats]]></category>
		<category><![CDATA[reciclaje]]></category>
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					<description><![CDATA[D.R.Y es la marca. ¿Por qué este nombre? Diseño, Reciclado y Tú, originalmente en inglés. El emprendimiento argentino, insertado en el mercado hace unos años, los encabeza Antonela Tonizzo, una bailarina y actriz que se interesó por el mundo de la ecología en los meses anteriores a la pandemia del coronavirus y hoy lidera un [&#8230;]]]></description>
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<p><strong>D.R.Y</strong> es la marca. ¿Por qué este nombre? Diseño, Reciclado y Tú, originalmente en inglés. El emprendimiento argentino, insertado en el mercado hace unos años, los encabeza Antonela Tonizzo, una bailarina y actriz que se interesó por el mundo de la ecología en los meses anteriores a la pandemia del coronavirus y hoy lidera un proyecto innovador, sostenible y efectivo en su país.&nbsp;</p>



<p>¿Cuál es el propósito de D.R.Y? Reciclar paraguas descartados para convertirlos en prendas de ropa. La primera colección de Antonela fue lanzada en 2021 con 15 prendas. En primera instancia fueron buzos pero la marca creció y ahora hay otros modelos. Desde la empresa dijeron que “buscan reducir este residuo en particular para transformarlo en productos de diseño duraderos” y que “el objetivo es hacer moda con impacto positivo, sin destruir ni contaminar el planeta en su proceso”.</p>



<p>Desde la pandemia en adelante, varios emprendimientos argentinos destacaron en el rubro de la moda sostenible por el uso efectivo de los recursos. Incluso, D.R.Y integró la nómina de seleccionados en los Premios Verde en la categoría de Moda&nbsp; Sostenible, premios a los que acudieron otros proyectos argentinos.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="671" height="435" src="https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/image-13.png" alt="" class="wp-image-1228" srcset="https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/image-13.png 671w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/image-13-300x194.png 300w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/image-13-18x12.png 18w" sizes="(max-width: 671px) 100vw, 671px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Cómo inició el camino de D-R-Y?</strong></h2>



<p>Luego de un profundo análisis por parte de Antonela, que le presentó la idea a una amiga diseñadora, aceleró el proceso y marchó la primera colección de la marca. A través de una entrevista, la bailarina y actriz aclaró que la primera tanda de paraguas fueron donados y que luego una empresa que fabrica el producto donó aquellos paraguas en mal estado o dudosos.</p>



<p>El camino de Antonela con la ecología surgió en medio de la pandemia. La bailarina abrió su propio blog para concientizar acerca del medioambiente y formó una comunidad. En esa búsqueda, encontró el paraguas como un producto “altamente reciclable” y donde podía recuperar la base del recurso. “El problema es que nadie los separa, no hay una industria que los recicle” aseguró Tonizzo.&nbsp;</p>



<p>En 2021, junto a su amiga diseñadora, lanzaron la primera colección de buzos e indicó que tuvo una excelente aceptación en el mercado. Ante el crecimiento en la marca personal, la propia emprendedora precisó que “hubo un cambio en su vida”, con “mayor consumo responsable” y conciencia social. Y dentro de ese quiebre con la marca, mencionó el tema del upcycling.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Upcycling y economía circular, dos pilares de D.R.Y</strong></h2>



<p>El primer paso fue la novedad del paraguas como recurso. Los otros dos pilares de la marca son el “upcyling” (supra reciclaje) y la economía circular. El primer término está integrado al proceso de economía circular, y hace referencia a la reutilización y reconversión de un producto desechado o descartado, como el caso del paraguas en D.R.Y.</p>



<p>Tonizzo separó en tres el impacto de su trabajo: ambiental, económico y social, un resumen perfecto del significado de la sostenibilidad. En lo que respecta al ambiente, la emprendedora resaltó el trabajo del reciclado de un material descartado. Lo económico alude a un crecimiento en la comunidad y con mayor trabajo, y lo social refiere al trabajo de mujeres independientes o emprendedoras.</p>



<p>El metal, el plástico y la tela son los componentes que forman el paraguas. Es por ello que Tonizzo escogió este recurso, altamente reciclable. En la actualidad, además de los buzos, cuentan con bolsos para celular y riñoneras. Este aumento de productos se relaciona con el anhelo de Antonela: “Mi sueño es poder vivir de esto, insertarme en otros mercados, no sólo en Argentina y producir desde Argentina para el mundo” expresó.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Reconocimientos internacionales</strong></h2>



