La mayoría de la gente adopta una postura bastante conservadora en lo que se refiere a la vivienda, y con razón, la obtención de créditos, la renovación y la venta son mucho más sencillos en el caso de una casa unifamiliar o un piso normal. Además, no hay duda de que las viviendas de tipo convencional funcionan: los sistemas tradicionales se han ido perfeccionando con el paso del tiempo. Puede adaptar su casa unifamiliar o su piso a su manera por medio de cambios sencillos, sin necesidad de tener que recurrir a modificaciones importantes de la estructura. Pero jugar sobre seguro también tiene un precio. Puede resultar difícil evitar el aburrimiento o encontrar una ganga. Para los que están dispuestos a ir en busca de algo diferente, existen innumerables alternativas. Alrededor de la mayoría de las ciudades existe en la actualidad multitud de locales industriales y comerciales a bajo precio. Si se obtiene el necesario permiso urbanístico y se encuentran facilidades de crédito, la posibilidad de instalarse en fábricas, almacenes, oficinas o tiendas en desuso es hoy más atractiva que nunca.
En muchas ciudades abundan las iglesias vacías. En las oficinas de la diócesis correspondiente le informarán sobre la posibilidad de convertir un antiguo recinto sagrado en residencia comunitaria. Hay mucha gente cómodamente instalada en estaciones de ferrocarriles desafectadas, casetas de guardagujas e incluso coches de viajeros. Los inquilinos que quieren convertirse en ferroviarios pueden ponerse en contacto con las correspondientes administraciones de las empresas de ferrocarriles. Los agricultores experimentan a veces dificultades económicas y a los que busquen una acomodación rural no habitual les puede resultar rentable localizar construcciones auxiliares agrícolas libres o que apenas se utilizan. En la ciudad, las construcciones auxiliares ofrecen también numerosas posibilidades. Garajes viejos, talleres e incluso pabellones e invernaderos pueden transformarse. Desde molinos de viento a faros, desde castillos a barcazas, cualquier cosa con paredes y techo impermeable puede servir de hogar a las personas atrevidas y creadoras. Los riesgos pueden ser altos, pero las compensaciones resultan espectaculares.
La valoración de una casa nueva
Una casa puede reestructurarse o redecorar, pero, a menos que quiera vivir en un remolque o una embarcación, la situación de la vivienda será un factor que no variará hasta que se mude de nuevo.
La situación
En términos generales, se entiende por situación el barrio o la zona donde se encuentra la finca Su equipamiento (tiendas, transportes, escuelas, hospitales y parques), junto con su carácter (rico o miserable, en vías de mejora o en decadencia, en boga o pasado de moda), determinarán en buena medida el precio de la vivienda y su valor como inversión. Puede decidirse a vivir en una zona abandonada, sin árboles, tiendas ni transportes, pero no tiene ningún sentido transformar un piso sencillo de un barrio bajo en una vivienda elegante con la esperanza de que aumente de valor: en el mercado inmobiliario, los precios no se calculan aisladamente Por otro lado, el carácter atractivo de una zona no es estático y es posible explotar este hecho buscando una vivienda a bajo precio en un barrio que ha comenzado a mejorar. A un nivel más concreto, la vecindad inmediata es también importante. ¿Están en buen o mal estado las casas vecinas? ¿Hay albañiles o decoradores trabajando en ellas? ¿Están bien conservadas las calles y los espacios libres, y son prósperas las tiendas? ¿Hay contaminación procedente de industrias cercanas, ruido de fábricas, de clubs nocturnos, de bares o del tráfico? ¿Cuál es la localización concreta de la finca? ¿Podrá aparcar en las cercanías? {Podrán cruzar sus hijos la calle sin peligro?
Estudie su orientación respecto al sol Mucha gente prefiere que a los dormitorios y la cocina les dé el sol por la mañana, y que los cuartos de estar se encuentren situados en el lado opuesto de la casa, para recibir el calor y la luz por la tarde. Si la finca se encuentra en un lugar expuesto, compruebe si está protegida de los vientos dominantes en invierno.
La estructura
Antes de adquirir una vivienda debe averiguar cuál es el estado de su estructura. Esto significa que antes de comprarla deberá encargar a una persona competente que realice una revisión. Sin embargo, conviene que usted mismo realice la inspección con antelación (vea la lista de comprobaciones de la página opuesta). Para concederle una hipoteca le exigirán una inspección previa, pero tenga en cuenta que tal inspección está destinada únicamente a comprobar que la finca vale más que el montante de la hipoteca solicitada. que puede ser considerablemente inferior a lo que usted va a pagar finalmente por la casa.
El valor
Los agentes de la propiedad inmobiliaria suelen fijar los precios basándose en comparación con otras fincas similares del mercado. Luego lo ajustan según determinadas características.
El tamaño
Las viviendas más pequeñas, y por ello más adecuadas a la actual composición de muchas familias (parejas jóvenes, jubilados) son las que tienen mayor demanda y, por consiguiente, resultan más caras, proporcionalmente a la superficie total. Sin embargo, el tamaño no es sólo una mera cuestión de superficie, el número de habitantes es también un factor esencial. Una casa «de tres dormitorios» puede venderse a un precio más alto que otra con uno o dos dormitorios, aunque la superficie de ambas sea la misma. El estado. Aunque un interior bien diseñado incrementará el precio, el factor más importante es el estado de la estructura de la finca: si existe algún defecto estructural, no dude en revisar drásticamente su valoración del precio de la finca. Otros factores que intervienen en el aumento del precio son el tamaño y el estado del jardín, las cocinas modernizadas, los baños nuevos y los garajes.
Visita a la casa
La visita al posible futuro hogar exige una combinación de método e imaginación. Puede que sólo disponga de unas pocas horas para decidir sobre algo de lo que no podrá separarse durante muchos años. No tome una decisión precipitada. Si quiere encontrar una casa con garantías, le recomendamos ir provisto de un equipo mínimo pero útil: unos prismáticos para inspeccionar el tejado, un bloc de notas para esbozar planos, una cinta métrica, una cámara fotográfica (equipada con flash).una navaja para rascar en zonas donde se sospeche la existencia de herrumbre o humedades, una brújula para comprobar la orientación de las habitaciones, una linterna para inspeccionar los rincones oscuros y, lo más importante de todo, una copia de la lista de comprobación de la página opuesta. Por lo general, es preferible que la casa le sea mostrada por sus ocupantes, más que por un agente inmobiliario, los propietarios conocerán mejor la vivienda y es menos probable que sepan los trucos que se usan para ocultar los defectos. No tema formular preguntas. Infórmese de la razón por la que los propietarios la venden, cuánto tiempo han habitado en la finca, cuáles son los gastos de mantenimiento, qué les gusta de ella. qué no y qué obras de conservación se han llevado a cabo. Tómese tiempo al visitar una casa No se olvide de inspeccionar los rincones ocultos que hay debajo de las escaleras, los fregaderos y el tejado Suelen ser los lugares donde más fácilmente se encuentran signos de oxidación o de humedad. Si tiene intención de comprar, haga varias visitas a ser posible a distintas horas del día, un edificio presenta a veces un aspecto diferente según el día.
