
Otra de las casas de modas de primera categoría era la maison de la francesa “Rosa Gerson” en Suipacha 680. El taller, con 50cmplcadas, era el típico taller de modas de Buenos Aires de entonces, con techo de vidrio que le permitía utilizar durante mayor tiempo la luz natural.
En este largo período que va desde 1930 a 1949 no podemos dejar de nombrar la influencia de los importantes sastres que se ocupaban de la ropa femenina de alta costura. Entre ellos, los hermanos José y Antonio de Lorenzo, la casa Vengerow en Montevideo 1165, Rosenfeldt, Américo Mugliaroli (sastre femenino italiano) y su hijo Aldo, así como también la importante casa Fontana. Algunos otros no eran sastres exclusivamente, sino que presentaban colecciones completas, como el español Cidez, sastre de avanzada que tenía un petit hotel en la calle Esmeralda entre Santa Fe y Charcas. Abrió sus puertas en 1935 y cerró en 1950; cosechó sus mayores éxitos durante la guerra. En ese tiempo tanto él como el entonces joven Héctor Ferngo y el talentoso Paco Jaumandreu fueron verdaderos modistos creadores, tal vez los únicos que se propusieron crear cuando no llegaba el auxilio de París, preparando sus colecciones sobre la marcha con las ideas que se les ocurrían y los materiales que disponían.
Junto a Cidez comenzaron su formación Graciana, después muy conocida en el mundo de la alta costura, y Luis D’Agostino, el sastre exclusivo de Eva Perón. El grado de compenetración que Cidez sentía por la moda tal vez explique que al cerrar su casa quiso que solamente una casa de alta costura ocupara su lugar; fue así como la casa Henriette se mudó al lugar que anteriormente había ocupado Cidez durante tantos años. Vecina a Cidez, en Esmeralda 1048, estaba la casa de la divertida y personal Madame Auguste, verdadero personaje de la moda porteña, junto a sus infaltables caniches. Madame Auguste se destacaba especialmente en novias, especialidad que compartía con Alicia, otra de las notables casas de la época que continúa funcionando en la actualidad, después de ser durante 50 años una de las casas de novias más importantes de Buenos Aires.
La casa de alta costura Alicia, de María Ercilia Sosa de García, abriósus puertas en Quintana 28 el 26 de mayo de 1935. Es ella misma quien nos cuenta la anécdota que dio nombre a su casa de modas: “Mis dos abuelas eran vascas de San Sebastián. Como llevaba el nombre de mi abuela materna, María Ercilia, al saber la madre de mi padre que quería abrir una casa de modas, me dijo: ‘Muy bien, te voy a ayudar, pero me gustaría que fueras conocida por el nombre de Alicia’. Ése era su nombre y así fui conocida desde entonces. “Yo me inicié muy jovencita en la casa de alta costura de Margaine Cherruit. De ella aprendí la seriedad, la seguridad en el trabajo y la conducta comercial. Cuando abrí mi propia casa hacía vestidos de tarde, de cóctel, de noche y trajes sastre, pero mi verdadero ‘hobby y distracción’ siempre fueron los trajes de novia. El traje de novia es un traje único que se profundiza con el cúmulo de detalles”. En el año 1940 inauguré mi nueva casa en Libertad 1329 con un gran desfile, y allí me quedé hasta 1982, cuando trasladé la casa de modas y el taller a Pueyrredón 2410, 7° y 9° piso, donde estoy actualmente.”
En 1938 Greta S. de Markovics llegó al país desde Austria, acompañada por su madre. Inmediatamente se naturalizó argentina, comenzando a coser en 1939 a mano, sin máquina. Desde entonces el nombre y la fama de la casa de alta costura Greta, instalada en Suipacha 1367 fueron creciendo hasta 1983, el año de su cierre. Había en Buenos Aires casas de modas de alta costura que tenían representación o eran sucursales de casas francesas, como por ejemplo Gracielle Eduard, que trabajaba en Santa Fe 449 con casas en París y Madrid, y la casa Paquin, que se instaló a mediados de la década del 30 en Alvear entre Ayacucho y Schiaffino y era representante de la casa de París. Al frente estaba la francesa Mademoiselle Alice. En el año 1937 la directora de relaciones públicas de Paquin, Ana de Pombo, contrató por una altísima suma para la época (675 pesos) un vestido de alta costura costaba $180 a Bernarda Noci de Meneses, que tenía una importante casa de modas en Barcelona.
Bernarda era muy conocida por las argentinas que educaban a sus hijos en Europa y que antes de regresar al país para las vacaciones pasaban primeramente por su casa española de modas. La guerra civil de España empujó a Bernarda a aceptar el cargo de directora de la representación Paquin en Buenos Aires. Sin embargo, en 1939 deja la casa Paquin, que dirigida en sus últimos años por Ana de Pombo, cierra al poco tiempo. El nombre Bernarda se transforma entonces en uno de los más importantes de la alta costura en Buenos Aires. De Paquin entra en la casa Campana y en septiembre de 1940, acompañada por la mayoría de sus clientas, abre su propia casa en la calle Viamonte 1674. A pesar de haber comenzado en la época de la guerra, las importantes conexiones con casas españolas, como Santa Eulalia, la mantenían al corriente, mandándole por correo desde Barcelona cuadernos con dibujos de lo último que se había visto en París.
