Es sumamente importante recordar que, si a uno le gustan las cosas con una gran exuberancia de formas, podrá admirarlas mucho mejor en un entorno simple.

La parte material más importante de un diseño de interiores es el suelo. Es la base que soporta los demás elementos de la habitación. El suelo recubre una gran superficie y probablemente perdurará más que otros aspectos del proyecto; es más fácil y barato cambiar el color de las paredes o las cortinas o modificar la iluminación, que levantar por completo el suelo y hacerlo nuevo. Asegúrese de que el suelo sea bonito, independientemente del material usado (moqueta, baldosas o parquet). Hay que procurar que todas las superficies estén niveladas y que los cables queden empotrados o tapados por los zócalos. Los elementos visibles, como los tapajuntas y los estucados, deberán ser ejecutados con la máxima perfección posible. Lo mismo vale para las paredes. Fórrelas, empapeladas o pintadas de la mejor manera que puedas.

Cuando empiece a pensar en la decoración, le resultará más fácil enfrentarse con la enorme gama de posibilidades que se ofrecen con ayuda de alguna de las revistas que tratan de decoración de interiores; arranque las páginas que le den ideas. Gracias a la variedad existente, todo el mundo tiene la oportunidad de descubrir qué es lo que quiere. Con las hojas arrancadas, las fotos y las muestras de tela que haya escogido, siéntese en la habitación vacía durante algún tiempo. Trate de entenderla. Intente apreciar su naturaleza esencial. No tiene la obligación de respetar absolutamente todas las características de la habitación, pero es poco probable que logre decorarla con éxito a menos que tenga en cuenta que existen y haya tomado una decisión meditada y positiva acerca de ellas.

Intentar acabar por completo una habitación de inmediato es cómo conocer a una persona en un tren y decidir casarse con ella entre dos estaciones. Puede que se produzca una atracción inmediata, pero es necesario saber muchas cosas antes de adquirir un compromiso serio. Cuando haya usted comprendido el esqueleto de la habitación, salga a mirar escaparates, con el álbum de notas en la mano; pase mucho tiempo mirando y vuelva a la habitación teniendo en la mente la imagen de lo que va a comprar antes de tomar una decisión que cuesta dinero.

No tenga en cuenta nunca un elemento de la habitación aislado; resulta difícil imaginar su efecto fuera de contexto. Llévese a casa muestras grandes de telas de tapicería y de moquetas y viva con ellas en la habitación que está decorando. No compre nunca nada, no se decida por un color ni elija un estilo de muebles hasta que no esté seguro de que realmente le gusta y quiere vivir con ellos.

La compra de un sofá es una decisión importante. No deja de sorprenderme que la gente lo haga tan a menudo sin tener en cuenta ninguno de los elementos que lo acompañan. No dude en enrollar la alfombra que irá delante del sofá y llevársela a la tienda; es muy importante el modo en que las cosas se complementan. Yo siempre me compro los zapatos pensando en la ropa que llevaré puesta.

Es curioso, pero he observado un notable aumento en la venta de sofás desde que se ofrecen en calicó liso: de este modo los compradores pueden colocar sus propias fundas después de verlo en la habitación. Esto es mucho más fácil que imaginarse la forma del sofá cuando está tapizado con otra tela o bien, en la tienda, imaginar cómo quedaría con la tela que uno ha elegido.

Las reglas para el diseño de toda la casa son fundamentalmente las mismas que las del diseño de una habitación. Es decir, medítelo bien antes de tomar decisiones irreversibles. ¿Por ejemplo, necesita de verdad un comedor? En mi opinión la cocina es el corazón de la casa; a menos que su estilo de vida le imponga recibir con cierto formalismo, yo le aconsejaría gastar su tiempo y su dinero en convertir la cocina en el lugar más agradable de la casa. ¿Por qué no tirar un tabique e incorporar el comedor a la cocina? Casi todos los objetos que se utilizan en ella pueden resultar agradables por sí mismos; no es necesario ocultarlos en los armarios. La gente compra demasiados cachivaches, que luego se quedan en un rincón y no se usan nunca, porque se pueden guardar en los grandes armarios de cocina. Yo prefiero las cocinas donde casi todo está a la vista y los utensilios de uso cotidiano se tienen bien a mano.

La intimidad y el descanso son tan importantes en los dormitorios que me sorprende que tanta gente los convierte en las piezas más decoradas, recargadas y estilizadas de la casa. Les chiflan los dibujos florales, los volantes de tela y los detalles que hacen juego y a menudo dedican más tiempo a pensar y preparar la decoración del dormitorio que la del cuarto de estar. Piense en el tiempo que va a pasar en cada habitación y cuáles serán las actividades que realice allí. Preocúpese más por las zonas de la casa que se usan con mayor asiduidad y gastarse más dinero en ellas.

En la decoración de la casa, lo más importante es pensar las cosas bien y prepararlas con cuidado. Piense, por ejemplo, en cómo proyectar una sala de estar para toda la familia, de modo que una persona pueda estar leyendo mientras un niño ve la televisión o que, en otra ocasión, todos pueden estar reunidos charlando o que sirva para una fiesta con muchos invitados. Proyecte una habitación capaz de albergar actividades variadas y de ser útil para todas ellas. Decida el tipo de vida que quiere vivir y haga que su casa se adapte a él. La decoración demasiado rígida funciona exactamente al revés: su estricta estructura limita la gama de las actividades que pueden desarrollar los habitantes de la casa. Cualquier tipo de diseño, pero en particular el del hogar, tiene más que ver con el sentido común que con cuestiones de estilo. Es usted quien tiene que decidir lo que quiere: las casas son para la gente y su casa ha de ser para usted y para su estilo de vida.