Zona de juego: regalar un espacio para desarrollar la imaginación de nuestros hijos – Parte I

Crear un espacio único para que nuestros hijos desplieguen su creatividad y desarrollen el aprendizaje es uno de los mayores obsequios que podemos entregarle a los más pequeños de la casa.

Además, decorar el playroom o sala de juegos puede resultar uno de los desafíos más divertidos por realizar, ya que es la oportunidad de indagar en nuestro niño interior para obtener los resultados esperados, y hasta podemos involucrar a nuestros hijos durante el proceso y hacerlos participar en varias de las decisiones.

Es fundamental que el espacio cuente con todo lo que nuestros hijos precisan para pasar un momento divertido creando mundos imaginarios, construyendo, o dibujando, pero sin perder de vista que debe quedar bastante espacio libre para que ellos puedan hacer el despliegue con total libertad.

Elegir el espacio más idóneo

No es necesario contar con un gran espacio dentro del hogar para el funcionamiento de un cuarto de juegos para los más pequeños, aunque por supuesto facilita la tarea del armado si es que las medidas de la zona destinada para tal fin fueran generosas.

Seleccionar una habitación que habitualmente se encuentra en desuso es la situación ideal para lograr diseñar un playroom con todas las comodidades y funcionalidades que precisan nuestros hijos para abrir su imaginación e impulsar la creatividad.

Pero si se contara con pocos metros cuadrados se puede crear una zona de juegos dentro de la misma habitación de los niños. Solo será importante al planificar su diseño asegurarnos que el área quede delimitada para que se entienda cuál es la zona dedicada para el juego.

Adaptar el suelo

Ya que como es muy probable que los niños terminen en el suelo divirtiéndose con los juguetes es aconsejable colocar una alfombra mullida que los invite a desarrollar su juego en esa zona. 

La alfombra servirá además para contener el área de juego y funcionará como aislante del piso frío para garantizarle entretenimiento confortable por el tiempo que dure la diversión. Existen alfombras que fácilmente se lavan en el lavarropas por lo que resulta una tarea sencilla poder mantener la zona libre de suciedades.

Y como complemento de la alfombra, y si el espacio lo permite, es un buen recurso ubicar almohadones, y hasta incluso colchonetas en el piso, que permitan experimentar otras actividades recreativas en el lugar. La colchoneta puede plegarse y así ganar espacio cuando no se utilice.

Que no falte almacenamiento

Este es un punto crucial en toda zona de juego, ya que es muy importante que desde pequeños los niños aprendan a tener autonomía para buscar los juguetes con los que quieren jugar, y poder contar con el espacio que les facilite luego guardarlos una vez que no los utilicen más. 

Es preciso dejar los juguetes favoritos en las estanterías de abajo, o en baúles, para que el niño pueda tenerlos a mano y no precisar de la ayuda de los adultos para bajarlos. En los estantes de mayor altura se guardarán aquellos que no deseamos que se manipulen sin la supervisión de un adulto o los que el menor no usa frecuentemente.

Ayudarse con canastos y cajas para contener los distintos juguetes es una gran alternativa, los que pueden ser rotulados con un cartel, escrito o con un dibujo, mencionando su contenido para que el niño pueda encontrar rápidamente lo que busca.

Seleccionar una iluminación que acompañe las distintas tareas

Como en todo ambiente dentro de un hogar se debe intentar contar con el máximo ingreso de la luz natural. Si fuera entonces el caso es recomendable colocar unas cortinas que no bloqueen el paso de los rayos solares y que eviten, al mismo tiempo, que el brillo enceguezca la visión. 

De no contar con una buena iluminación natural lo conveniente es utilizar diferentes tipos de luces para crear las distintas situaciones que se pudieran desarrollar en el espacio, eligiendo luces puntuales con otras de ambiente para generar un clima cálido y acogedor.

Procurar una correcta luminosidad, con una lámpara de techo en combinación con una de pie o de mesa, permitirá que se armen otros espacios dentro del ambiente y así aumentar la práctica creativa del niño. 

Acertar en los colores

La elección de colores para el playroom dependerá del tamaño del mismo, ya que de ser un espacio pequeño es mejor optar por colores claros o pasteles que no saturen el ambiente, mientras que para una habitación amplia se podrán elegir colores vibrantes que sean del gusto del pequeño. Es importante conocer la incidencia del color en los estados de ánimo de las personas y elegir el mismo según lo que se pretende generar en ese sector.

De todas maneras, vale la pena recordar que los juguetes aportarán mucho colorido, por lo que es también una buena decisión decantarse por el color blanco, que aporte luminosidad al ambiente.

Elegir un empapelado infantil, ya sea para una pared o para varias, puede resultar también en un excelente recurso, seleccionando una temática según los intereses del menor, como algún mural sobre su cuento o personaje preferido por mencionar un ejemplo.

(continúa)