<p>Cada vez más argentinos son reconocidos ante su impacto en la moda sostenible y el caso de D.R.Y Coats no es la excepción. Ante el reciclado de paraguas y reconvertirlos en buzos, la marca argentina integró parte de LDC Sustainable Pop-up 2022 en Londres, del Mercado 48 en Portugal y se quedó con el segundo lugar de los Premios Verdes en las Islas Galápagos en Ecuador.</p>



<p>DRY Coats tiene la certeza de ser “basura cero” y su sistema de producción alberga los restos de paraguas que no usan y lo envían a una comunidad de mujeres en Formosa, específicamente la Fundación Niwok. Tonizzo reveló que al principio tuvieron dificultades para encontrar productores donantes de paraguas y es por ello que sus descartes lo traslada a otras fundaciones para fomentar la economía circular.</p>



<p>Decir que D.R.Y es una marca que recicla paraguas sería minimizar el gran trabajo que hacen desde la cadena de producción hasta el resultado final. Una marca que tiene un gran impacto en la moda sostenible y que ha sido reconocida a nivel internacional. ¿El siguiente paso? Lo manifestó Tonizzo en una entrevista, con el deseo de poder adentrarse en otros mercados y que D.R.Y se instale en el extranjero.&nbsp;</p>



<p>Mientras tanto, mantiene más de 40mil seguidores en las redes sociales y cada día crece más.&nbsp;</p>
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		<title>ADICIÓN OSTENTOSA. LA COMIDA Y EL EXCESO DE ROPA</title>
		<link>https://thedecolife.com/adicion-ostentosa-la-comida-y-el-exceso-de-ropa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ian Arlyn Kupchik]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 07:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moda]]></category>
		<category><![CDATA[adiccion]]></category>
		<category><![CDATA[comida]]></category>
		<category><![CDATA[ropa]]></category>
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					<description><![CDATA[La forma más primitiva de Consumo Ostentoso es simplemente consumir tanta comida que nos volvamos ostentosos por nuestra propia corpulencia, convirtiéndonos en ejemplo ambulante de persona que come a menudo y bien. La gordura, frecuentemente un signo de alto status en las tribus primitivas, también ha sido objeto de admiración en sociedades más civilizadas. A [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="669" height="1024" src="https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-669x1024.jpg" alt="" class="wp-image-1195" srcset="https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-669x1024.jpg 669w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-196x300.jpg 196w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-768x1175.jpg 768w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-1004x1536.jpg 1004w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-1339x2048.jpg 1339w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-8x12.jpg 8w, https://thedecolife.com/wp-content/uploads/2026/02/chaos-before-trip-young-girl-with-notebook-selecting-clothes-suitcase-scaled.jpg 1674w" sizes="(max-width: 669px) 100vw, 669px" /></figure>



<p>La forma más primitiva de Consumo Ostentoso es simplemente consumir tanta comida que nos volvamos ostentosos por nuestra propia corpulencia, convirtiéndonos en ejemplo ambulante de persona que come a menudo y bien. La gordura, frecuentemente un signo de alto status en las tribus primitivas, también ha sido objeto de admiración en sociedades más civilizadas. A finales del siglo XIX esto era común en Europa y los Estados Unidos entre hombres acaudalados, los cuales, a menudo, como ha señalado Robert Brain, «estaban más orgullosos de su perímetro que un jefe bangwa, siendo la gran panza un signo de imponente poder masculino. Era un rasgo cultural entre los varones alemanes, para los que la gordura reflejaba riqueza y status». La mujer de finales de la época victoriana también era a menudo tan generosamente sólida e iba tan bien tapizada como sus muebles. En general, la talla que esté de moda parece variar según la escasez real o imaginada de comida. Cuando se sabe que un gran porcentaje de la población está pasando hambre, lo que se lleva es estar bien relleno y comer opíparamente. Cuando (como en Inglaterra y Norteamérica en la década de los 60) parece haber al menos fécula suficiente para ir tirando, lo que se lleva es estar delgado, demostrando así que uno se alimenta a base de una cara dieta de proteínas en lugar del pan, las patatas, las salchichas y las habichuelas del proletariado. Hoy, cuando los precios de los alimentos están subiendo astronómicamente y los datos sobre el hambre en el mundo han llegado a llamar la atención hasta en la café Society.</p>



