
En función de los objetivos, el segmento de mercado y la temporada comercial, el proceso de documentación nos habrá llevado a explorar varias líneas de investigación, además de indagar sobre algunos elementos fundamentales: silueta, líneas, proporción, equilibrio, detalles, funciones, colores y tejidos. Al analizar todos los datos recabados y/ revisar los numerosos dibujos, esbozos y collages realizados, surgen ideas claras, así como el tema general y el espíritu de la colección. Llegados a este punto del proceso, es el momento de darle nombre ayuda a no perder el rumbo y de ponerse a diseñar.
En el sentido más estricto, diseñar es el proceso de trasladar el material acumulado a la creación definitiva; con los detalles, las proporciones, los colores y los tejidos, se obtendrán combinaciones que irán construyendo un exhaustivo corpus de trabajo. Normalmente, para crear un diseño hacen falta alrededor de un centenar de dibujos; hay que explorar todo el potencial de la idea y sentirse satisfecho con el resultado. Para decidir el diseño final de una chaqueta, por ejemplo, una vez definida la silueta hay que probar distintas opciones, con sutiles variaciones de largo y ancho de las mangas y de otros elementos: apertura, tamaño de las solapas y del cuello, bolsillos, costuras, detalles y pinzas, etc. El resultado final debe conjugar las líneas, las proporciones y el equilibrio con la silueta. Además, la chaqueta se tendrá que valorar junto a otras prendas con las que pueda formar un conjunto armónico y equilibrado. Y habrá que seguir dibujando para afinar los colores y los tejidos, de modo que confluyan en una imagen global coherente.
Crear una colección
Al principio hay que formular unas líneas orientativas para delimitar la colección, el segmento de mercado, las prendas clave vestidos, americanas, pantalones, faldas y camisetas, por ejemplo y ciertas preferencias de la clientela. Los análisis de las ventas de las temporadas anteriores son uno de los parámetros para valorar qué colores y diseños han funcionado mejor. Estas variables serán clave para diseñar la nueva colección. La cantidad de prendas depende del tamaño de la empresa. Debido a las restricciones financieras y de recursos, las pequeñas firmas independientes de prêt-à-porter suelen producir entre quince y treinta conjuntos (formados por entre veinte y ochenta prendas individuales en total) por temporada. En cambio, marcas como Prada, Calvin Klein o Givenchy tienen una infraestructura que les permite generar hasta ochenta conjuntos por temporada. A los estudiantes de último curso se les suele pedir una colección de entre seis y ocho conjuntos, totalmente terminados y comercialmente viables.
Para crear una colección coherente, equilibrada y armoniosa hay que elaborar y seleccionar muy bien los diseños. Lo primero es escoger unos cuantos bocetos y colocarlos uno junto a otro, simulando una colección con trozos de retales. Esto permite visualizar y valorar cada uno en conjunto. Quizá haya que hacer cambios sutiles en los colores, los tejidos, los detalles o las combinaciones de prendas para crear un look final más armonioso y coherente. Por norma general, la silueta es la que da a la colección su identidad. Si viene determinada por hombros cuadrados y una cintura entallada, por ejemplo, estos rasgos deberán ser recurrentes en toda la colección, de una forma u otra. Demasiadas siluetas distintas provocarán confusión y harán que la colección parezca deslavazada. Por otro lado, incorporar un elemento de sorpresa ya sea un estampado, una textura o un acabado textil determinado contribuye a que el trabajo adquiera una nueva dimensión creativa, y evita que la colección resulte demasiado rígida y uniforme.
La presentación de las propuestas
Cada proyecto tiene su propio atractivo y personalidad. Cuando se presenta la colección a un cliente, al equipo de diseño o a los profesores (en el caso de los estudiantes), la muestra debe ilustrar el lema elegido para la colección. Si se presenta el trabajo con diseños y dibujos muy parecidos entre sí, no es fácil apreciar los rasgos que distinguen cada conjunto, y puede resultar monótono. Por regla general, las colecciones se presentan en los siguientes soportes.
Tablones de collages. Paneles que deben incluir el concepto, los colores, los tejidos, el tema, el tipo de cliente y el segmento de mercado. Dibujos figurativos. Suelen ser vistas frontales y dorsales de los diseños, a todo color y con los accesorios y detalles estilísticos que les corresponda. Son la muestra de toda una línea o de una colección. Encima de cada conjunto se pueden colocar trozos de metal.
Dibujos adicionales del proceso de trabajo.
Permiten identificar aspectos clave de las prendas, tales como costuras, detalles, pespuntes o cortes. Son indicaciones técnicas orientadas a los profesionales de la producción: patronistas, costureros, operarios de los talleres. Se presentan de un modo gráfico y fácilmente comprensible. Para transmitir el espíritu y el lema de una colección también se utilizan ilustraciones de moda. (Nótese la diferencia clara entre las ilustraciones de moda y los dibujos de moda: éstos se usan para los esbozos, la elaboración y la presentación de ideas, mientras que las primeras sirven para enmarcar las creaciones y presentarlas en un contexto determinado). En las ilustraciones se ven, por ejemplo, algunas expresiones faciales, un peinado específico, toques de maquillaje o un estilo particular.
