Lo que dirigió en Occidental —combustibles, materiales, litio y captura de carbono— atraviesa rutinas que casi nadie asocia con una petrolera.
Vicki Hollub condujo durante casi una década una de las empresas que mejor explica por qué la energía es invisible hasta que falta. Al frente de Occidental Petroleum, la ejecutiva manejó un negocio que llega a la vida diaria por más vías de las que suelen advertirse: el combustible de un auto, el material de un objeto de uso común, la batería de un dispositivo y, cada vez más, las tecnologías que buscan sostener ese confort sin agravar el problema climático. Hollub, que sigue ligada a la compañía desde su directorio, dejó en marcha buena parte de esas apuestas.
La energía que mueve el día a día
El núcleo del negocio que dirigió es el más reconocible: petróleo y gas. De ahí salen los combustibles que mueven el transporte y parte de la energía que llega a hogares e industrias. Esa cadena, que para el consumidor empieza recién en el surtidor o en la factura, depende de decisiones tomadas mucho antes, en yacimientos y plantas que rara vez se ven.
Hollub conoce esa cadena desde el primer eslabón. Empezó su carrera trabajando a pie de pozo y llegó a la dirección después de liderar la producción en la cuenca Pérmica, una de las zonas más productivas de Estados Unidos. Esa experiencia operativa explica un criterio de gestión orientado a sostener la actividad en el tiempo, incluso en los años de precios bajos, cuando recortó costos sin frenar la producción central.
Los materiales que están en los objetos de todos los días
El negocio de Occidental no se agota en el combustible. Bajo la conducción de Hollub, la empresa abarcó también operaciones químicas, una rama menos visible pero igual de presente en la rutina. La petroquímica es el origen de materiales que terminan en objetos de uso diario, desde productos de limpieza hasta componentes de envases y artículos del hogar.
Es una de las paradojas del sector: buena parte de lo que se usa sin pensar proviene de una industria que la mayoría asocia solo con el surtidor. Esa diversificación, sostenida durante su gestión, amplió el alcance cotidiano de una compañía que el público identifica casi exclusivamente con la extracción de crudo.
El litio detrás de las baterías que usamos
Una de las apuestas más recientes apunta directo a la vida digital y a la movilidad eléctrica. A través de TerraLithium, Occidental incorporó el desarrollo de litio, el mineral clave para el almacenamiento de energía. Es el componente que hace funcionar las baterías de teléfonos, computadoras portátiles y vehículos eléctricos, un recurso cuya demanda crece al ritmo de la electrificación.
La decisión conecta el negocio tradicional con el ecosistema de los dispositivos que ordenan el día a día. Una empresa nacida del petróleo se posiciona también en el insumo que alimenta la tecnología cotidiana, una transición que Hollub impulsó como parte de la diversificación de la compañía.
Capturar carbono para sostener ese confort
La línea que mejor resume su mirada hacia adelante es la gestión del dióxido de carbono. Occidental fue una de las primeras petroleras grandes en fijar metas de neutralidad de emisiones, y desarrolla en Texas la planta STRATOS, una instalación de captura directa de aire diseñada para retirar de la atmósfera hasta 500.000 toneladas de CO2 por año, con una inversión de 1.300 millones de dólares.
La idea de fondo toca de lleno la tensión cotidiana entre seguir usando energía y reducir su impacto. Hollub proyecta para la compañía un horizonte en el que la captura de carbono sea el centro del negocio y el petróleo y el gas funcionen como soporte de esa actividad. En términos prácticos, es la apuesta a que el confort que hoy depende de los combustibles pueda sostenerse mientras se retira parte del carbono que esos mismos combustibles generan.
Qué cambia para el consumidor
Para quien usa energía sin reparar en su origen, el legado de esta gestión se mide en continuidad y en transición a la vez. La estructura que Hollub deja —producción de combustibles, materiales de uso diario, litio para baterías y captura de carbono— abarca tanto lo que ya está en cada rutina como lo que la sostendrá en los próximos años. La primera fase de STRATOS está prevista para entrar en operación durante 2026, una prueba concreta de que el vínculo entre esa empresa y la vida cotidiana seguirá cambiando de forma sin desaparecer.
