Realizado por carpinteros locales para personas de modesta condición, eludió la ornamentación excesiva. Estas piezas, que eran versiones simplificadas de los estilos Luis XIII, Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, estaban realizadas en sólida madera de roble, castaño o árboles frutales. Las camas, alacenas, aparadores, roperos, mesas, sillas y armarios de estilo provenzal francés muestran motivos regionales, pero sus líneas básicas guardan una gran semejanza con los diseños cortesanos originales de los que fueron copiados.
El estilo provenzal francés es el nombre que se da a las copias regionales de los muebles cortesanos producidos durante los reinados de Luis XIII, Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. Realizados por modestos artesanos muy distintos de los expertos mueblistas, los muebles provenzales franceses estaban destinados al pueblo sencillo que vivía en rústicas casas de campo o a las familias de clase media que habitaban en las ciudades.
Su aspecto está influido por las características locales, tales como el clima, la geografía y el fondo histórico de las diferentes regiones de Francia. Y cuanto más alejados de París, tanto más acusado es el regionalismo de estos muebles.
El estilo provenzal francés se remonta al reinado de Luis XIII (1610-1643), en el que el mobiliario era rudo y los diseños escasos. Arcones, taburetes, mesas y camas integraban la lista. Y se acusaba una gran influencia de fuentes holandesas y flamencas.
Armarios con puertas y alacenas se añadieron durante el reinado de Luis XIV, pero, en general, los diseños de muebles de Luis XIV no fueron particularmente bien recibidos en las provincias a causa de su extrema grandiosidad.
El estilo Luis XV fue el más popular, penetrando en todas las provincias. Más tarde, se produjo una mezcla de los estilos Luis XV y Luis XVI. Los carpinteros usaban las formas de Luis XV y reflejaban las especiales características de la localidad en la que se originaban.
En algunos lugares de Francia en donde las lluvias primaverales inundaban las casas, los carpinteros locales pusieron a los muebles unas patas muy largas, a manera de zancos, y les añadían los motivos clásicos de Luis XVI.
Los estilos Directorio e Imperio nunca fueron adoptados en escala considerable en las provincias.
Para fines de identificación, los diseños provenzales franceses pueden dividirse en dos categorías: provenzal rústico y provenzal ciudadano.
El provenzal rústico
El provenzal rústico fue creado por artesanos locales con las maderas que tenían a mano: roble, castaño, haya, olmo, cerezo, peral y ciruelo.
A diferencia de las piezas cortesanas en las que se inspiraban, los muebles de los estilos rústicos prescindían de dorados, marquetería y ornamentaciones pintadas. La madera se dejaba a veces sin acabar o se la pulía con una capa de cera para realzar su aspecto natural.
El desarrollo de estos diseños provenzales rústicos en zonas ampliamente dispersas hizo que, en las regiones frías, como en los Vosgos, las camas cerradas o semicerradas se hicieran más para proporcionar calor que por un motivo de estilo.
Tales camas también fueron características de Bretaña, Normandía, Auvernia y el Lemosín. En otros departamentos, las camas se componían de cuatro palos, cerrados con telas, más por razón de ofrecer intimidad que calor.
Las sillas provinciales rústicas solían tener asientos de madera o de anea, sobre los que se ponían cojines sueltos atados a los lados. La silla provincial más popular fue la silla à la Capucine.
Las mesas de comedor solían ser rectangulares, con bancos bajos y largos a cada lado. Las mesas tipo consola y de esquina, así como las de trabajo, eran muy sencillas en línea y diseño.
La silla à la Capucine recibió su nombre del monasterio en que se usaron estas sillas. Según parece, la silla a la capuchina se descubrió en las celdas de un monasterio de capuchinos en el siglo XVII. Realizada generalmente en roble, cerezo o nogal, tenía las patas torneadas, el respaldo abierto y el asiento de anea.
Los cojines sueltos solían ser de toile de Jouy o de algodón estampado.
El buffet-vaisselier, o dressoir, era un aparador cuya parte inferior iba cerrada con puertas, mientras que la superior estaba formada por varios estantes en los que se colocaba la porcelana, las soperas o las fuentes. Un alto aparador constituía el orgullo y la alegría de cualquier casa provinciana.
La cómoda secreter era una mesa escritorio con cajones, realizada en nogal, y constituía una pieza valiosa. En las casas provincianas más ricas estas cómodas, lo mismo que los arcones, estaban ricamente talladas.
El provenzal ciudadano
Los diseños ciudadanos eran más sencillos que las piezas originales cortesanas, pero más complicados que los diseños del campo. Aunque evitaban la ornamentación complicada, solían llevar más tapizado que los muebles rústicos.
En ellos se encuentran respaldos y asientos tapizados, así como almohadillados en los brazos de los sillones. Los armarios y las cómodas tenían los contornos combados y en serpentina.
No obstante, se advierte en ellos la ausencia de adornos decorativos, tales como las incrustaciones en carey y bronce dorado que causaban las delicias de Boulle.
El estilo Luis XV conservó su popularidad hasta entrado el siglo XIX, especialmente en la Provenza. De ahí su nombre popularizado en España. Y también estaban en boga las combinaciones de los estilos Luis XV y Luis XVI, sobre todo en los diseños provincianos ciudadanos.
A pesar de que la cantidad de mobiliario provincial creado en el siglo XVII fue relativamente pequeña, sus líneas sencillas y su gracia innata atrajeron a un número cada vez mayor de franceses, hasta que gradualmente sus características regionales se reconocieron y valoraron por su originalidad y su sabor.
Hoy día, el mueble provenzal francés goza de popularidad debido a las mismas cualidades que atrajeron a sus primeros poseedores. Sus graciosas líneas curvas, sus sólidas cualidades y su carencia de ornamentación excesiva lo convierten en un mueble ideal para las casas contemporáneas.
Se mezcla bien con los muebles modernos y de estilo, y su escala reducida resulta perfecta para las habitaciones de techo bajo que nos ha correspondido disfrutar.