<p>Otra forma sencilla y tradicional de consumir ostentosamente es llevar más ropa que el resto de la gente por supuesto, es un término relativo cuando casi todo el mundo iba desnudo, el simple no desea y los siervos a menudo no llevaban nada encima, o a lo sumo un es para calentarse, sino para indicar su categoría social. Hasta que cuanta más ropa lleva encima una persona, más alta es su posición social. Este principio se puede observar en el arte medieval y renacentista, donde por lo general los campesinos llevaban poca ropa, mientras que los reyes (incluidos el Rey y la Reina del Cielo) iban cargados de túnicas, capas y mantos uno encima de otro, hasta en las escenas de interior. La reciente moda de llevar varias capas de ropa puede estar relacionada, como se afirma a veces, con la escasez de energía; también es una buena manera de lucir un gran guardarropa. En cualquier reunión actual, independientemente del motivo por el que se celebre, se puede observar que quien más dinero tiene más ropa lleva encima. Los hombres suelen llevar chaleco; las mujeres se inclinan por los pantis, por los fulares superfluos y por inútiles pañuelitos alrededor de los hombros. Esta diferencia se puede apreciar hasta cuando hace calor. En un restaurante al aire libre, durante un día de verano, los clientes que más dinero tienen y que más tiempo hace que lo tienen serán los que lleven chaqueta y/o camisas y vestidos de manga larga. Si el calor se hace realmente insoportable puede que se arremanguen, pero de tal forma que no quepa duda sobre la longitud real de las mangas. En la playa, aunque los ricos se puedan poner a chapotear entre las olas con bañadores igual de cortos que los de los demás, en cuanto salen del agua se precipitarán a coger el ostentoso albornoz de toalla, la bata de seda o la camisa de lino que hace juego con el bañador y así se restablece el<em> </em>statu quo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">DIVISIÓN OSTENTOSA</h2>



<p>También se puede anunciar la categoría a la que se pertenece llevan do más ropa de forma consecutiva en lugar de llevarla toda al mismo tiempo. Tradicionalmente, cuantas más prendas distintas pueda exhibir una persona, más elevado es su status; la alta sociedad del pasado hizo posible este tipo de exhibición por la división de la vida diaria en muchas actividades diferentes, cada una de las cuales exigía una indumentaria especial. Como dice un libro de 1924 sobre la etiqueta: El hombre contemporáneo no necesita tener un chaqué, una levita, un frac y un esmoquin (y los pantalones, las camisas y los zapatos a juego) como en la década de 1900. Tampoco la mujer ha de tener un traje para la mañana, otro de paseo, otro de tarde, para tomar el té, pana montar en coche y un traje de noche, cuyo uso se habría considerado sumamente impropio y embarazoso en un momento o un lugar que no les correspondiesen. Actualmente la multiplicación ostentosa de la ropa sigue gozando de buena salud, pero hoy se hace más hincapié en los deportes que en la vida social. La persona verdaderamente elegante tendrá indumentarias distintas para jugar al tenis, correr, ir de excursión (en invierno y en verano), montar en bicicleta, nadar, esquiar, jugar al golf y practicar ese anónimo y desagradable deporte conocido simplemente como «hacer ejercicio». Si además practica deportes de equipo o baile (ballet moderno, zapateado, folclórico o disco) debe adquirir todavía más indumentarias, todas ellas distintas. Desde un punto de vista utilitario no hay razón para no jugar al golf con ropa de correr, o montar en bicicleta con un traje de baño en un día de calor, sólo que, por supuesto, ocasionaría una drástica pérdida de prestigio. Para mantener (o, mejor aún, para aumentar) el status, no basta simplemente con tener indumentarias distintas para cada actividad deportiva; también hay que tener indumentarias y, donde ello sea relevan zapatillas de correr, una raqueta de tenis o un traje de ballet cualesquier se consideren los correctos, que tienden a cambiar con tanta rapidez publicase el libro.</p>
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		<title>ROPAS NEURÓTICAS Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN</title>
		<link>https://thedecolife.com/ropas-neuroticas-y-libertad-de-expresion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ian Arlyn Kupchik]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Dec 2025 06:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moda]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de expresion]]></category>
		<category><![CDATA[ropa]]></category>
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<p>Como ocurre con la lengua oral, la comunicación a través de la vialidad: cuando llevamos una prenda únicamente para estar calientes, asisia una ceremonia de cualquier tipo, proclamar nuestras opiniones políticas, tener un aspecto seductor o protegernos de la mala suerte. Por desgracia, como ocurre con el habla, nuestros motivos para hacer cualquiera declaración pueden ser dobles o múltiples. El hombre que va comprar un abrigo de invierno puede desear a un mismo tiempo que lo resguarde del mal tiempo, que parezca caro y actual, que proclame que es una persona sofisticada y fuerte, que atraiga a un cierto tipo de compañero sexual y que por arte de magia le contagie las cualidades de Robert Redford.</p>



<p>Aunque no entren en contradicción unas con otras, es posible que la prenda ideal de nuestra fantasía no esté a la venta en ninguna de las tiendas a las que podamos acudir, y si lo está quizá no nos podamos permitir comprarla. Por tanto, igual que con el habla, ocurre a menudo que no podemos decir lo que realmente queremos porque no disponemos de las «palabras» correctas. La mujer que se queja rutinariamente de que no tiene nada que ponerse se encuentra precisamente en esta situación. Cuando esté de viaje por el extranjero, seguramente se desenvolverá muy bien en tiendas y trenes, pero no podrá salir a cenar, pues su vocabulario es tan limitado que proyectaría una mala imagen y quizá haría el ridículo Actualmente todas estas dificultades se ven agravadas por mensajes contradictorios sobre el valor de la ropa en general. Las éticas protestan te hacía hincapié en el recato y la sencillez en eI vestir. La limpieza esbelta y el hombre y la mujer serios no tenían tiempo para tamaños a lo que nos ponemos es proclamar nuestra virtud y normalmente tiempo los anunciantes y los expertos en moda nos dicen que debemos vestir bien y usar cosméticos para, según dicen ellos, liberar la belleza natural que llevamos dentro. Si no «nos preocupamos de nuestro aspecto», ni «sacamos lo mejor de nosotros mismos, nuestros parientes nos regañan y a los amigos les damos lástima. Hacer malabarismos intentando conjugar estas demandas contradictorias es difícil y con frecuencia agotador. Cuando dos o más deseos o exigencias entran en conflicto, una consecuencia psicológica frecuente es manifestar algún trastorno de la ex-presión. En este sentido, uno de los primeros teóricos del vestido, el psicólogo J. C. Flügel, veía toda la ropa humana como un síntoma neurótico.&nbsp;</p>



<p>Nuestra actitud hacia la ropa es<em> </em>ab<em> </em>initio «ambivalenter, por usar el inestimable término que los psicoanalistas han introducido en la psicología; estamos intentando satisfacer dos tendencias contradictorias&#8230;A este respecto el descubrimiento, o en todo caso el uso, de las ropas parece recordar, en sus aspectos psicológicos, el proceso de desarrollo de un síntoma neurótico.</p>



<p>Flügel no está considerando más que una oposición; no contempla siquiera la confusión neurótica que se puede producir cuando entran en conflicto tres o más motivos, como a menudo ocurre. Dado este estado de cosas, no sería de extrañar que encontrásemos en el lenguaje de la indumentaria el equivalente de los trastornos psicológicos del habla. Oiremos, o más bien veremos, el tartamudeo repetitivo del hombre que siempre lleva la misma chaqueta o los mismos zapatos, independientemente del tiempo que haga o de la situación en que se encuentre; el balbuceo infantil de la mujer que se aferra a los volantes y a los lazos de su primera juventud; y esos embarazosos lapsus de la lengua o mejor de la ropa cuyos ejemplos más clásicos son una bragueta abierta o una combinación que asoma por debajo del vestido, como signos, ambos, de un error social. También apreciaremos los signos de una angustia interior más pasajera: la «voz» demasiado chillona o áspera que nos deja más exhaustos los ojos que los oídos con los colores deslumbrantes y los diseños estridentes, y la gris monotonía equivalente a la incapacidad de elevar la voz.</p>



<p>·No es casualidad que muchos de nuestros sueños giren en torno a elegantes vestimentas; tampoco lo es que una de las más comunes y perturbadoras pesadillas humanas sea la de vernos a nosotros mismos en público inapropiada y/o incompletamente vestidos. Para algunas personas, la tarea diaria de elegir la ropa que se van a poner es tediosa, opresiva o incluso espantosa. A veces estas personas nos dicen que la moda es innecesaria; que en el mundo ideal del futuro todos vestiremos una especie de mono idéntico: lavable, impermeable, flexible, de temperatura regulable; atemporal, sin edad, asexuado. «; ¡Qué comodidad, qué descanso!», dirán, «¡No tener que preocuparnos más de lo que nos vamos a poner para una entrevista de trabajo, una cita amorosa o un funeral! 》</p>



<p>Cómodo, quizá, pero no exactamente un descanso. Tal utopía nos provocaría a la mayoría el mismo tipo de escalofrío que nos producía ver en televisión un estadio lleno de atletas del bloque comunista con idénticos atuendos deportivos voceando consignas al unísono. No hace mucho, en Belfast, cuatrocientos presos republicanos irlandeses «se negaron a llevar cualquier tipo de ropa, pasándose día y noche cubiertos con sábanas», en lugar de ponerse sus uniformes de presos. Ni siquiera les satisfizo la oferta que habían traído o no se ponían nada. La indumentaria es libertad de expresión y uno de los privilegios, si no siempre uno de los placeres, de un mundo libre.</p>
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		<title>ROPA MÁGICA</title>
		<link>https://thedecolife.com/ropa-magica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ian Arlyn Kupchik]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Dec 2025 07:44:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moda]]></category>
		<category><![CDATA[moda]]></category>
		<category><![CDATA[ropa]]></category>
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<p>El sentido común y la mayoría de los historiadores de la indumentaria han asumido que las exigencias impuestas por la utilidad, por el status o por el sexo fueron responsables de la invención de la ropa. Sin embargo, como a veces ocurre en los asuntos humanos, parece que tanto el sentido común como los historiadores estaban equivocados: los estudiosos nos han explicado recientemente que en un principio la ropa tenía una finalidad mágica. Arqueólogos dedicados a desenterrar civilizaciones pasadas y antropólogos entregados al estudio de tribus primitivas han llegado a la conclusión de que, como dice Rachel Kemper,«las pinturas, los adornos y las rudimentarias ropas se utilizaron en un primer momento para atraer las fuerzas animistas positivas y alejar el mal.8 Cuando Charles Darwin visitó Tierra del Fuego, un territorio frío, húmedo y desapacible asolado por constantes vientos, se encontró con que los nativos no llevaban otra cosa sobre el cuerpo que unas plumas en el pelo y unos dibujos simbólicos. Los bosquimanos australianos actuales pasan horas enteros pintándose a sí mismos y a sus parientes con arcilla coloreada y sin más ropa encima que uno o dos amuletos.</p>



<p>Por minúsculo que sea, el vestido primitivo de casi todas las partes del mundo, como el habla primitiva, está lleno de magia. Un collar de dientes de tiburón o un cinturón de conchas de cauri o unas plumas tienen la misma función que una plegaria o un sortilegio, y pueden reemplazar mágicamente-o más a menudo complementar a un hechizo oral. En el primer caso opera una forma de magia por contagio: se cree que los dientes de tiburón dotan a quien los lleva de las cualidades de un vigoroso y afortunado pescador. Las conchas de cauri, por su parte, actúan mediante la magia<em> por simpatía</em>: al parecerse a los órganos genitales femeninos, se cree que aumentan o preservan la fertilidad.</p>



<p>En la sociedad civilizada actual, la creencia en los poderes sobrenaturales de la ropa como la creencia en las plegarias, los sortilegios y los hechizos sigue estando muy extendida, aunque la denigremos llamándola «superstición». Los anuncios afirman que la aplicación a nuestra cara, nuestro cabello o nuestros cuerpos de un determinado tipo de loción lleva aparejada la probabilidad de románticos acontecimientos; sostienen que los miembros del sexo opuesto (o del mismo que el nuestro) se sentirán atraídos hacia nosotros por el olor de un jabón concreto.&nbsp;</p>



<p>Los amuletos también siguen una larga vida, brazaletes de cobre como talismán contra la artritis En ambos casos lo que opera es una forma de pensamiento mágico como el del aborigen australiano: los elefantes son fuertes y viven muchos años; si nos frotamos constantemente con su pelo podemos adquirir estas cualidades. El cobre es conductor de la electricidad, y por tanto conduce los impulsos nerviosos hasta los músculos agarrotados e insensibles, ya sea mediante la magia primitiva, por contagio, como con el brazalete de pelo de elefante, o mediante la magia moderna, por contagio de la pseudociencia: el cobre «atrae y concentra los electrones incontrolados», me explicó un adepto.</p>



<p>La magia por simpatía o simbólica también se emplea a menudo, como cuando nos colgamos del cuello cruces, estrellas o alguno de los símbolos actuales de la fuerza y la solidaridad femeninas, invocando así calladamente la protección de Jesús, Jehová o Astarté. Tales amuletos, por supuesto, los podemos llevar para proclamar nuestra defensa de alguna fe o causa y no como amuleto. O bien pueden tener simultáneamente o secuencialmente-ambas finalidades. El crucifijo oculto bajo el uniforme de la escuela parroquial habla sólo a Dios hasta que alguna diabólica fuerza humana persuade a quien lo lleva para que se quite la ropa; entonces actúa-o deja de actuar-como advertencia contra el pecado y como talismán protector.</p>



<p>Las prendas de vestir se pueden tratar también como si tuviesen mana, la fuerza sobrenatural impersonal que tiende a concentrarse en los objetos. Cuando yo estaba en la universidad era habitual ponerse un jersey, falda o sombrero «de la suerte» concretos para ir a los exámenes, y esta práctica aún continúa hoy en día. Normalmente lo que opera aquí es magia por contagio: la prenda elegida se ha convertido en una prenda que da suerte por haberla llevado puesta con anterioridad en alguna ocasión en la que tuvimos suerte, o porque se la ha regalado a su propietario alguna persona afortunada. Llevar estas prendas mágicas es especialmente habitual en los deportes, donde a menudo se les atribuye públicamente la responsabilidad de la suerte de sus propietarios. Su pérdida o abandono se considera causa de perjuicio y de fracaso. Los actores también creen fervientemente en la magia de las ropas, posiblemente por lo familiarizados que están con el poder transformador cuasi mágico del vestuario teatral.</p>



<p>A veces se cree que la prenda de la suerte lo es aún más cuando se pone, de algún modo, al revés. Puede haber diferentes explicaciones para esta creencia.&nbsp;</p>
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		<title>POR QUE LLEVAMOS ROPA: UTILIDAD, STATUS Y SEXO</title>
		<link>https://thedecolife.com/por-que-llevamos-ropa-utilidad-status-y-sexo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ian Arlyn Kupchik]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Dec 2025 06:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moda]]></category>
		<category><![CDATA[moda]]></category>
		<category><![CDATA[ropa]]></category>
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<p>Llevamos ropa por algunas de las mismas razones por las que hablamos: para que vivir y trabajar nos resulte más fácil y cómodo, para proclamar (o disfrazar) nuestras identidades y para atraer la atención erótica. James Laver ha denominado a estos motivos el principio de utilidad, el principio jerárquico y el principio de seducción. Cualquiera que haya asistido recientemente a una gran fiesta o a un congreso profesional recordará que la mayoría de las conversaciones que no tenían una finalidad práctica («: Dónde están las bebidas?», «Éste es el programa para esta tarde») estaban motivadas principalmente por el principio jerárquico o el de seducción. De igual forma, las ropas que se llevaban en esa ocasión, además de ocultar más o menos la desnudez de los presentes, se habían elegido para indicar el lugar que ocupaban en el mundo quienes las vestían y/o para hacerles parecer más atractivos.</p>



<p>Enfrentados a climas extremos -inviernos gélidos, torrenciales aguaceros o tórridos calores, hombres y mujeres se colgaban o se amarraban al cuerpo pieles de animales; se ataban a la cabeza hojas anchas a modo de elementales sombreros para protegerse de la lluvia y se hacían rudimentarias sandalias con tiras de cuero o corteza, como hacen hoy las tribus primitivas. Esta ropa protectora tiene una larga historia, pero nunca ha alcanzado gran prestigio. La prenda que tiene una función puramente práctica es el equivalente exento de atractivo de la oración puramente enunciativa: «Está lloviendo», «Estoy trabajando en el jardín». Pero es difícil, en el vestido como en el discurso, hacer una afirmación auténticamente simple. El par de sencillos chanclos negros que ponen de manifiesto que está lloviendo también pueden querer decir «las calles están mojadas y no me puedo permitir estropear los zapa-tos». Si las calles no están demasiado mojadas, los chanclos también pueden declarar calladamente: «Esta persona es sosa, tímida y remilgada».</p>



<p>A veces, con independencia del clima, la utilidad es en sí misma una cualidad negativa. Por lo general, cuanto más aísla del agua un impermeable, más aísla de la admiración, a menos que además sea de un color de moda o su corte sea actual o que, por cualquier otra razón, se deduzca que es caro. Las botas ceñidas de piel sintética que mantienen los pies calientes y secos se consideran menos estéticas que las botas de piel decoradas que enseguida dejan entrar el agua y que por tanto implican que tenemos coche o que estamos familiarizados con los taxis.</p>



<p>La ropa práctica, por lo general, parece más atractiva cuando la llegaran. El inmaculado delantal almidonado que lleva el niño encimadas y los agricultores a los que en un principio iban destinados. Esta transformación de la ropa protectora en atuendo de moda tiene una larga historia. Como señala Rachel Kemper, el tipo de prendas de vestir que se ponen de moda con mayor rapidez y de forma mis generalizada son aquellas que originariamente fueron diseñadas para la guerra, los trabajos peligrosos o los deportes fatigosos:</p>



<p>Las prendas creadas para desviar la punta de una lanza, las flechas o los rayos del sol poseen un extraño tipo de distinción inmediata y están predestinadas a convertirse en moda para hombres y mujeres. Son abundantes los ejemplos contemporáneos: ¿las omnipresentes gafas de aviador que pueblan las barras de los bares de moda para solteros, los guantes de carreras con agujeros que aprietan los volantes de sosegados coches familiares, relojes de buzo de impresionante complejidad que ja-más llegarán a sumergirse en ninguna masa de agua más peligrosa que la piscina de un club de campo&#8230;?</p>



<p>MODA Y VEJEZEl paso de la madurez a lo que se ha dado en llamar los años dora-dos ha estado marcado a menudo por un cambio en la forma de vestir. En ocasiones el cambio es deliberado y brusco. Así, en la obra de Colette<em> </em>La <em>Fin</em><em>de</em> Chéri, Léa pasa de ser una bella y voluptuosa cortesana a «una anciana sana&#8230; con pesadas mejillas y papada», cuyo sencillo traje-chaqueta «proclamaba la abdicación, la retractación de la feminidad y una especie de dignidad asexuada». A menudo el cambio de aspecto es más gradual y más inconsciente. A lo largo de un periodo de varios años, no inducidos por ninguna fuerza exterior sino más bien como si estuvieran bajo una suerte de pausado sortilegio, los jubilados se ponen aquellas ropas que en su sociedad son los signos acostumbrados de la edad. Varios factores parecen determinar estos signos. Unos son prácticos: por ejemplo, las personas de mayor edad suelen tener problemas de circulación, y las prendas que visten para protegerse del frío se convierten a menudo en significantes de la vejez. En la Roma clásica, donde aún no se conocían las medias, a veces se liaban las piernas con largas tiras de tela llamadas fascia para calentarlas. No obstante, sólo se consideraban apropiadas para personas ancianas; en los demás eran un signe los gorros y los pedidos han tenido un significado similar. Llevar planificar asimismo enfermedad o excentricidad. En otros casos, una determinada prenda que no es en sí misma mis caliente que otras prendas similares se ha quedado como indicador de vejez. El chal gris de ganchillo que ahora se asocia al concepto de abuela, no es mejor para protegerse de las corrientes que un chal rojo o verde del mismo tipo de labor; la chaqueta de punto marrón o gris de hombre asociada con la jubilación y a menudo también con los achaques da menos protección que un jersey del mismo peso. Por qué se asocian estos modelos con el paso de los años es difícil de explicar. Por supuesto, llevan mucho tiempo en circulación y puede haber una tendencia, como ocurre con otras cosas, a que las ropas que llevaban nuestros abuelos cuando nosotros éramos jóvenes se nos queden fijadas en la mente como el vestido característico de la vejez. Este proceso, sin embargo, no es invariable: cualquiera que fuese niño en la década de los 60, en Inglaterra, por ejemplo, probablemente vio a su abuela con minifalda.</p>
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